El misterio del conejo que sabía pensar

Clarice Lispector
Ilustraciones de Susana Miranda
Madrid: Editorial Sabina, 2008

Imposible comenzar a hablar del misterioso conejo Juanito sin hablar de su autora. Clarice Lispector, considerada una de las más grandes escritoras de las letras brasileñas del siglo XX, no olvidó a los niños a la hora de escribir una literatura que se caracteriza por el humor, la desbordante imaginación y sobre todo, por el tono íntimo con el que, a partir del primer minuto de lectura, logra cautivar a sus lectores.

El misterio del conejo que sabía pensar se suma a  títulos como La mujer que mató a los peces, Casi de verdad y La vida íntima de Laura, todos ellos  más que libros infantiles, (clasificación que podríamos discutir: ¿podemos limitar a un público  determinado la literatura de calidad?) libros para ser leídos y disfrutados desde la infancia, todos ellos publicados por Editorial Sabina durante el 2008.

Pero más que preguntarnos sobre clasificaciones literarias, corresponde aquí hablar de conejos, ya que como dice la autora de este texto, que es más una conversación intima que un cuento, “hablar de conejos es muy bueno”.

Juanito -así se llama el protagonista de nuestra historia-, como la mayoría de los conejos, era muy blanco,  comía zanahorias y tenía un corazón asustadizo, cosa que según Clarice Lispector, forma parte de la naturaleza de ser conejo, pero tenía algo especial: olfateaba ideas con la nariz.

“Fruncía y desfruncía tanto la nariz que se le había vuelto rosa. Quien lo viese podía pensar que olfateaba ideas sin parar. No es cierto. Sólo su nariz era rápida, su cabeza no. Y para conseguir oler una sola idea tenía que fruncir quince mil veces la nariz”.

Pues bien, un día de tanto olfatear, consiguió una idea tan buena “como el olor de una zanahoria fresca” y su pequeño corazón de conejo “latió tan fuerte como si hubiese tragado muchas mariposas”. La idea que Juanito olfateó era la siguiente: escapar de la jaula cada vez que no hubiera comida en ella.

Per, ¿cómo lo haría?, los barrotes de la jaula eran estrechos y Juanito además de ser muy blanco, comer zanahorias y tener el corazón asustadizo, era un conejo un poco gordo. ¿Lo lograría? Contra toda ley de la física  o las matemáticas, pensado y hecho. ¿Cómo lo hizo? En este punto comienza el misterio que da título a este libro.

Clarice Lispector disfruta en este cuento, escrito a petición de uno de sus hijos, reflexionando sobre la naturaleza de los conejos y llega a la conclusión de que cada naturaleza tiene sus ventajas.

“Te voy a contar cómo está hecho el mundo. Cuando se tiene  una naturaleza de conejo, la mejor cosa del mundo es ser conejo, pero cuando se tiene una naturaleza de persona no se desea otra vida”, explica en esa prosa íntima que caracteriza su obra.

Juanito es uno más de los personajes de la fauna lispectoriana por la que transitan gallinas, peces rojos, y caballos, entre otros. Pero no se trata aquí de una visión metafórica o fabuladora sino de una reflexión sobre la relación que establecemos con esos misteriosos seres: los animales.

El conejo blanco en su constante olfateo descubrirá que las nubes se mueven lentamente y que ciertos días forman conejos en el cielo, tan blancos como él.  Olfateará que la tierra es redonda. “Sólo hay dos maneras de descubrir que la tierra es redonda: estudiando libros o siendo feliz”.

Y un conejo feliz, como dice Clarice Lispector, sabe muchas cosas.

3 comentarios en “El misterio del conejo que sabía pensar

  1. jaira
    29/03/2016 a las 03:48

    pero como salia de la jaula?

  2. Araceli
    15/09/2009 a las 14:40

    Para niños es genial, y para adultos también. Hacer hipótesis de cómo salió el conejo de su jaula, nos ha dado tela para cortar en varias veladas con mis amigos 😉

  3. Annimo
    26/06/2009 a las 18:16

    mu bueno

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