Ciudad sin estrellas

Ciudad sin estrellasMontse de Paz
Barcelona: Planeta, 2011
Premio Minotauro 2011

El futuro en negativo, la distopía, es un tema recurrente en la literatura, quizá más cuando se viven periodos convulsos, como el que sufrimos en la actualidad. Lo oscuro, lo triste, el desánimo… se subliman al pasar a la letra impresa y se pronostica la victoria de los villanos. Resultado, una asfixiante atmósfera en la que se vive sin las libertades fundamentales. En Ciudad sin estrellas esto se traduce en el confinamiento de los humanos en ciudades selladas bajo cúpulas que no dejan ver el firmamento ni los astros que lo pueblan. La causa es la contaminación tras una gran hecatombe que devastó el planeta. Estas burbujas son lo que queda de la humanidad, comunicadas entre sí virtualmente; solo los gobernantes pueden viajar de una a otra. ¿Cómo controlar a la población de estos núcleos? ¿Cómo se doblega el espíritu humano? Proporcionando a los hombres todo aquello que deseen, reforzando los bajos instintos con sexo, drogas, juventud eterna… ¿No hay nada más? Sí, eliminar cualquier posible rebelión controlando los movimientos de los ciudadanos, muy fácil con el seguimiento de las comunicaciones y acabando con el pensamiento libre no autorizado. ¿Cuál es el verdadero peligro para el estado? Los que buscan los restos del pasado y que intentan recuperar los mitos, la historia, las leyendas épicas, los valores anticuados… Estos “misticoides” tan dañinos están convencidos de que se les está mintiendo y que más allá de los muros es posible vivir. Perseo, el joven protagonista de la novela, influido por su madre, encerrada en un manicomio por obsesionarse con estas ideas dañinas, pondrá en peligro su vida buscando respuestas. La recompensa es demasiado jugosa, hay que intentarlo, cueste lo que cueste. El muchacho sacrificará su relajada vida y descubrirá aquello que tanto desea.

No se puede decir mucho más de la novela para no estropear su lectura, aunque ciertas consecuencias son predecibles por la lógica heroica que dicta este tipo de relatos, y el final parece presagiar una continuación, quizá toda una saga, que siga las aventuras de Perseo y sus amigos. Montse de Paz describe los ambientes de forma muy interesante. Con facilidad nos sumergimos en la atmósfera opresiva de Ziénaga, en las sórdidas calles de los arrabales, en el lujurioso y ultratecnificado prostíbulo de Amanda… Y se comprende la necesidad de huir de esta sociedad que pone al alcance de la mano las drogas y los placeres que anestesian el ánimo.

En sus páginas encontraremos referencias a Huxley y Orwell, siempre tan presentes cuando de los futuros “chungos” se habla, pero también a Matrix (hermanos Washowski), a La fuga de Logan (William F. Nolan y George Clayton Jonson), a El mundo interior (Robert Silverberg)… Pero no por ello la novela pierde interés. Al contrario, el lector reconoce su propia sociedad fácilmente (actitudes, tecnología, miedos…) que la autora ha hecho avanzar algunos siglos en el tiempo. El espectador asentirá durante la lectura, pues verá planteadas sus propias ideas sobre el futuro de la sociedad, a poco que se haya pensado en él. Además, se dará una vuelta de tuerca a una idea que se debate desde hace largo tiempo: el hombre es el virus de la Tierra. Sin él, la naturaleza se recuperará y el equilibrio se restablecerá. Pero quizá nos demos cuenta demasiado tarde y no tengamos ni la posibilidad de encerrarnos bajo las cúpulas para sobrevivir a nuestra propia destrucción.

Un libro de ciencia ficción en el sentido más clásico de la palabra que hará las delicias de los aficionados al género y de todos aquellos que busquen la reflexión en sus lecturas, aunque salpicada constantemente por la acción y el misterio.

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