El viaje de mamá

El viaje de mamáMariana Ruiz Johnson
Pontevedra: Kalandraka, 2016

Mamá se va de viaje. Se quedan papá elefante y bebé elefantito “solos”. Ayudan a mamá a hacer la maleta (el pequeñín se mete en ella en un intento de ir con su mamá), la acompañan al aeropuerto (tiernísima la imagen de la trompa de la mamá enlazada con la de su pequeño en el trayecto en coche), la despiden y regresan a casa, a una casa que, en poco tiempo, ya ha cambiado, “ya no huele a flores”.

Papá le cuenta cuentos, antes de dormir, al elefantito, y está bien, aunque la voz sea algo diferente. Pero por la noche el pequeño se despierta, desorientado y solo, y va a dormir a la cama con papá (que también se siente solo. Y los dos, acurrucaditos, respetan el espacio vacío que ha dejado la madre).

Cuando mamá no está, la casa es algo diferente: se acuestan más tarde, hay más “libertad”, algo más de desorden, más visitas… Y no creo que sea porque la figura materna sea la ausente, sino porque cuando falta alguien de la familia, cuando la actividad no es la que hay siempre, las costumbres se relajan. Hay cambios porque, efectivamente, durante ese período transitorio no todo es igual.

El papá no aplica la “rigurosidad” de la madre, pero como compensación porque hay una figura (la materna) que falta. Si fuese al contrario, el papá elefante quien marchase, es probable que el cuento fuese igual: mamá y el pequeño durmiendo juntos, amigas de la mamá por la casa, acostarse más tarde para poder hablar por teléfono…

Así, no es un cuento machista, sino al contrario: la madre es la que se va, por trabajo, y les cuenta, a través del ordenador, cómo le va. Y no lo pasa mal, se divierte: en una serie de divertidas escenas, se la ve trabajando, tomándose una copa de vino mientras lee (actividades que es probable no pueda hacer habitualmente al ser la mamá de un niño pequeño), haciendo turisteo… pero también llorando en su cama, sola, por la noche. Está bien la independencia pero también se echa de menos a la familia.

Y el padre, en ausencia de la madre, se hace cargo de la casa y la familia, sin dramas, perfectamente. De un modo diferente, pero válido también.

Y se acepta, en el transcurso del relato, que no todo es magnífico, que a mamá (o a quien falte) se le echa de menos… pero que también el cambio, aceptándolo, puede tener sus mejoras o prerrogativas. Que se puede realizar.

Segundo libro de su autora, después del éxito de Mamá, es una lectura ideal para explicar a los más pequeños las ausencias transitorias de personas importantes en nuestras vidas, sin dramas ni penas pero tampoco falsas expectativas, con ilustraciones preciosistas y sensibles, empapadas del apego que defiende su lectura.

1 comentario en “El viaje de mamá

  1. Juan36
    22/01/2017 a las 15:58

    Me ha gustado la reseña y he ido a comprar el cuento, a mi niña le está gustando mucho.

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