El visor

El visorShaun Tan y Gary Crew
Traducción de Carles Andreu y Albert Vitó
Granada: Barbara Fiore, 2012

El View-Master fue un juguete muy popular gracias a un toque mágico que lo convertía en algo muy especial; se introducían en un visor unos discos con imágenes que adquirían la capacidad de aparentar un aspecto tridimensional. Una imagen tomada desde lo alto de un acantilado podía generar una inquietante sensación de vértigo y otra de un mar embravecido producía el estremecimiento propio de quien está siendo incesantemente salpicado por sus gotas; por eso no resulta extraño que alguien con una sensibilidad tan especial para crear historias y para diseñar escenarios cercanos a lo onírico como Shaun Tan –autor de obras como El árbol rojo, La cosa perdida o Emigrantes– se sirva de tan peculiar elemento para contar la historia de Tristán, un niño en permanente estado de búsqueda, que un día encuentra en el rincón favorito de su ciudad, el vertedero, un objeto que se ha de convertir de inmediato en una necesidad vital, en una obsesión. Cuando el visor se abre, automáticamente se adapta al rostro del niño y, ante él, aparecen como surgidas de la nada imágenes que devuelven al mundo a sus orígenes más remotos; posteriormente, otros discos muestran a Tristán la historia de la Humanidad hasta llegar a un presente cargado de presagios funestos. Como si del cubo maléfico de la película Hellraiser se tratara, el visor se apodera del muchacho y se funde con él convirtiéndolo en un engranaje, posiblemente solo uno más entre tantos.

La colaboración de Shaun Tan con Gary Crew tiene como resultado una obra excepcional en la que la vista se pierde una y otra vez en recovecos y rincones fascinantes al punto de que es fácil caer en la misma trampa que el protagonista y quedar enganchado de esta obra magníficamente absorbente.

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