Corazón de tinta

Cornelia Funke
Madrid: Siruela, 2004

Creo que está muy claro que el podio de la literatura para jóvenes, en cuanto a número de ejemplares vendidos, está ya copado. J. K. Rowling, indiscutiblemente, está en lo más alto del podio olímpico. Adjudiquemos a Jostein Gaarder el segundo puesto, por aquello de la veteranía. Así que Cornelia Funke se queda con el tercer puesto. Increíblemente no está Elvira Lindo.

Cornelia Funke es alemana, ilustradora y, a día de hoy, escritora. Tiene más de cuarenta libros entre los que destacan El jinete del dragón y El señor de los ladrones que coparon los puestos más altos en las listas de los libros más vendidos.

Funke comenzó a ilustrar cuentos de otros autores a los dieciocho años, pero mucho antes comenzó a leer cuentos imposibles de escribir hoy en día: clásicos. O tal vez se los contara su padre.

Corría el año 1985 cuando vio La Rosa Púrpura del Cairo. Le gustó y tomó nota. Tal vez ese mismo año apartó los pinceles y cogió la máquina de escribir. No tardó en conseguir sus primeros premios; menos en asimilar esa máxima establecida en la literatura para jóvenes: El autor debe buscar la complicidad de los jóvenes y no la de los adultos. Tampoco tardó el editor inglés Bary Cunningham (según parece el descubridor de J. K. R.) en comprar los derechos mundiales de parte de la obra de esta alemana nacida en el 58. El resto ha ido, ira (me refiero a la película que se rodará sobre el libro) sobre ruedas.

Y ahora. Corazón de tinta.

Meggie vive con su padre (restaurador, encuadernador), sin su madre y con un montón de libros. Uno de ellos, Corazón de tinta, es codiciado por el malvado “Capricornio”. Este ser perverso hace todo lo posible para recuperarlo. Pero el canalla “Capricornio” también ansía escuchar la voz del “médico de libros” leyendo historias que le proporcionen más riqueza que placer. Y mientras tanto una “montaña rusa” de chispeantes aventuras que prolongan el libro hasta llegar a las 610 páginas. Tampoco hay que contar más: ni que Lengua de Brujo esto, ni que Dedo Polvoriento lo otro, ni que la tía Elinor es más chinche que…

Corazón de tinta es un libro sobre libros. Las referencias son constantes. Cada capítulo comienza con un extracto de alguno de ellos. Extracto que nos alertará de lo que nos espera. Me desespera en ocasiones (¿o es envidia?) la facilidad de la autora para inventar una aventura donde no la hay. Pero, amigo, hoy en día, para que un libro sea un éxito, tiene que superar las 500 páginas.

Si todas las novelas manifiestan, o son, una preocupación ideológica explícita, este best- selller tiene la máxima de no aburrir. Y lo consigue en un 95%. El resto se eterniza en algunas inflexiones de la autora que, bajo mi parecer, rozan la cursilería. “El cielo se tensaba sobre las negras colinas igual que un puñado bordado con diminutas perlas”. Ya te digo.

Mi familia ha dicho de Corazón de tinta:

“Conquistará, partirá el corazón de los jóvenes lectores”. Mi hermana Laura.

“Cornelia Funke (que gran nombre para un grupo de electro-pop) une la seducción del lenguaje con la atracción magnética de la aventura”. Mi hermano Rafa.

“¡Puuuuuuf!”. Papá.

“¿Aquí queda bien?”. Mamá.

“Nunca deje los libros abiertos, se rompe el lomo”. Tía Elinor, que salió del libro para darme este sabio consejo.

¿Y yo qué digo que no haya dicho? “Me parece que Corazón de tinta es un magnífico regalo para los niños lectores”.

1 comentario en “Corazón de tinta

  1. Chinca Salas
    27/03/2011 a las 02:47

    Las historias de jinetes y dragones nos llevan a recrear el pasado con aditivos de exploracion del cosmos, se pone interesante con las constelaciones, el encuentro de batallas en el aire y los jovenes adquieren conciencia sobre la historia, aprenden sobre cultura, sobre el universo y el encanto de las historias.

    Por cada pasaje de las historias juveniles se recorren caminos duros como la traicion, los engaños, el joven se llena de experiencia que poco a poco va guardando en su memoria, algunas las vive en el enamoramiento inocente de la niñez, la adolescencia, conoce la tristeza y la alegria, la perdida, la muerte y el precio de la aventura.-Chinca Salas-

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