John Bauer: El arte de dibujar trolls

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Bland tomtar och troll

Bland tomtar och trollLa trayectoria artística y vital del ilustrador sueco John Bauer cambiaría para siempre cuando el jefe de redacción Cyrus Graner decide iniciar una colección titulada Bland tomtar och troll. Lo que surgió como una publicación navideña, en la línea de otras mucha publicaciones infantiles que proliferaron en esos años, acabaría configurando un estilo, un forma de hacer cuentos que influiría a generaciones posteriores, tanto en lo literario como el campo de la ilustración.

En Suecia el interés por los cuentos populares había aparecido, al igual que en otros países de Europa, a finales del siglo XIX. La primera colección de cuentos suecos fue Svenska folksagor och äfventyr, publicada entre 1844 y 1849. Pronto otras la seguirían, popularizándose la publicación de cuentos y leyendas, y cristalizando a principios del siglo XX en ediciones ilustradas.

John Bauer nació un 4 de junio 1882. Tenía por tanto, en el momento que le propusieron este trabajo, 24 años. Era un artista joven, pero no inexperto ni desconocido. Ya en sus años de estudiante había llamado la atención de sus profesores, ganándose un prestigio y realizando sus primeras publicaciones.

Cuando el redactor Cyrus Graner pone en marcha la colección, decide contar con autores respetados como Elsa Beskov o Helena Nyblom. Es dentro de esa idea de conseguir un producto literario de calidad donde apuesta por John Bauer, lo que nos puede dar una idea de las expectativas que sus compañeros de proyecto ponían en él. Bauer superará esas expectativas, convirtiéndose en la columna vertebral de la colección durante sus primeras ediciones y consiguiendo que Bland tomtar och troll fuera un éxito entre los suecos.

El público llegará a conocer este tipo de edición de cuentos como “cuentos de Bauer”, formando un estándar editorial, un modelo que valdrá para definir en años posteriores un tipo de cuento de hadas ilustrado, aunque ni el autor ni el ilustrador fueran ya John Bauer.

¿Qué es un troll*?

Ilustración de John BauerBland tomtar och troll suele traducirse como “Entre los duendes y los trolls”. Sin embargo, ni la categoría duende ni la categoría troll sirven para clasificar a dos tipos de seres mágicos concretos. Los duendes pueden ser elfos o gnomos y tener características diversas. Y los trolls, los seres que en este artículo nos interesan, son un grupo heterogéneo y fascinante, a quien Bauer supo, no solo retratar, sino aportar su particular visión, una visión que con el paso de los años se ha desvelado como llena de libertad y profundamente moderna.

¿Qué es un troll? En principio es un ser de la mitología escandinava, un “monstruo maligno que habita en bosques o grutas” (RAE). ¿Cómo es un troll? Todos albergamos una imagen más o menos clara de su apariencia. Gracias a su éxito como personaje en la literatura fantástica, desde finales del XIX hasta la actualidad, tenemos retratos de ellos y su desagradable aspecto. Imágenes que van desde los dibujos oscuros y alucinados de Theodor Kittelsen hasta las ilustraciones relacionadas con el rol, la épica fantástica, la fantasía heroica y la fantasía en general, donde la presencia de los trolls, renovada por autores destacados como Tolkien, Prattchet o Rowling, es habitual.

Sin embargo, la mayoría de esas representaciones gráficas abundan solo en uno de los posibles aspectos de los trolls, su monstruosidad. John Bauer no cayó en la simplificación en la que cae la definición de la RAE: reducir al troll a un mero monstruo.

Dentro de los cuentos escandinavos, los trolls pueden tener diversos aspectos, pueden ser grandes cual gigantes, como los trolls noruegos, pequeños como duendes, de aspecto horrible o semejantes a los humanos.

En Las niñas intercambiadas, uno de los dos cuentos con los que acompañamos este artículo, Helena Nyblom describe a los invitados en una fiesta de la corte troll: “En la sala había trolls de todos los tamaños y de todas las clases. Algunos eran peludos como oseznos y tenían grandes cabezas y poderosos dientes. Otros eran de aspecto pálido y triste, y parecían cochinillos con ojos de pez. Había trolls que eran transparentes como un cristal verde, y otros que no tenían cabeza, pero que hablaban con el estómago”. Desde luego, al menos en esa fiesta, variedad troll había.

