Entrevista a Xosé Ballesteros

Xosé Ballesteros, director editorial de KalandrakaKalandraka es una de las editoriales de referencia en el álbum ilustrado en castellano, y una de las pocas que publica este tipo de libros al mismo tiempo en otras lenguas del estado. Nació hace más de 15 años, en el Día del Libro Infantil de 1998, y su labor durante este tiempo se ha visto recompensada no solo por el apoyo de lectores, docentes y libreros, sino también con el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial en 2012 y el Premio Pontevedreses 2012.

En su catálogo encontramos álbumes de creación propia, y también un importante trabajo de “rescate” de clásicos infantiles que han sido descatalogados por otras editoriales y que afortunadamente vuelven a las librerías. Entre sus creaciones propias, hay títulos avalados por importantes premios como el Nacional de Ilustración y Edición en varias ocasiones, y entre los libros traducidos encontramos auténticas joyas que denotan un buen gusto y gran criterio a la hora de seleccionar: Tomi Ungerer, Janosch, Roberto Innocenti, Leo Lionni, Arnold Lobel… Este año, además, nos sorprenderán con la incorporación de varios títulos de Maurice Sendak y, como adelanta su editor en esta entrevista, la Gramática de la fantasía de Rodari.

No queremos olvidarnos de mencionar los dos premios literarios que convoca la editorial en colaboración con los ayuntamientos de Santiago de Compostela y Orihuela, dedicados al álbum y a la poesía infantiles respectivamente. Galardones que han dado a conocer a interesantes autores e ilustradores.

En esta entrevista charlamos con Xosé Ballesteros (Vigo, 1956), director editorial de Kalandraka, que se reconoce “heredero” de la gran labor que en el ámbito del álbum ilustrado han realizado editoriales veteranas como Lóguez, FCE, Lumen, Juventud, Alfaguara

Kalandraka nace como editorial un 2 de abril, día del cumpleaños de H.C. Andersen, en 1998. ¿Cómo y por qué surge? ¿A qué os dedicabais antes?

Historias de ratones (Arnold Lobel)

La idea de crear Kalandraka nace como respuesta a la escasa oferta de álbum ilustrado en lengua gallega, tanto cuentos tradicionales y populares como de nueva creación. A esa tarea nos pusimos unas cuantas personas relacionadas con el ámbito educativo, el teatro para niños y la edición. Así surgieron las primeras adaptaciones de cuentos tradicionales, se inició una línea de traducción de grandes álbumes de la literatura infantil contemporánea (Lobel, Sendak, Lionni…) y se empezaron a publicar obras de nueva creación para dar a conocer el trabajo de jóvenes autores e ilustradores. El apoyo cómplice, desde el primer momento, de las librerías, el profesorado, las bibliotecas y los mediadores, fue el punto de partida para que Kalandraka se consolidase como proyecto editorial en Galicia.

En el número 25 de Babar dábamos la bienvenida a vuestro sello con estas palabras: “Nace en Galicia, en la ciudad de Pontevedra, la editorial de libros infantiles Kalandraka, y parece que, al menos hasta el momento, especializada en libros ilustrados. La noticia merece destacarse dentro del aburrido panorama que existe en este sector”. El álbum ilustrado en nuestro país ha evolucionado mucho desde aquellos años, ¿no crees? ¿Os sentís unos pioneros en este campo?

Puede que seamos pioneros en Galicia y también en Portugal. Pero no en España, porque cuando se creó Kalandraka ya existían sellos que estaban realizando un encomiable trabajo a favor del álbum ilustrado: Kókinos, Lóguez, los álbumes que editaba Daniel Goldin en FCE… y sellos veteranos que fueron los verdaderos pioneros: Miñón, Alfaguara, Juventud, Lumen… Si tuviésemos que emplear un calificativo, diría que somos herederos por haber seguido la estela de los editores y editoras que apostaron por el álbum ilustrado en los tiempos más difíciles.

