El niño que llegó con la niebla

El niño que llegó con la nieblaPaloma Sánchez Ibarzábal
Anuska Allepuz
Alzira: Algar, 2014

Esta es la historia de un encuentro entre dos solitarios, dos abandonados: uno que comienza en la vida y la otra ya con muchos golpes. El principio de la relación es difícil: Mirna y Tim se entienden mal (no tanto como con el profesor, con la tía Elisa o los del servicio social), pero se domestican (en el sentido bonito que da a la palabra la zorra de El Principito) y se hacen inseparables, indispensables el uno para el otro.

Las matemáticas, e incluso la aritmética y los simples números son poco populares en los libros infantiles. Una buena parte de los escritores sufrimos de matematofobia y raramente concedemos a la materia que tanto nos hizo sufrir en la escuela lugar alguno en nuestras historias.

Paloma Sánchez Ibarzábal, que no es de las que hace las cosas como todo el mundo, no estudió letras y no odia los números… lo que no significa que no adore los cuentos. Por eso, el hecho de aprender a contar (números) y a leer (letras que forman cuentos) se unen para transformar los dos destinos que se cruzan en esta historia: el del misterioso niño salido de la niebla y el de la mujer perdida en una niebla interior. Los dos entrañables personajes salen de la bruma, vencen sus respectivos miedos, aprenden y emprenden una vida nueva; que al mismo tiempo es la continuación –consciente y resuelta– de sus vidas anteriores (¿no es eso el destino: un camino que no nos lleva inexorablemente a un punto dado, sino que trazamos con nuestros pasos, a nuestro ritmo y manera, y de vez en cuando con una pirueta traviesa como el vuelo de una pompa de jabón de fresa?).

Tiene de eso el estilo de Paloma Sánchez: aéreo, despojado de floripondios, atento a esos pequeños detalles reveladores que constituyen la sal de la vida. La trama es lineal, pero dibuja un círculo y no renuncia a la técnica del cuento dentro del cuento, y a establecer interacciones entre los cuentos leídos por Mirna y Tim y los desafíos que enfrentan ambos. Las ilustraciones de Anuska Allepuz están en sintonía: colores pastel y texturas que van de la acuarela y el lápiz de color al collage, con un trazo naïf, pero perfectamente dominado y en composiciones certeras, evidenciando una lectura atenta del texto y un enriquecimiento subjetivo, pero respetuoso del mismo.

Una novela con temas graves: la soledad, la enfermedad, la muerte (nunca directamente evocada), los niños abandonados, la actitud burocrática que suele empañar  la misión luminosa y constructiva de la escuela y de la protección de menores… pero con un tratamiento ligero, sin pathos, sin el menor trazo de amargura, en una apuesta decidida por el placer de la lectura… integrado en la trama misma.

El niño que llegó con la niebla

1 comentario en “El niño que llegó con la niebla

  1. 28/12/2017 a las 01:17

    Parece fascinante.

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