Las características de los trolls son por tanto muy variadas, pero hay una principal que los define: no son humanos. Pueden ser muy diferentes a los humanos, pero también muy parecidos, hasta el punto de convivir con ellos o fingir ser personas normales.

Incluso puede haber trolls que aventajen a los humanos en belleza. En el segundo de nuestros cuentos, El chico, los trolls y la aventura, una mujer troll ha conseguido casarse con el rey, sin que este se dé cuenta de su verdadera naturaleza.

John Bauer y los trolls

A lo largo de las diversas ediciones de Bland tomtar och troll, John Bauer evolucionó en su técnica artística. Pasó de unos dibujos más sencillos, de líneas simples, a unas composiciones muy elaboradas, con tendencia a un divertidísimo horror vacui. Su estilo cambió, sin embargo mantuvo siempre una actitud personal comprensiva hacia esos “otros” que son los trolls. Destacó en sus ilustraciones los rasgos más interesantes de estos seres, que no eran solo monstruos de las cuevas, compensando a menudo cuentos en los que se hacía hincapié solo en su lado más negativo.

Son muy característicos los rostros que Bauer dio a los trolls, sus grandes narices y sus expresivos ojos, con los que consiguió dotarles de sentimientos y conferirle un aspecto a menudo bondadoso. Más allá de esos rostros de gran nariz, marca sin duda de la casa, el ilustrador sueco consiguió transmitir muchos otros rasgos.

Ilustración de John BauerBauer aleja a los trolls de ese aire de ser primitivo de las cavernas, y les dota una estética propia y recargada. Peinados, múltiples adornos y colgantes, estrafalarias prendas de vestir e incluso calzado. Las prendas que llevan inciden también en su lado mágico. El troll es un ser que domina la magia. De hecho, la palabra troll está relacionada con las artes mágicas (trolla es hacer brujerías en sueco), lo que enriquece aún más el concepto de troll que aparece en el título de esta colección.

El ilustrador también subraya su buen humor. Las bromas, las ganas de reír y, en general un desprejuiciado hedonismo son características de los trolls que los alejan del mundo civilizado. Su sonrisa es casi una constante que encontramos en muchas de las ilustraciones de Bauer. Sonrisa que pierden a menudo cuando se encuentran con los humanos, mutándola en cara de preocupación. El troll se muestra incapaz de enfrentarse a la astucia e inteligencia de los hombres, no solo porque sea menos inteligente que estos sino, como remarcan las ilustraciones de Bauer, también por la credulidad que ponen en las palabras los humanos.

Bauer también se recrea en el “colectivo troll”. El troll sueco es un ser social: vive en familia, y las familias a su vez se organizan en torno a un rey troll, con su corte troll. Esto permite a Bauer trabajar al troll en grupo, amontonándolos en la composición de la imagen.

El último gran rasgo que destaca Bauer es la conexión del troll con la naturaleza. El troll es un ser del bosque y Bauer los dibuja tan integrados física y cromáticamente que a menudo es difícil saber donde termina el troll y donde comienzan las rocas, el musgo o los árboles. De esta manera el ilustrador refuerza la conexión de estos seres con su hábitat. El bosque es el único lugar donde el troll está medianamente seguro, pues cuando se adentra en la civilización acaba siendo derrotado.

John Bauer no interpretó con absoluta fidelidad los textos. Cuando comparamos los cuentos con sus ilustraciones, comprobamos que abordó este trabajo con gran libertad, tomando de los textos lo que más le interesaba y añadiendo nuevos elementos que su creatividad le sugería.

Aunque se la ha criticado por no atenerse con rigor al contenido de los cuentos, la realidad es que
el éxito fue rotundo. Y fue el propio Bauer quien, sintiéndose encasillado en este modelo, decidió alejarse de la ilustración y reorientar su carrera hacia otros terrenos artísticos.