El álbum ilustrado ha traspasado la frontera de “libro dedicado exclusivamente a primeros lectores”

Lo que ha cambiado sustancialmente es que el álbum ilustrado ha traspasado la frontera de “libro dedicado exclusivamente a primeros lectores” y ahora en este género hay una gran oferta de obras para lectores de todas las edades. Además, el álbum ilustrado ha conseguido hacerse visible en las mejores librerías generalistas, también en las de los principales museos, en las librerías especializadas en LIJ que han ido surgiendo en toda la península, e incluso en las grandes cadenas libreras.

Aunque en gallego y euskera ya habíais recuperado títulos de Erlbruch o Lobelal principio, vuestro catálogo en castellano se componía fundamentalmente de álbum ilustrado actual. Posteriormente, para alegría de muchos lectores, fuisteis rescatando títulos clásicos de autores como Mercer Meyer, Leo Lionni, Janosch, Reiner Zimnik, Arnold Lobel… ¿Cuál es el motivo de que una editorial suelte los derechos de títulos como ¡Qué bonito es Panamá!, Los tres bandidos o La grúa?

Los tres bandidos (Tomi Ungerer)Habría que preguntárselo a los responsables de las editoriales que tuvieron en su catálogo esos títulos antes que Kalandraka. Nosotros nos hicimos por primera vez esa pregunta cuando quedaron disponibles los derechos de Historias de ratones de Lobel; nos la repetimos cuando conseguimos los derechos de Los tres bandidos de Ungerer.

Hace años me confesó un responsable comercial de uno de estos grandes sellos que lo que no rotaba suficientemente rápido en su catálogo, se caía, se descatalogaba, fuese el título que fuese. En Kalandraka intentamos que los lectores actuales tengan acceso a los álbumes que consideramos imprescindibles, pero también nos guía el afán de que nuestro catálogo perdure en el futuro.

¿Qué otros rescates tenéis previstos en vuestro plan editorial?

De inmediato publicaremos Carta de las Islas Baladar, de Jacques Prévert y André François: una joyita que se publicó por vez primera en 1952 y que rescatamos en su formato original. Además, publicaremos un buen número de títulos ilustrados por Maurice Sendak. Entre ellos, La cocina de noche, Outside over there y su obra más importante, Donde viven los monstruos en castellano (que ya habíamos publicado anteriormente en las demás lenguas peninsulares). Todas estas obras se publicarán respetando el formato original y en todas las lenguas peninsulares, incluido el portugués.

La cocina de noche (Maurice Sendak)Kalandraka es una de las pocas editoriales de álbum ilustrado que edita en varios idiomas del estado. ¿Cuál es la salud de este tipo de publicaciones en lenguas como el gallego, catalán o euskera?

Desde nuestro nacimiento hemos apostado por ofrecer a los lectores de los países que conforman la península la posibilidad de leer en su propia lengua los mejores títulos que fuésemos capaces de publicar. Lo hacemos porque respetamos la diversidad cultural y deseamos contribuir a la normalización de todas las lenguas ibéricas.

La realidad de las lenguas llamadas “periféricas” es desigual y depende mucho del cuidado y la atención de las respectivas instituciones públicas. No es comparable con la oferta de títulos en catalán –más de 10.000 publicados el año 2013–, con los 2.000 en euskera o los 1.300 en gallego.

La salud de la LIJ está muy relacionada con el avance o retroceso en el número hablantes en una lengua. En Cataluña y Euskadi se mantiene o aumenta ligeramente; en Galicia desciende de forma alarmante y denota un absoluto fracaso de la política de normalización lingüística del gobierno gallego.

En estos 15 años hemos contemplado el nacimiento de varias pequeñas editoriales de literatura infantil, algunas de las cuales no han sobrevivido. En comparación con los 15 años anteriores, ¿notáis que las dificultades son ahora mayores?

