Eloísa y los bichos

Eloísa y los bichosJairo Buitrago
Ilustraciones de Rafael Yockteng
Madrid: Ediciones El Jinete Azul, 2012

Este álbum llega a España tras haber sido publicado en su país de origen, Colombia (Babel Libros), y haber recibido numerosos reconocimientos tanto por la crítica como por instituciones como el Banco del Libro de Venezuela o la Internationale Jugendbibliothek de Múnich (White Ravens).

Obra del escritor colombiano Jairo Buitrago y del ilustrador de origen peruano Rafael Yockteng, Eloísa y los bichos es uno de esos libros sobre los que uno vuelve una y otra vez, intentando descubrir dónde reside el secreto de su sencillez y al tiempo de su gran carga emotiva y humana. ¿Cómo es posible decir tanto en tan pocas páginas y frases tan escuetas?

“No soy de aquí. Llegamos una tarde, cuando era pequeña”. Así comienza el relato de la protagonista, una niña que ha llegado a un lugar extraño junto a su padre, buscando una vida mejor, un trabajo, un futuro… Y también, por lo que se nos da a entender, huyendo de un pasado doloroso. Todo a su alrededor es nuevo, obedece a reglas diferentes, sus compañeros de la escuela son más hábiles para las tareas, tienen otra constitución física, otras normas de comportamiento. Y ella esta en medio, y ha de intentar adaptarse. Pero no es fácil. Los recreos son muy largos, igual que la espera en la puerta del colegio hasta que llega a buscarla su padre. “Volvíamos a casa sin hablar con nadie y algunas veces nos perdimos en la ciudad. Pero así aprendimos a conocerla”. Poco a poco, las cosas se van enderezando, uno se va haciendo al lugar, conociendo a la gente, y aprendiendo a ver las cosas buenas que antes no existían.

La frase final, que no reproducimos aquí para no estropear la lectura, es un cierre perfecto. Y la ilustración también. Si el desarrollo del álbum es magnifico, el desenlace es magistral, inolvidable, y a poco que uno tenga sangre en las venas, muy emotivo.

Las ilustraciones de Rafael Yockteng son coloristas y están llenas de detalles, en contraposición con el texto, escueto y recortado al máximo. Apenas se tarda unos segundos en leer la frase que figura en cada doble página, pero uno se puede quedar dando vueltas sobre la imagen durante unos minutos. Saboreando no solo los detalles, sino el eco que nos deja la frase que acabamos de leer y que se va asentando a medida que pasamos nuestra mirada por los escenarios y personajes.

No os perdáis las guardas, que dan para otro rato de contemplación y análisis, que siempre se agradece. Comparadlas y disfrutad del mensaje tan sencillo, y a la vez tan problemático, que encontramos al fondo de este álbum, detrás de tanta belleza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *