Cuando fuiste nube

María José Ferrada
Ilustraciones de Andrés López
México: FCE, 2019
Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2018

Siéntate a la mesa
y observa
[…]

Inventa un idioma para él…

En estos versos del poema que abre Cuando fuiste nube, de la escritora chilena María José Ferrada, podría condensarse una de las puertas de entrada para leer el poemario.

En libros anteriores —como El lenguaje de las cosas, Escondido o El baile diminuto [1]—, los poemas de Ferrada convocan a la contemplación de lo pequeño desde una voz que se detiene a observar el mundo con una actitud lúdica y asombrada. En la construcción de esa mirada, la voz poética busca aproximarse a un modo de percibir que la autora reconoce en las infancias, como ha señalado en varias entrevistas: un modo de observar encantado, como si se vieran las cosas por primera vez.

En Cuando fuiste nube, esa mirada también está presente, pero la voz poética da un paso más: invita a nombrar, a poner palabras para crear “un idioma nuevo”. Un idioma que es puesto en valor al punto de ser considerado un regalo:

II

Los astronautas
salen a los parques
a la hora en que la luna aparece en el cielo.
[…]

El último que vi
me dijo que la luna era silenciosa
como película muda
que era imposible describir un silencio así.

Me quedé pensando
en que tal vez a ti se te podría ocurrir
una palabra para eso.

Un idioma nuevo
que regalarle a los astronautas

El mirar atento y el énfasis en el decir y la conversación recorren muchos de los dieciséis poemas que conforman esta obra, y esa posibilidad de hacerse de una lengua otra que permita nombrar el mundo de una manera nueva está asociada a la infancia:

Fue en el tiempo de la abuela
o antes.

Los niños aprendieron la lengua de los búhos

Hace algunos años, la especialista en literatura infantil Cecilia Bajour se preguntaba: “¿Desde dónde dicen lo que dicen los poemas para niños que se escriben en estos días en nuestras lenguas? ¿Desde quién lo dicen? ¿Qué ideas de niño y de adulto y de la relación entre ambos parecen estar detrás de esas posiciones del sujeto que entabla una relación con el objeto o los objetos dichos por el poema?” [2].

Desde la lectura de este poemario, podríamos responder que la imagen de niños y niñas que construye Ferrada es la de quienes detentan un poder sobre la lengua y a quienes se atribuye una mirada que podemos definir como poética en el sentido que plantea la escritora argentina Alicia Genovese: “la poesía resiste el achatamiento de la percepción, la rutina de ver lo mismo, y propone nuevos enfoques, nuevas versiones de lo real” [3]. Pero además, podríamos responder que la voz poética que enuncia e invita a su interlocutor niño a apropiarse de una lengua para crear algo nuevo, es una voz que parece ser la de un adulto que se ha contagiado de la mirada infantil que describíamos antes; una voz adulta que se permite descreer de otras voces adultas, y en complicidad con su interlocutor niño, ingresa en una dimensión lúdica en que los límites entre lo real y lo imaginario se desdibujan:

IV

[…]

No creas que se trata de un gigante.

Las personas inventan cosas
—los gigantes no existen—
Tú mantente atento
y pide al cielo
que te dé un poco de suerte.

La suficiente para ser
uno de esos afortunados
que un día cualquiera, mirando por la ventana,
ven cómo una montaña
despierta de su siesta

y se levanta.

Como se advierte en los fragmentos citados antes, los poemas de Cuando fuiste nube, escritos en verso libre, exploran diversas configuraciones rítmicas, en las que destaca la búsqueda de una musicalidad que cada poema exige. Vale la pena detenerse en cómo la alternancia de versos con diferentes extensiones y organizaciones estróficas —junto con los silencios así generados— pone de relieve, en muchos de los poemas, ciertos elementos que conforman el paisaje y lo cotidiano, recuperando la atención sobre los objetos que tanto interesa a Ferrada (“entre el pan / la miel / la cafetera”; “nieve / árboles / pájaros”, entre otros ejemplos).

Las ilustraciones de Andrés López apuestan también al juego y a los silencios en los elementos en blanco que ha incluido en sus páginas.

Obra ganadora de la edición 2018 del Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños —convocado por la Fundación para las Letras Mexicanas y el Fondo de Cultura Económica—, Cuando fuiste nube sale en búsqueda de lectores ávidos de responder a la invitación del poema que cierra el libro:

Ahora asómate
a la ventana

y mira

Notas

[1] El lenguaje de las cosas, ilustrado por Pep Carrió, fue publicado por El jinete azul (Madrid, 2011); Escondido, con ilustraciones de Rodrigo Marín Matamoros, fue editado por Ocho Libros (Chile, 2014); y la edición de El baile diminuto, ilustrada por Sole Poirot, fue realizada por Kalandraka (Sevilla, 2012).

[2] Bajour, C. (2013). Nadar en aguas inquietas: una aproximación a la poesía infantil de hoy. Conferencia en el Congreso Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil (CILELIJ). Bogotá. Recuperado de www.imaginaria.com.ar. Recientemente incluido en Córdova, A. (Coord.) (2019). Renovar el asombro. Un panorama de la poesía infantil y juvenil contemporánea en español. Cuenca: Ediciones Universidad de Castilla-La Mancha.

[3] Genovese, Alicia. Leer poesía. Lo leve, lo grave, lo opaco. Buenos Aires: FCE, 2011; p. 23.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.