El zorro que perdió la memoria

Martin Baltscheit
Traducción de Eduardo Martínez
Salamanca: Lóguez, 2011
Nominado para el Premio Alemán al Libro Infantil 2011

Este es el sexto álbum que la editorial salmantina Lóguez publica de Martin Baltscheit, autor e ilustrador alemán nacido en Düsseldorf y con una gran bibliografía hasta el momento, desde que comenzara a ilustrar hace ya unos 20 años.

No es casualidad que hablemos hoy de este libro, ya que el 21 de septiembre es el Día Mundial del Alzheimer. Y es que el protagonista de este álbum, como su propio título ya adelanta, es un zorro algo olvidadizo. Atrás quedaron sus días de gloria, cuando nadie podía hacerle sombra en el arte de engañar, cazar, esconderse, vivir un sinfín de aventuras y salir airoso.

Comenzó olvidando los días de la semana, más tarde los cumpleaños de los amigos, los alimentos que solía comer… Hasta que un día olvidó quién era, y los jóvenes zorros tuvieron que cuidar de él y curar sus heridas. Pero la memoria no había manera de recuperarla.

Los animales que antes eran sus víctimas ahora se burlaban de él, vengándose así de años de persecuciones y cacerías. Las gallinas, las ovejas, los perros que las cuidaban… Y el zorro, que sufría las burlas y se enfadaba, al poco rato ya no recordaba por qué estaba furioso.

Martin Baltscheit ha escogido a uno de los personajes más carismáticos de los cuentos infantiles, pero a la vez el que menos simpatía despierta, ya que siempre se le pinta como un pícaro, timador, avaricioso y taimado. En este relato, no obstante, conocemos a un zorro en su decadencia, víctima en lugar de verdugo, indefenso, pasto de una enfermedad que arrasa con los recuerdos y la conciencia que conforman la identidad del individuo.

Un libro ingenioso que nos hace encariñarnos con el malo de las fábulas, que nos inspira ternura y simpatía, y que al mismo tiempo, sin mencionarlo, nos habla de una enfermedad cada vez más habitual, en la que el sufrimiento del enfermo no es tan doloroso como el de quienes le cuidan y acompañan, porque estos recuerdan y son conscientes de lo que ha cambiado, de lo que se ha perdido, mientras que aquel…

Él no sabía nada y únicamente sentía.
Sentía cuando alguien lamía sus heridas.
Sentía lo que es no tener hambre.
Le gustaba que los jóvenes zorros hablaran de la caza.
Admiraba sus trucos, sobre todo el de la pajita.
Algunas cosas le resultaban difíciles:
no podía acordarse de ningún nombre.
No encontraba el camino a casa.
No le gustaba dormir solo.
Pero eso no tenía que hacerlo.

2 comentarios en “El zorro que perdió la memoria

  1. Andrea Troncoso
    04/11/2011 a las 22:41

    Gracias por esta nota. Así pude en la Biblioteca encontrarlo y disfrutarlo en casa. Lo leí en alemán.
    Me sorprendió la traducción. Entiendo que debe ser complicado encontrar una palabra para «Verstand» que es el nombre que tiene el título, que significa el sentido, la razón. Y que al leer la historia, es más que la memoria, no es que olvide sus recuerdos, sino que olvida para qué sirve todo, se olvida, como Uds. cuentan, de que es un zorro y lo que hacen los zorros. Sin embargo, esto es parte de las complejidades que toda traducción encierra, y que la convierte siempre en un gran desafío. Espero pronto leer la versión en español.
    Saludos amig@s de Babar.
    Andrea

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