Entrevista a Arcadio Lobato

Al entrar en la habitación encontramos la mesa repleta de álbumes ilustrados. Una vez más nos esperaba la aventura de introducirnos en el mundo maravilloso de la ilustración.

Estábamos encantadas entre tanta fantasía y tanta magia, lo difícil empezaba delante de los papeles en blanco. Pero lo que no podíamos imaginar era que íbamos a contar con la ayuda de un simpático Personaje: un gracioso e inquieto ratoncillo que nos guió a través de los colores, los brillos, los matices acercándonos a paisajes y personajes.

Lo primero que hizo fue presentarnos a su creador Arcadio Lobato, un maestro de la ilustración que nació en 1955 y en la actualidad reside en un pueblecito de la provincia de Ávila.

En el transcurso de este viaje, que realizamos con nuestro ratoncillo a lo largo y ancho de la obra de Arcadio, pudimos comprobar que los tonos pastel constituyen una constante en sus ilustraciones pero siempre inundados de luminosidad, aspecto que, junto a la presencia de focos de luz que ponen en relieve determinados detalles y Personajes, nos llamó especialmente la atención, Porque si nos Parece ya de por sí difícil dotar a las ilustraciones de esa luz, más aún debe serlo el simple hecho de imaginarlas, aunque desde luego Arcadio Lobato hace gala de una enorme imaginación en sus ilustraciones Un precioso ejemplo de este rasgo lo encontramos en el libro “La bola de cristal”, donde las imágenes, recreadas en la noche, la luz desempeña un papel protagonista.

En sus figuras no marca estrictamente los entornos, priman las líneas simples y, a menudo, las formas no aparecen bien definidas. En general, sus Personajes, presentan rostros y gestos cargados de expresividad, aunque en ocasiones la expresividad se refleja casi tanto en estos como en los paisajes, que cobran un papel muy importante dentro de las ilustraciones. Entre todos ellos, los ratones resultan muy característicos (como nuestro pequeño compañero de aventura).

En cuanto al movimiento podemos encontrar ilustraciones cargadas de saltos, carreras, frente a otras que se caracterizan por la estaticidad.

La acuarela es el material más común en la obra de Arcadio, y con él logra unas aguadas que merecen una mención especial en nuestro articulo. Sin embargo podemos señalar como un caso excepcional el álbum “Cuaderno de una espera” donde las técnicas que emplea son múltiples y variadas: pastel, gouache, acuarela de tubo. Ilustraciones en blanco y negro y en color, cargadas de fuerza y de ternura, así como de una gran porción de simpatía.

Estas notas, ternura, fuerza y simpatía, no son exclusivas del mencionado libro sino que se extienden por toda su obra, de modo que, en un instante puede llevarnos de la sonrisa, provocada por el detalle gracioso, a sentirnos embargados por un rasgo conmovedor el sentimiento que desprenden estos dibujos.

Cuando el ratoncillo nos preguntó, al acercarse el final de nuestro viaje, cual había sido la ilustración que más nos había atraído o impactado, las imágenes se agolpaban en nuestra mente; si tuviésemos que poner aquí la relación de todas aquellas que nos gustaron podríamos extendernos interminablemente, por ello mencionamos tan solo algunas: en “La bola de cristal” nos llamo la atención la imagen del pastorcillo Manolo sentado ante un charco en el que se refleja la luna, pensando en un deseo mientras juega con un barquito; en “El valle de la niebla” la ilustración que representa a Esteban atravesando el bosque en la oscuridad con un farol en la mano; y desde luego los paisajes (a los que ya nos hemos referido anteriormente) de toda su obra.

Pero ésta no es más que una pequeña muestra de toda una obra de gran belleza. Merece la pena dejarse embargar por la magia de las ilustraciones de Arcadio Lobato de primera mano, así que anímate, y si te encuentras con nuestro pequeño ratón no olvides darle muchos recuerdos de nuestra parte.

¿Qué es la ilustración y un ilustrador?

Una ilustración es una obra de artes plásticas destinada a la reproducción y publicación. En sentido amplio una ilustración puede ser muchas cosas. Hay textos, palabras que “ilustran” un concepto. “Ilustrarse”, es dotarse de conocimiento sobre algo… etc. Pero en nuestro campo ilustrar es sencillamente pintar o dibujar para acompañar a un texto.

Ilustrador es el que realiza ilustraciones. Si lo hace habitualmente viene a ser como un oficio, en el mismo sentido en que llamamos comediógrafo a un escritor dedicado al teatro. Pero entonces estamos hablando de una especialización concreta en un arte. De la misma forma que un dramaturgo es siempre un escritor, un ilustrador es siempre un artista plástico, (un pintor si queréis) bueno o malo, comercial o depurado, pero un pintor en cualquier caso.

¿Has cursado algún estudio sobre artes plásticas en general?

Estuve dos años recibiendo clases de acuarela en la Agrupación Española de Acuarelistas como especialización en la ilustración, no académica, pero mucho más eficaz, he tenido el privilegio de ser discípulo de grandes artistas, en cuyos talleres colaboré al inicio de mi carrera.

¿Cuándo comienza tu interés por la pintura?

Tardíamente, a decir verdad. No procedo de un hogar culto donde hubiese un ambiente favorable al conocimiento de ningún arte. Quería ser dibujante. Pero para mí eso significaba tebeos y poco más. Fue precisamente al conocer, ya en los veintitantos anos, ilustración de calidad, cuando descubrí una pista que me llevaba a Brueghel, a Giotto, a la pintura…

¿Cómo te decidiste a ilustrar?