Creo que solo tendrán futuro los proyectos solventes, los que ofrezcan un catálogo coherente y tengan credibilidad ante sus lectores potenciales.

Desde el punto de vista técnico, publicar hoy es muy fácil. Los adelantos tecnológicos permiten publicar sin “tocar” papel y, asimismo, que el número de autores e ilustradores que ofrecen sus propuestas aumente de forma exponencial. La oferta editorial ha aumentado en estos años, pero el número de lectores, no. La tarta a repartir es similar a la de hace 15 años y, en un mercado en declive, con el consumo en caída libre, creo que solo tendrán futuro los proyectos solventes, los que ofrezcan un catálogo coherente y tengan credibilidad ante sus lectores potenciales.

Se habla de la crisis en el sector del libro, de los problemas de las pequeñas librerías, de la piratería… Muchos acusan a las editoriales de esta situación. ¿Qué conductas crees que es necesario corregir para enderezar el rumbo?

“Las editoriales” no son un grupo homogéneo. Si analizásemos las características de las que publican LIJ, nos encontraríamos con unas cuantas que centran su negocio en los libros de texto (mayoritariamente editoriales propiedad de órdenes religiosas que, además, mantienen planes lectores para atender su “mercado cautivo”), otras que pertenecen a los grandes grupos editoriales y se apoyan en grandes presupuestos de marketing, y otras pequeñas editoriales independientes que dependen de sus propias fuerzas. La relación de cada grupo con las pequeñas librerías es totalmente distinta. Y ahí los responsables de cada editorial eligen cómo relacionarse con sus clientes y sus lectores. Es una elección comercial, pero también ética. Por ejemplo, habría que respetar los descuentos recogidos en la Ley del Libro. Por otra parte, llegar a acuerdos entre librerías, editoriales y distribuidores para que los puntos de venta no se conviertan en víctimas del envío masivo de novedades, una práctica que solo origina descapitalización y enormes devoluciones.

Pero también hay que hacer pedagogía entre los libreros para que los ejemplares que se devuelven no salgan del punto de venta en mal estado, con esas odiosas etiquetas que no se despegan de la contraportada, con dispositivos electrónicos o –incluso hoy en día– con los precios anotados a lápiz en el propio libro. Todos los agentes que operamos en el sector del libro nos necesitamos recíprocamente, este es nuestro hábitat y nuestro medio de vida, y no deberíamos perder esa perspectiva a la hora de buscar fórmulas equilibradas de colaboración.

La tecnología, y esa mentalidad del “hágaselo usted mismo”, han propiciado el auge de la autoedición. A quienes cuestionan el papel de los editores, ¿qué les dirías?

No les diría nada. Estamos muy satisfechos de trabajar en una editorial y de publicar libros que creemos que aportan momentos felices a sus autores y a los lectores.

¿Qué opinión te merecen las políticas culturales que se llevan a cabo en España? ¿Se apoya lo suficiente la cultura y el mundo del libro, en comparación con otros países?

Si el propio ministro de Cultura ha declarado que las bibliotecas ya están bien surtidas de libros y no necesitan adquirir las novedades editoriales, ¿qué política cultural se puede esperar?

Mi opinión al respecto es absolutamente negativa. No es que no se apoye lo suficiente, es que NO SE APOYA EN ABSOLUTO. Basta un ejemplo: si el propio ministro de Cultura ha declarado que las bibliotecas ya están bien surtidas de libros y no necesitan adquirir las novedades editoriales, ¿qué política cultural se puede esperar?

En la actualidad convocáis, junto a los ayuntamientos correspondientes, dos concursos de literatura infantil: el Compostela de álbum ilustrado y el Ciudad Orihuela de poesía infantil. ¿Corren peligro este tipo de iniciativas debido a situación económica de las arcas públicas?

