El idioma secreto

El idioma secreto (María José Ferrada)María José Ferrada
Ilustraciones de Zuzanna Celej
Pontevedra: Faktoría K de Libros, 2013
Premio de poesía para niños Ciudad de Orihuela, 2012

Los libros de poemas de María José Ferrada son como una caja de música: suaves al tacto, misteriosos, invitan a ser abiertos y, cuando se abren, contienen una música que envuelve al lector, de tal modo que uno siente que no es capaz de cerrarlo, que cuando lo haga cesará la melodía que uno no quiere dejar de escuchar. Pero, además, también lo son en un sentido oculto. De igual modo que en las cajas de música existe un perfecto mecanismo escondido a la mirada del usuario, pero gracias al cual se producen los acordes y sus respectivos compases, aquí también existe un perfecto mecanismo, en este caso de versos encabalgados y libres, de ritmos internos, de metáforas y sinestesias, de imágenes visuales que producen una atmósfera que, como en los cuentos de Rilke, envuelven inevitablemente al lector y le transporta al universo, siempre leve, siempre pequeñito, de esta excelente poeta.

Y en el caso de El idioma secreto de manera especial, pues los poemas de María José están iluminados por las bellísimas y delicadas ilustraciones de Zuzanna Celej, en una cuidada edición, excelente contenedor de dos obras —una literaria y otra gráfica—, ambas de alto valor estético. Un perfecto ejemplo de que hay libros para niños que no son solo para niños.

Desconocía el trabajo de Celej y, realmente, he quedado sorprendido con estas sutiles acuarelas, de una delicadeza oriental y de un rigor compositivo poco frecuente en la ilustración infantil.

Nada que ver con el otro trabajo gráfico, que acompañaba al anterior libro de Ferrada en la editorial Kalandraka, una propuesta simple de Nicolai Troshinsky. Un libro de relatos, Un mundo raro, aunque bien podríamos denominarlos prosa poética.

El idioma secreto es un libro de presencia obligada en las bibliotecas escolares, en las estanterías de aquellas casas en las que haya niños que todavía no hayan perdido, por culpa el mal gusto social dominante, la capacidad musical de su oído, y, por supuesto, en la mesa de todo lector adulto de poesía.

La caja, en esta caso de galletas, que heredó la dueña de la voz que narra —una caja que es para Zuzanna Celej metáfora visual de todo el libro— contiene un lenguaje construido por el idioma de la ternura y de la belleza. Como diría Biglietti: por… los trocitos de las cosas que querían.

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