A los dieciocho años comencé a trabajar en una empresa que hacía estampas de comunión y tarjetas de Navidad. Allí fue donde descubrí esa pista a la que me refería. Y para ser precisos, fue la visión de unos álbumes que trajo un día al estudio de la empresa, nuestro director, lo que me decidió a ilustrar. Esos álbumes eran de Ulises Wensell, pero en mi decisión de aquella época no puedo dejar de mencionar el ánimo y el empuje que me proporcionó Paz Rodero, que además fue decisiva al transmitirme una pasión por la pintura, que ella sí tenía.

¿Qué significa para ti tu profesión?

¡Tantas cosas! Un aprendizaje vital. Un regalo. Una puerta abierta al mundo del arte del que he aprendido a disfrutar y a paladear la belleza. También un campo de batalla, de competitividad, de entusiasmo, tantas cosas.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando en el mundo de la ilustración?

Como ilustrador independiente, quince años.

¿Qué te impulsó a aventurarte en el mundo de la literatura infantil y juvenil?

El descubrimiento de ese mundo, en el que supe ver la calidad humana y profesional de grandes ilustradores, escritores y editores dotadísimos que habían hecho una elección dramática; habían elegido entregar todas esas dotes a un campo de la cultura que no proporciona ni fama ni riquezas a nivel masivo. Esto me entusiasmó y aún hoy me entusiasma. Esa mezcla de calidad y modestia.

¿Qué materiales sueles utilizar?

Acuarelas, lápices, guache, etc. Las habituales. Además, y antes que ninguno: la visión, la búsqueda de imágenes.

Cuando te quedas en blanco, ¿a qué recurres?

Dado que tengo la suerte de ilustrar sólo aquello que me inspira, y cuando no es así, temas que domino, y por tanto me han inspirado ya en el pasado no me quedo en blanco nunca.

Lo que sí me pasa es que a veces me equivoco. Sencillamente no me sale lo que yo quiero y sufro mucho hasta lograr representar una idea. La única vía entonces es la insistencia.

¿Cuánto tiempo te lleva ilustrar un libro?

Imposible responder. Depende del libro y de mi capacidad en el momento de hacerlo. Meses para un álbum ilustrado, semanas para un libro de bolsillo en blanco y negro.

¿Quiénes son tus ilustradores más admirados? ¿Han influido de alguna manera en tu obra?

Yo admiro a tantos ilustradores/as que sería absurdo hacer una selección. Para hablar de esto sin excluir a nadie sería preciso responder con detalle, explicando en que consisten las aportaciones y cualidades que admiro y cómo me han influido, y no hay espacio en esta entrevista para ello. Baste decir que el conjunto de la gran ilustración española y mundial, desde los años sesenta hasta hoy, ha producido un fenómeno artístico de tal calidad y tan poco comprendido, que no manifestar en primer lugar asombro y admiración por el propio fenómeno, sería ignorarlo. Algún día, cuando sea posible, habrá que estudiar objetivamente que artistas individuales han sido los grandes impulsores de este asunto.

¿Resulta difícil recrear textos a través de las ilustraciones?

Tan difícil como el nivel de exigencia que uno se auto impone Tan fácil como la capacidad de maravillarse ante un texto sugerente. Cualquier arte tiene su intríngulis y su fatiga, sus recursos y su oficio favorecedor.

¿Prefieres trabajar infantil o juvenil? ¿Cuál de ellos es más exigente?

En el álbum ilustrado es donde mejor puedo desarrollar mis imágenes, pues va a todo color y dedicado a niños pequeños, con temas muy amplios y emotivos. Pero yo no creo en limites entre lo infantil, lo juvenil y lo adulto.

Ojalá, por otra parte, hubiese un público exigente, quiero decir, conocedor en cualquiera de esas capas. Lo que hay son minorías, dotadas de especial sensibilidad estética, pero yo espero que con el tiempo esas minorías educarán a las mayorías para anhelar la belleza que yo intento (aunque a veces no logro) exigirme en mi trabajo.

¿Sientes especial predilección por alguno de tus personajes?

Quizás por Manolo, el protagonista de La bola de cristal (SM). En la ilustración de ese cuento de corte tradicional, me planteé y logré un asalto a la imagen tópica de los cuentos de deseos. Manolo es un pastorcillo abulense, que se mueve entre encinas y olivos, y con su gorro de fieltro negro, lleva años dando vueltas por el mundo.

¿De qué libro te sientes más orgulloso de los que has ilustrado?

Sin duda alguna, del Cuaderno de una espera (Aura Comunicación). Es un libro experimental. Mezclé técnicas distintas. Eludí pintar el tema básico (la madre y el hijo) haciendo una elipsis gráfica que me abrió nuevos caminos para mi ilustración posterior, y también concebí en un clima de colaboración con los editores, los aspectos de formato, diseño y acabado del libro.

Nuria Fernández y Marta Vidal, Febrero de 1996

2 comentarios en “Entrevista a Arcadio Lobato

  1. Noelia
    03/03/2009 a las 09:11

    ¿donde podria encontrar el libro de Cuaderno de una espera? Me han hablado de el en una conferencia y me ha llamado muchisimo la atencion.
    Gracias.

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