Diario de un ovni / UFO Diary

Satoshi Kitamura
Traducción de Miguel Azaola
Madrid: Anaya, 2011
(Edición bilingüe + CD)

Satoshi Kitamura (Tokio, 1956) es un autor e ilustrador cuyas obras son de sobra conocidas, con sus característicos personajes y los escenarios oníricos, marca de la casa. Multitud de premios adornan un currículum repleto de títulos que deberían estar en toda biblioteca que se precie: En el desván y Fernando furioso, ambos con texto de Hiawyn Oram; Marcial Milpiés, de Mick Fitzmaurice; Gato tiene sueño, Pablo el artista, ¿Yo y mi gato?…

En Diario de un ovni las ilustraciones, de trazo aparentemente sencillo pero llenas de detalles, obligan al lector a detenerse en ellas y recorrerlas con atención. Nuestros ojos se asombran, igual que el niño protagonista ante su encuentro con el ovni, con la forma en la que el autor ha recreado los parajes en los que transcurre su paseo, en ocasiones comparable al cuaderno de campo de un naturalista. Unas páginas repletas de vida que contrastan con la travesía del ovni por el espacio, donde nos encontramos con el vacío del universo al que Kitamura otorga una textura que permite contemplarlo como un lugar cercano y mágico en el que cada punto de luz esconde nuevas aventuras aún por vivir.

Este álbum es una apología de la imaginación similar a En el desván, del que recupera la escalera como elemento que lleva a ese otro lugar en el que las reglas se rompen, se puede volar en una nave espacial, visitar las pirámides o las selvas amazónicas y encontrarse con seres de otros mundos. Pero tras los viajes interplanetarios o los paseos en el parque con el cazamariposas al hombro, necesitamos volver a nuestro hogar, al mundo real y cálido refugio donde nos espera nuestra familia. El ovni desea regresar a su planeta, a aquella luz acogedora que le llama desde el firmamento. El muchacho volverá a su casa en el centro de la ciudad, pero antes dará una vuelta con su nuevo amigo y llegará a contemplar la Tierra desde la estratosfera. El planeta también es su casa, su hogar, y los seres que la pueblan sus familiares, como afirma el extraterrestre. Una forma de hacer consciente al joven lector de la necesidad de cuidar su planeta, que quizá le parezca enorme, pero visto desde la inmensidad del universo es solo un pequeño punto azul frágil y desprotegido.

La despedida no es triste porque es el punto y seguido antes de una nueva tarde de juegos. La escalera de la imaginación podrá reencontrarlos en cualquier momento, no hay que sufrir por ese adiós. Los dientes de león crecerán en un pequeño satélite esperando el reencuentro o la visita de un pequeño príncipe que también visitó la tierra en un viaje espacial.

Anaya ha publicado este magnífico álbum junto a otro libro de Kitamura, Cuando los borregos no pueden dormir / When Sheep Cannot Sleep, ambos en edición bilingüe con traducción de Miguel Azaola, acompañados de un CD con la locución del texto en inglés y material para el trabajo en el aula disponible en su página web.

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