Los dos premios que convocamos celebran en 2014 su VII edición. Ambos han visto recortada hace un par de años la cantidad económica que las instituciones aportan, pero tanto el Premio Compostela como el Premio Ciudad de Orihuela se han mantenido en el tiempo pese a los cambios de tendencia política porque los respectivos departamentos de Educación y los Gobiernos municipales han valorado positivamente su celebración; entiendo que debido a la buena acogida que han tenido desde su inicio y la calidad de las obras publicadas. No veo nuevas razones objetivas para que dejen de convocarse… Y mucho menos ahora que el Gobierno Central anuncia a bombo y platillo que estamos saliendo de la crisis…

Kalandraka tiene presencia en redes sociales e internet, ¿qué ha supuesto para vosotros esta nueva herramienta? ¿Qué ventajas tiene?

Facebook de KalandrakaLos avances tecnológicos permiten mejores condiciones de trabajo en el ámbito de la producción y de la comunicación entre todos los agentes que operan en el sector del libro. Y la presencia activa en las redes sociales, el mantenimiento del blog y una web actualizada permiten una mayor visibilidad, una relación más directa con autores y potenciales lectores; en definitiva, una mayor difusión y promoción del libro, pero casi siempre en el ámbito concreto de los especialistas o entusiastas del álbum ilustrado y la LIJ.

Muchas editoriales están entrando en el mundo digital poniendo a la venta sus libros en ebook. ¿Por qué no habéis dado aún este paso?

Hacemos lo que sabemos hacer: libros en papel. Es lo que nos demandan nuestros lectores y lectoras, que aprecian que les presentemos libros atractivos que no solo pueden leer, sino también tocar, apreciar en ellos la textura del papel y el aroma de la tinta; libros que poden obsequiar y ser dedicados por sus autores e ilustradores. De todos modos, seguimos alerta y expectantes ante las novedades del cambiante mundo digital.

Ya sabemos que es una pregunta incómoda para cualquier editor, pero ¿podrías elegir algún título de vuestro catálogo del que sientas especialmente orgulloso?

El conejo blanco (Óscar Villán)Es muy satisfactorio y gratificante contar en el catálogo con una colección como Makakiños, dirigida a personas con necesidades educativas especiales. En la producción de estos libros colabora la Asociación BATA de Tratamiento del Autismo. Con estos materiales contribuimos a romper ciertas barreras y hacer extensivo el placer de la lectura a quienes utilizan vías de comunicación alternativas a las convencionales.

¿Y qué título de otra editorial te hubiera gustado publicar?

Todo el proyecto editorial de Kalandraka se sustenta en los predicados del gran pedagogo italiano.

Desde que se creó Kalandraka soñábamos con llegar a publicar en castellano Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak. Envidiábamos a Alfaguara porque en su catálogo estaba presente el título que representa la perfección del álbum ilustrado; es el arquetipo. También deseábamos publicar Gramática de la fantasía, de Gianni Rodari, porque todo el proyecto editorial de Kalandraka se sustenta en los predicados del gran pedagogo italiano. Y en este año 2014 formarán parte de nuestro catálogo estas dos obras maestras. ¿Qué más se puede pedir?

Para finalizar, dinos cómo ves el futuro de la edición, y en particular de la literatura infantil.

Lo que da sentido a nuestra labor son las personas que, en muchos países del mundo, están atentas a las nuevas propuestas que publicamos. Nuestro trabajo consiste en convertir las palabras de los autores y las imágenes de los ilustradores en libros hermosos que puedan llegar a su destino: los niños y niñas que hoy son la memoria del futuro.

En este viaje por la geografía y por el tiempo nos acompaña el ejemplo de los grandes editores y creadores que nos han precedido, los colegas de otras editoriales que están resistiendo en estos tiempos tan ingratos. Mirando al futuro, esperamos poder contribuir a que los jóvenes –los que ahora se están formando como editores para niños– puedan apoyarse, de alguna forma, en este trabajo colectivo y enriquecedor que es mantener viva y pujante la LIJ.

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