Un trágico accidente, el naufragio del barco en el que viajaba junto a su mujer y su hijo, acabó con su vida a los 35 años, privándonos de saber qué frutos hubiera alcanzado en esos otros ámbitos de la pintura. El grueso de su obra, y sin duda la parte de esta más conocida, está por tanto vinculado a la ilustración, concretamente a la ilustración de cuentos de hadas suecos.

De todos los seres que pueblan esos cuentos, reivindicamos con este artículo y estos dos relatos a los habitantes del bosque más codiciosos, narigudos y torpes, y a uno de los ilustradores que con más talento los ha dibujado.

Dos cuentos de trolls

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Dos cuentos suecos (ebook)Las niñas intercambiadas y El chico, los trolls y la aventura son los dos cuentos reunidos esta edición. Ambos forman parte de los numerosos cuentos de Bland tomtar och troll, y han sido traducidos directamente del sueco para esta edición en la revista Babar por Juana R. Garcillán.

En Las niñas intercambiadas Helena Nyblom retoma uno de los elementos habituales en los cuentos protagonizados por trolls, el robo o sustitución de niños. Es un tema recurrente, que aparece en los cuentos populares y que trascendió a la literatura culta. Selma Lagerlöf, por ejemplo, tiene un cuento muy similar en su obra Trolls y Humanos (1915).

En este cuento, en el que una humana se cría con los trolls y una niña troll se cría entre los hombres, se pone en contraste de forma muy divertida la cultura humana y las costumbres de los trolls. Es probable que cuando Helena Nyblom lo escribió buscara con sus descripciones horrorizar al lector, para que empatizara con el personaje de la princesa raptada y sustituida, pero hoy en día somos muchos los lectores a los que la descripciones que hace de los modales y la psicología de los seres del bosque nos provoca una enorme simpatía.

El segundo de los relatos, obra de Walter Sterström, se titula El chico, los trolls y la aventura y es un magnífico relato que engloba multitud de los elementos de los cuentos de trolls. Un tesoro troll que conseguir, una princesa raptada, la astucia como forma de vencer a los trolls, la dificultad para distinguir a un humano de un troll y un protagonista valiente deseoso de vivir una aventura.

Galería de ilustraciones de John Bauer

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Bibliografía y links de interés

Cuentos suecos. E. Beskow y otros. Ilustraciones de John Bauer. Traducción de Ulla-Britt Hansson. Madrid: Anaya Infantil y Juvenil, 1986. La única traducción publicada en español de los cuentos ilustrados por John Bauer está, desgraciadamente, descatalogada. Aunque todavía se puede encontrar en librerías de segunda mano o en bibliotecas. Esta edición incluye, además de los cuentos y las ilustraciones, dos apéndices. Uno, completísimo, a cargo de Enrique Bernárdez y otro, breve, pero también interesante, de Per Bjurström.

John Bauer en la Wikipedia.

El museo dedicado al ilustrador: John Bauer’s Museum.

Una completa galería de ilustraciones de John Bauer en Art Passions.

Artículos dedicados a John Bauer en los blogs Donde viven los monstruos y Lector Constante.

Notas

* Pese a que la RAE recomienda la escritura “trol” y su correspondiente plural “troles”, en este artículo y en los dos cuentos que lo acompañan hemos optado por la escritura clásica “troll” y su plural “trolls”, habitual en la literatura fantástica y en los cuentos de hadas. (Volver)

4 comentarios en “John Bauer: El arte de dibujar trolls

  1. 12/06/2014 a las 11:26

    Buenísimo. Muchas gracias. Veré si mi sobrino se anima a leerlo en su tablet.
    Por cierto, tremendo ilustrador.

    Un saludo.

  2. Curlies
    20/02/2013 a las 13:56

    ¡Muchísimas gracias por el regalo del libro!
    Cuesta mucho encontrar literatura infantil en formato electrónico.
    Sería genial una entrada al respecto
    ¡Gracias,GRACIAS!

  3. Ely
    28/08/2012 a las 01:10

    Qué buen artículo! Mil gracias. No tenía idea de que estas ilustraciones eran del señor Bauer. Fue un grato descubrimiento porque recordaba haberlas visto cuando era niña. Una sorpresa que me trajo a la memoria muchas emociones. Gracias!

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