El armiño duerme

Xosé A. Neira Cruz
Traducción del autor
Colección Gran Angular, 245
Madrid: SM, 2003

Hay un ilustrador español que, refiriéndose a Janosch, dijo que sus ilustraciones le encantaban pues, cuando las observaba, sentía el deseo de irse a vivir a ellas; algo así sucede con El armiño duerme, de Xosé A. Neira. Cuando uno entra en el diario de Bianca, hija mayor, pero no legítima, de Cosimo I de Medici, duque de Florencia y Bianca di San Lionardo, siente el deseo de trasladarse al tiempo y a los escenarios que en sus páginas se describen, de manera sutil y poética, con la minuciosidad y desnudez con la que se levanta acta del tiempo vivido, en ese género íntimo y privado que es el diario personal, sabedor el narrador, en este caso narradora, de que esas palabras no serán leídas por nadie.

Sí, cuesta trabajo salir de este libro, que nos envuelve con su atmósfera; cuesta trabajo, cada vez que uno lo cierra durante el tiempo que dura su lectura, volver a nuestro tiempo cronológico, que hemos dejado aparcado durante ese itinerario de ficción, que nos fascina, y nos hace llegar a vivir a Bianca como una joven que hubiéramos conocido en el territorio de la realidad.

Entendemos que no es casual que Neira Cruz haya optado por una narración en forma de diario, como tampoco lo es la manera en la que este se nos aparece, casi trescientos años después de ser escrito, durante la limpieza de los sepulcros de la capilla de los Príncipes.

Ambos elementos definen la estructura narrativa de la obra, presentada así como una crónica real, como un testimonio personal y privado de la vida de su protagonista, Bianca de Medici.

Elemento muy importante del libro es sin duda la documentación que su autor ha debido hacer de la época, pues las referencias históricas son exactas y precisas, así como la prosa, que ahonda la verosimilitud de los sucesos de la joven.

Un libro de una excepcional belleza narrativa y de una estructura sólida y eficaz, que trasciende el territorio del género, para ofrecerse como libro a lectores de toda edad. Una obra que sus lectores guardaremos en la memoria de la manera a la que, sobre otro suceso, se refiere Bianca en un momento determinado de la misma: La mente olvida, el corazón jamás deja de recordar.

2 comentarios en “El armiño duerme

  1. Ângelo Reis
    09/10/2009 a las 23:48

    Estou sensibilizado
    Belíssima história, tocante mesmo. Parabéns Xosé Neira!!!

  2. Marcia Sipavicius Seide
    28/09/2009 a las 18:19

    áEsta resena es excelente! Ha descrito un poco de mi reacción personal frente a la obra de Xosé A. Neira Cruz. Cómo ha logrado escribir por el lenguaje o estilo de la época de los Médicis! Me recordé también del Quijote! Ojalá hubiera sido bueno si Antonio Ventura hiciera alguma comparación con la obra maestra de Cervantes, en especial con las narrativas de amor que hay en el Quijote

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