Iban Barrenetxea gana el premio Euskadi con “Bombástica naturalis”

El ilustrador (y escritor también en este caso) Iban Barrenetxea ha obtenido el Premio Euskadi de Ilustración por Bombastica Naturalis, álbum publicado por A Buen Paso del que ya os hablamos hace un tiempo en Babar. El jurado ha justificado su decisión por sus ilustraciones “elegantes y dinámicas en su diseño, con un acabado preciosista en iluminación y texturas que cuida hasta los mínimos detalles”.

En el blog de Pencil, la agencia de ilustración que le representa, encontramos unas interesantes declaraciones de Iban en las que explica la génesis de este libro, que reproducimos a continuación:

La culpa de todo la tiene mi mujer. Como aficionada a la botánica y a la entomología —es decir, le gustan las plantas y los bichos. Aún no sé en cuál de las dos categorías me incluye a mí—, nos pasamos la vida visitando jardines botánicos, sobre todo los de Inglaterra. No es que yo tenga nada contra las plantas y los árboles, en realidad me encantan, pero tras media hora admirando un Malus doméstica uno empieza a sentirse engañado porque, cuanto más lo miras, más se parece a un manzano de los de toda la vida. Es fácil darse cuenta, por su corteza, por la forma de las hojas y, bueno, por las manzanas.

Y, aprovechando que Marta lanza una exclamación y desaparece revoloteando alegremente tras una Lampides boeticus, empiezo a pensar en las cosas que han podido suceder bajo ese árbol en el Physics Garden de Chelsea, bajo cuyas ramas se han paseado Lineo, Joseph Banks, el capitán Cook o Erasmus Darwin. Y empiezo a pensar en el protagonismo de las plantas en la evolución intelectual de la humanidad.

Por ejemplo, como todo el mundo sabe, Isaac Newton descubrió la ley de gravitación universal cuando vio una manzana que caía de un árbol y entraba en órbita al rededor de la barriga de Rotundus Dulcimer (el abuelo de Bombastus) que pasaba por allí. Bueno, no sé si la historia fue exactamente así. Qué más da; en realidad todas esas plantas en Bombástica no son más que un pretexto para contar un montón de pequeñas historias. ¿Entonces por qué cuento todo esto? Yo que sé: la cuestión es que la culpa la tiene mi mujer.

Es un honor entrar a formar parte de los poseedores del Premio Euskadi de Ilustración. Además del premio por Bombástica, me hace una ilusión tremenda que El cazador y la ballena (OQO), el primer libro que ilustré, haya quedado finalista. Así que aprovecho para agradecer a todos quienes han confiado en mí: editores, amigos, familia, gata. Y bueno, a mi mujer.

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