Entrevista a Jesús Gabán

Empezó haciendo tarjetas de felicitación y hoy en día este ilustrador madrileño es uno de los grandes pilares de la literatura infantil y juvenil en España y uno de nuestros autores con más proyección internacional. Su bibliografía, que llenaría al menos diez veces más páginas que esta entrevista, abarca un sinfín de autores igualmente destacables, desde clásicos a novelistas contemporáneos.

Ya has recibido tres premios nacionales de ilustración, el primero de ellos en 1984 y el último hace escasamente un año. ¿Estás contento con ellos, o aún crees que habrá más? ¿Hay premios que te satisfacen más que otros, aunque sean menos importantes?

Claro que estoy contento con los premios, y quien diga que no le gustan los premios no es sincero. Un premio es siempre un estímulo y sobre todo cuando no te lo esperas de ninguna manera, como ha sido en esta última ocasión. Tenía reticencias a presentarme (mejor dicho, a que me presentaran, en el premio Nacional te presentan las editoriales) ya que había sido galardonado dos veces con ese premio y una tercera vez me parecía pretender mucho. Pero Paco Antón, editor del libro y amigo, se empeñó y mira… Todos los premios me satisfacen, si además están remunerados, pues oye, más, no vamos a decir otra cosa. Pero quizás el que más me satisfizo fue el primer premio nacional que me otorgaron, ya que ni siquiera sabía que me habían presentado, y fue una sorpresa. Aquel año las bases fueron distintas, no se presentaban libros sino que de los publicados se escogían los candidatos por un grupo de expertos. Pero quizá de mis libros premiados el que más satisfacciones me ha dado por ahoa ha sido El Cascanueces y el rey de los Ratones, de Hoffman, no por el premio en sí, sino por la repercusión que tuvo en su momento. Todavía mucha gente me recuerda ese libro.

El Cascanueces (Jesús Gabán)

¿Cómo fue tu iniciación profesional en la ilustración infantil?

Yo trabajaba en una empresa de artes gráficas como dibujante. Allí conocí a otro dibujante llamado Antonio que ahora es un conocido ilustrador que firma como Arcadio Lobato. Era a finales de los 70, cuando aparecieron aquellas estupendas colecciones de Altea y que nos fascinaron y no me acuerdo ya cómo conocimos a un señor muy importante coautor de esas colecciones (creo que en una reunión de dibujantes de cómics e ilustraciones). Este señor era Miguel Ángel Pacheco, al que enseñamos dibujos. Con su apoyo y peregrinando de unas editoriales a otras con mi carpetilla y tragándome más de un sapo, al final salí adelante. Mi primer libro ilustrado fue Noches blancas, de Fedor Dostoyevski, encargo de Lolo Rico Oliver para Bruguera. Lo pasé fatal para cuatro ilustraciones de nada, como quien dice, para empezar la verdad que es un libro un poco complicado. Pero libros de texto ya había ilustrado dos o tres para Santillana. Por cierto, en Bruguera me especializaron en rusos: Dostoyevski, Gorki, Chejov…

¿Qué tal tu experiencia en el campo de la ilustración de libros de texto?

Mi experiencia en libros de texto es variada, libros con los que me he aburrido muchísimo, y otros con los que me lo he pasado muy bien, como unos de «Vacaciones» para Anaya o algunos de lectura para SM y Anaya. Claro que los libros de lectura, si bien se consideran de texto ya que van destinados a su utilización en la enseñanza escolar, no se pueden considerar exactamente igual a uno de matemáticas o conocimiento del medio. La verdad es que he ilustrado muchos más libros de lectura que de otras materias.

¿En qué aspectos cambia tu forma de ilustrar un álbum o un libro infantil y uno escolar?

Cambian mucho. En el libro escolar, si no es de lecturas, estás totalmente condicionado. Si tienes que dibujar un bosque con un roble, un acebo, un pájaro carpintero y un zorro, pues eso es lo que hay que hacer, y cada cosa se tiene que distinguir bien, lo puedes hacer más artísticamente o menos, pero no te puedes salir del guión, esa imagen es para dar información al estudiante, y lo tienes que asumir. Y como generalmente estás limitado por eso, por el espacio físico para desarrollar la imagen y por la premura del tiempo, desarrollas una técnica de trabajo más inmediata, más sencilla. En el álbum o el libro infantil no tienes ese problema. Ahí uno puede ser un artista completo, bueno, a veces estás limitado por una maqutación prefijada, pero para mí eso no tiene mayor importancia.

También sucede que te gustaría hacer más dibujos, aunque generalmente te presentan un proyecto donte tú ves que con siete ilustraciones quedaría de lo más serio y elegante y te piden veinte y no sabes cómo exprimir el texto para no repetirte. Esta última observación es al margen de las condiciones económicas y tampoco es cuestión de querer trabajar menos.

¿Cuáles son tus influencias, tanto literarias como pictóricas, más importantes?

