Álbum ilustrado

El libro de las narices

El libro de las narices (Pepe Serrano y David Guirao)

El libro de las narices es toda una enciclopedia de las napias en la que se trata su forma, sus usos y costumbres, sus adornos… y hasta la historia de algunos apéndices nasales famosos, como la nariz de la Esfinge de Gizeh o la de Pinocho. Un volumen lleno de guiños y referencias a clásicos de la LIJ o del cómic, a los catálogos de las marcas suecas de muebles o a figuras históricas.

Afuera y adentro

Afuera y adentro (Mónica Naranjo)

Un bellísimo libro de imágenes, casi como apuntes en un cuaderno de viaje, con un mínimo texto que comenta o señala algún elemento de unas pocas ilustraciones. Nada más abrir el libro, sentimos que es verano, y no porque ya veamos a algún transeúnte, sino porque los dibujos, a lápiz negro, aparecen sobre un papel amarillo, entre naranja y ocre; un color cálido, casi tórrido, seco; un color que contiene el mismo viento que a veces barre el suelo de la plaza.

Tres niñas

Tres niñas

Al entrar a una casa vacía, casi siempre nos hacemos preguntas. “¿A qué hora entra la luz en las habitaciones de esa casa?, ¿estará o no en buen estado la estructura?, ¿será o no esa casa un lugar ruidoso?”, nos preguntamos la mayoría. Pero hay personas que cuando entran a una casa vacía se hacen otro tipo de preguntas: ¿quién habitaba este lugar?, ¿qué cosas sucedieron en él?, ¿qué pasó con las conversaciones que sucedieron en ese lugar?, ¿jugaron niños ahí?

Cuando los peces se fueron volando

Cuando los peces se fueron volando

Cuando los peces se fueron volando es un libro sobre la ausencia. Sobre las ausencias breves y las definitivas, que diría el poeta Mario Benedetti. Un tema siempre incómodo, y al que los adultos se acercan, cuando aparece en los libros para niños, de puntillas y con guantes de amianto.

Abecedario

Abecedario (Pequeño Editor)

Podríamos decir que los abecedarios constituyen a día de hoy casi un género dentro del territorio del álbum ilustrado, ofreciendo, en la mayoría de las ocasiones, propuestas gráficas y literarias muy distintas a como eran las que ofrecían este tipo de libros en sus orígenes.

Si quieres ver una ballena

Si quieres ver una ballena (Julie Fogliano y Erin E. Stead)

Si quieres ver una ballena es un álbum minimalista en el texto y en la ilustración que, como si fuera un Moby Dick para primeros lectores, nos presenta la búsqueda de una ballena por parte de un niño y su perro. No hay arponeros temibles ni tormentas en el mar, esta es una historia mucho más relajada y sin tantos sobresaltos (aunque en un barco se adivina un pirata agazapado), y la ballena no es blanca.

Amigos

Amigos (Andrea Hensgen y Béatrice Rodríguez)

La ilustradora francesa Béatrice Rodríguez, de la que esta misma editorial ya había publicado una trilogía de álbumes sin palabras (Ladrón de gallinas, La revancha del gallo y Un día de pesca), regresa ahora con otro título de temática más costumbrista. Amigos nos muestra un día cualquiera en la vida de un niño al que parece que no le hace mucha gracia ir al colegio. Se despide de su madre sin mucho convencimiento, se aleja de su casa con rostro tenso, y a lo largo de su camino se topa con cosas que le atemorizan.

Un cuento

Un cuento (Daniil Jarms, ilustraciones de Rocío Araya)

Esta brevísima joya narrativa fue escrita y publicada en la década de 1930, en plena Rusia estalinista. Para entonces, el autor ya había sido encarcelado por sus propuestas estéticas y el peculiar estilo de sus textos, que no solo no se avenían a las «recomendaciones» del régimen, sino que pululaban por terreros ajenos a la gloria patriótica y al sentido común. De hecho, esa vía de coherencia consigo y de compromiso con su escritura acabaría costándole la vida a Jarms, que murió de hambre en su segundo encarcelamiento, en Leningrado, en 1942.

Fuera de juego

Fuera de juego (Barbara Fiore)

¿Quién fue Matthias Sindelar? Un gran futbolista austríaco que se atrevió a decir “No” a aquello que le parecía injusto y que con sus goles y su actitud manifestó su rechazo a un régimen político basado en la destrucción de aquellos que pensaban diferente; su valor le costó la vida, porque los enemigos de la libertad no pueden soportar a quienes se les enfrentan, pero su recuerdo siguió muy presente entre quienes le conocieron, aunque hoy día haya sido injustamente olvidado, un héroe casi anónimo cuyos goles sirvieron para mucho más que para conseguir títulos.

El día que los crayones renunciaron

El día que los crayones renunciaron

¿Cuáles son los colores más usados de una caja de colores? ¿Y esos que jamás se gastan? ¿Hay colores para niños… y para niñas? Ahora imagina, por un momento, que los crayones pudiesen hablar y expresar sus sentimientos: eso es justo lo que le ocurre con El día que los crayones renunciaron, un divertido y original álbum ilustrado que arranca con el pequeño Duncan y un manojo de cartas que sus colores le han dejado en la mochila. Están hartos de que les toque siempre el mismo rol en los dibujos.

El letrero secreto de Rosie

El letrero secreto de Rosie (Maurice Sendak)

Entablar un primer contacto con la obra de Maurice Sendak (1928-2012) implica, hoy día, asumir ciertos juicios de valor universalmente aceptados. Si bien éxito y reconocimiento acompañaron al autor norteamericano desde principios de los 60 hasta su muerte, es justo reconocer una renovada popularidad de su figura en los últimos años.

La invasión marciana

La invasión marciana (Catalina González Vilar)

Los niños sueñan con ser pilotos, inventores o futbolistas. Lo que no es tan frecuente es que a uno lo saquen del sueño y de la cama para convertirlo en el Primer Ser Terrestre que Conoció a un Marciano, una forma un tanto peculiar de alcanzar la gloria. Esta es la historia de nuestro protagonista, una leyenda en la Tierra desde su primer encontronazo con un alienígena hace un montón de años. El suyo inauguró la Primera Invasión Marciana, aunque lo cierto es que nunca hubo una segunda. Lo que pasa es que el «Primera» tiene mucho más gancho; invasión, lo que es invasión… fue más bien pacífica; y para colmo, los marcianos no venían de Marte, sino de un planeta lejano llamado Marcia.