Diablote

Teresa Durán
Ilustraciones de Neus Bruguera
Barcelona: Editorial Destino, 2003

Qué bonito titulo original tiene este libro: Banyeta. Una palabra catalana que no es exactamente un diablo y que da una mezcla de ternura y picardía que el castellano Diablote no tiene. Y empezar una crítica con el porqué de las palabras tiene su importancia, pues siendo el libro de Teresa Duran y Neus Bruguera una obra de cuidado diseño gráfico, estudiados colores y atrevidas composiciones -sobre todo si se tiene en cuenta que el lector esperado tiene muy pocos años- no suena armoniosamente en textos que más que contar una historia exponen situaciones. Ocurre este problema sonoro no sólo con el protagonista, un inquieto diablillo de cola inquieta, sino con esos colores que marcan cada una de las dobles páginas: rojo (vermell), blanco (blanc), amarillo (groc), verde (verd) y azul (blau).

Una obra que viene avalada por una mención especial por su original tratamiento gráfico en el premio Apel·les Mestres 2002 y que intenta jugar con elementos sencillos para un niño que lee imágenes y al que le cuentan historias. Porque Diablote es un álbum para primeros lectores, aquellos que con cuatro, cinco o seis años andan descubriendo el mundo y se sorprenden -como el protagonista- con el desierto, la selva o el mar; desierto que no parece de postal, selva en la que no se adivinan árboles, mar lleno de letras que son peces.

Un álbum ilustrado que es todo un despliegue de formas y collages que piden un mediador que desentrañe lo mucho de juego que encierran sus páginas. Un álbum no tan fácil para niños.

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