El pequeño cuidador de insectos

El pequeño cuidador de insectosNastasia Rugani
Ilustraciones de Charline Collette
Traducción de Delfín G. Marcos
Madrid: Nórdica, 2018

Llegó el día y Noc se convirtió oficialmente en el Cuidador de Insectos. El niño no lo ha elegido, sus antepasados han decidido por él, porque ha heredado el cargo. Noc posee miles de cualidades pero ni es atrevido ni es minucioso. De hecho, detesta los insectos. Porque son sucios y maleducados, y tienen la dichosa costumbre de dar vueltas alrededor de la cabeza haciendo el ruido de un motor. Además, se esconden a traición y saltan a los dedos de los pies, a las rodillas o a las manos sin pedir permiso.

Por el contrario, su hermana Lulú adora a los pequeños invertebrados de seis patas (y a los de ocho e, incluso, a los de cien) y le gustaría estar en lugar de Noc, ser ella la Cuidadora. Sin embargo, las niñas no pueden ser cuidadoras, pueden soñar con cualquier otro oficio salvo con ese. Noc recibe la aguja sanadora pero, ante su incapacidad, su hermana Lulú ejerce el cargo. Su papá la regaña aunque no encuentra respuesta a la pregunta de la niña: ¿porqué no puede ser ella la Cuidadora?

Los dos hermanos escriben una declaración de buenos modales para seguidamente descubrir que ninguno de los insectos sabe leer. La decisión está tomada, Noc renunciará a su puesto de Cuidador y se convertirá en profesor. Junto a su hermana, organiza una asamblea para que todos los insectos voten a pata alzada. Lulú es elegida por aclamación y, como no son sus antepasados los que la han elegido, la niña ha cambiado el curso de la historia. Mientras, la fobia de Noc no ha desaparecido del todo pero el niño ha aprendido a vivir con ella…

Un pequeño libro, que destaca en la estantería por un tamaño menor a la media aunque con un caparazón duro que lo protege, el cartoné, como si fuera un insecto. Estos diminutos invertebrados son los divertidos secundarios de los que se destaca su utilidad, salvan a las plantas ayudando a que se multipliquen; mientras se cuelan en las ilustraciones y se pasean por el texto introduciéndose en las comparaciones. También reciben alguno de los múltiples aprendizajes que intenta inculcar la novela en el joven lector o lectora. Aquel sobre los buenos modales porque, aunque se sea un insecto, no se puede apoyar uno en un codo sin pedir permiso al dueño.

En cuanto a los dos hermanos, asimilan que es importante que otros no elijan por ti. Más en el caso de Lulú, que no puede ser Cuidadora por el hecho de ser una niña. Además, ella es elegida a votación, no hereda el cargo como se había hecho siempre. Por su parte, Noc aprende a confrontar los miedos, que siempre hay que intentar las cosas antes de decir que no y, con la metáfora de enseñar a insectos, a generar empatía con los hermanos pequeños, que no saben leer y tener paciencia para ayudarlos. También se recalca que nunca hay que olvidarse de repasar las faltas de ortografía de lo que se escribe…

Abusando del tópico oxímoron, un pequeño gran libro que posee en su cuarta de cubierta una tagline seductora y definitoria del lector que busca: “Un libro para niños que prefieren leer solos”.

El pequeño cuidador de insectos

El pequeño cuidador de insectos

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