No puedo hablar de influencias literarias ya que tampoco he escrito tanto y ha sido un poco a mi aire. En cuanto a las pictóricas, puedo teneri nfluencia de mucha gente, generalmente las he buscado más en pintores que en ilustradores, del Renacimiento Italiano sobre todo, pero hay ilustradores que me han influido mucho al principio, pero enseguida tiré por un camino gráfico más humorístico al estilo de Tony Ross o de Pef y aunque con un estilo muy diferente al mío, nunca he dejado de admirar a Miguel Calatayud. De un dibujo caricaturesco he ido evolucionando a una forma de hacer más próxima a la realidad quizá influido por ilustradores como Maxfield Parrish, William Blake, Max Klinger o Rockwell Kent. De los actuales me gustan Klaus Ensikat, Etienne Delessert, Jindra Capek, mucha gente. Me dejan con la buca abierta algunas ilustraciones de Alfonso Ruano, y para qué hablar de Javier Serrano…

Todos de alguna manera me influyen, pero lo que más me sugiere para ilustrar es la observación de los distintos matices de la luz a lo largo del día y de las estaciones.

El lazarillo de Tormes (Jesús Gabán)

¿Te sientes más cómodo ilustrándote a tí mismo, o prefieres trabajar con un texto ajeno?

De lo que me he dado cuenta es que aunque un texto lo hubiera escrito yo, a la hora de ilustrarlo se me plantean los mismos problemas que con cualquier texto.

El texto está ahí, ya es uno más. Hay que meterlo en un número determinado de páginas y los condicionantes son similares. Cuando lo escribo tengo unas imágenes en la cabeza que a la hora de trasladarlas al papel no funcionan, etc. En fin, es lo mismo. Realmente si el texto me gusta, me es indiferente que sea mío o no.

En los libros de los que eres a la vez escritor e ilustrador, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza, una imagen o un argumento? ¿Crees que la ilustración siempre sucede al texto?

Generalmente he partido de imágenes y a partir de ahí he ido desarrollando la historia. Mi memoria es visual, fundamentalmente. Respecto a la segunda pregunta, no necesariamente, hay varias experiencias de desarrollar historias a partir de unas imágenes determinadas.

Para un ilustrador afamado y reconocido como tú, ¿el hecho de recibir un premio es sólo un reconocimiento más, o aún te sirve de promoción?

Desde luego que es un reconocimiento, diría que un gran reconocimiento, no lo he considerado uno más, y en cuanto a promoción, no lo sé. Sigo colaborando con los mismos. Sé que mi estilo que gusta a una serie de editores y a otros no, así que el asunto del premio no les va a hacer cambiar de opinión, creo que así funcionan las cosas.

Hoy en día podemos asistir a una especie de «rebelión» por parte de los ilustradores, que reivindican su condición de autores y el estatus económico que éstos disfrutan. ¿A qué crees ue se ha debido esta concienciación y este cambio de postura?

No sé si ha habido un cambio de postura. Los viejos ilustradores (viejos dicho con cariño) siempre hemos reivindicado esto, y en mi paso por la Asociación de Ilustradores siempre lo hemos tenido muy claro. ¿Hay alguien que lo pone en duda? Un ilustrador que crea imágenes es autor con todas las consecuencias. Aunque la historia que ilustra esté impresa al lado, el proceso creativo es muy similar al de un cuadro, y el ilustrador está poniendo también su propio mundo en esa imagen. Pero la verdad es que en algunas cosas no se ha avanzado mucho, por ejemplo, ya que hay una referencia al estatus económico, se siguen ofreciendo precios a gente que empieza o poco conocida equiparables a los de hace 15 años o en algunos casos menos, me parece lamentable.

¿Has notado alguna particularidad trabajando con Gustavo Martín Garzo, un escritor que habitualmente escribe novela para adultos?

Martín Garzo y yo quedamos a tomar un café para conocernos cuando ya había aceptado ilustrar su libro Miga de Pan, y fue un rato agradable, le enseñé los bocetos y parece que le gustaron. La perrita de la narración es así porque él me pidió que se pareciera a la suya. En general es un libro que me ha gustado. La historia de la Virgen de la Soga especialmente. Es un libro con ambiente mágico, justo en el ambiente que más cómodo me siento. También he ilustrado a Lope de Vega, Calderón de la Barca, Cervantes, Poe… para adultos.

Relatos de terror (Jesús Gabán)

¿Qué proyectos tienes entre manos?

Tengo varios proyectos a desarrollar a corto y largo plazo y todos me gustan (a lo largo de mi carrera no siempre ha sido así), pero no puedo comentar nada, algunos todavía están muy verdes, pero confío en que lleguen a buen puerto. La mayoría están destinados a un lector juvenil, pero también hay algunos de cuentos tradicionales para los más pequeños. Todos muy ilustrados.

Mientras, sigo ilustrando en los programas de ópera del Teatro Real los comentarios de Fernando Palacios. Esperamos que algún día esto desemboque en un libro de ópera para niños, material ya tenemos bastante. A punto de terminar: un libro de lecturas de 4º de primaria para Anaya, unos cuentos de Grimm para Ediciones B. Ya terminado: una Antología de Gloria Fuertes para Susaeta en la colección de grandes Autores, una selección realizada por José Morán de los mejores poemas de Gloria Fuertes.

1 comentario en “Entrevista a Jesús Gabán

  1. Anónimo
    20/06/2009 a las 09:39

    LO ADMIRO MUCHO

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