El pájaro cucurucho y otras aves extrañas

El pájaro cucurucho y otras aves extrañasArnold Lobel
Traducción de Laura Wittner
Buenos Aires: Niño Editor, 2019

Publicado originalmente como The Ice-Cream Cone Coot and Other Rare Birds, en 1971, este libro de Arnold Lobel (EEUU, 1933-1987) ha debido esperar mucho tiempo hasta que alguien lo rescatara del olvido y lo ofreciera para deleite de sus lectores de habla castellana. Con esta publicación, la editorial argentina Niño se suma a las recuperaciones de la obra del creador de Sapo y Sepo que felizmente vienen concretando otras casas editoras, como Alfaguara, Loqueleo, Ekaré, Corimbo y Kalandraka.

El pájaro cucurucho y otras aves extrañas presenta una suerte de catálogo poético ilustrado de aves “muy extravagantes e inusuales”, como indica el primer texto que ─en un gesto metaficcional─ advierte:

«[…] no las vas a encontrar en el zoológico
ni en los libros de ciencias naturales.
Existen solamente en estas páginas […].
Esta es su selva, este es su pantano,
su árbol, su tejado, su balcón».

Así, en este inventario de aves extraordinarias, Lobel dialoga con la tradición de los bestiarios, pero pasándola por el tamiz del humor absurdo, que de este modo describe Graciela Montes en El corral de la infancia:

“El juego del nonsense consiste en construir un universo paralelo al cotidiano, aberrante pero ordenado, loco pero metódico. En virtud del nonsense queda determinada una especie de zona libre donde todo es posible, un área de juego (…). El nonsense está hecho fundamentalmente de palabras, manipuladas arbitrariamente para formar entidades nuevas, insólitas…” (2001, pp. 132-134). [1]

El “método” para construir este universo paralelo presentado por Lobel remite a la propuesta de binomio fantástico de Gianni Rodari: consiste en combinar diferentes aves con objetos cotidianos, tales como una maceta, una lámpara, un gramófono o un alfiletero, dando origen a los insólitos y adorables Pájaro Maceta, Lorovatio, Terófono o Alfiletereta, entre las 28 aves catalogadas.

El Pájaro Cucurucho Y Otras Aves Extrañas

En este movimiento, El pájaro cucurucho… enlaza también con otras propuestas que ─como observa Marcela Carranza─ evidencian cierta predilección del humor absurdo por los discursos científicos, por las clasificaciones y descripciones [2]. En esta línea, cabe recordar las botánicas nonsense del inglés Edward Lear (1812-1888) [3], a quien Arnold Lobel admiraba [4] y a quien también podemos reconocer en los limericks de El libro de los guarripios (1983), obra del autor recientemente rescatada por Kalandraka (2017).

Lear, Edward (1872). More Nonsense, Pictures, Rhymes, Botany. Boston: Brothers Brothers.

Lear, Edward (1872). More Nonsense, Pictures, Rhymes, Botany. Boston: Brothers Brothers.

Las imágenes de las aves que habitan este “catálogo” se distribuyen a lo largo de las páginas en diálogo con los breves poemas rimados que las presentan, ya sea en pareados o en composiciones de cuatro versos, con predominio de metros hexasílabo, octosílabo y endecasílabo.

El Pájaro Cucurucho Y Otras Aves Extrañas

El Pájaro Cucurucho Y Otras Aves Extrañas

Muchos de estos poemas se centran en describir el aspecto y/o “habilidades” del ave en cuestión, mientras que, en otros, la voz poética explica a su destinatario lo “útil” que el pájaro puede resultarle, como en este caso:

“Esta Torcataza
no vuela ni caza.
Es ideal, como se ve,
para servir un rico té.”

Las ilustraciones, con una paleta más variada que en los libros de la serie de Sapo y Sepo o Historias de ratones, combinan maravillosamente la ternura y lo divertido, invitando a un ir y venir entre ellas y los textos.

Las guardas del libro (confeccionado con cubiertas en cartoné enteladas) están pobladas por un grupo de niños y niñas que, sonrientes y sorprendidos, miran y señalan hacia el cielo. Buena elección para una obra que, como el mismísimo Pájaro Cucurucho, “será siempre una sorpresa” para los y las lectoras que se sumerjan en esta zona del humor y la poesía donde todo es posible, donde el que reina es el juego.

Notas

1. Montes, G. (2001). El corral de la infancia. México: FCE. Colección Espacios para la lectura. 1ª edición: Bs. As.: Quirquincho, 1990.

2. Carranza, M. (2014). “Humor absurdo o cómo tomarse vacaciones mentales”. Clase dictada en la UNSAM, Buenos Aires (mimeo).

3. Otros ejemplos de la obra de Edward Lear, en este link.

4. Así lo afirma en una entrevista realizada por Lucy Rollin: «The Astonished Witness Disclosed: An Interview with Arnold Lobel». Children’s Literature in Education, diciembre 1984, volume 15, issue 4, páginas 191-197. Disponible en este enlace.

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