Caperucita Roja

Adolfo Serra
Madrid: Narval, 2011

De Caperucita Roja se han hecho innumerables versiones y ediciones, desde que Perrault recogiera este relato de tradición oral en su libro Cuentos de antaño (1697). Pero no es la versión de Perrault la que se recoge aquí, sino la de los hermanos Grimm, en la que el cazador rescata a Caperucita y a su abuela de la barriga del lobo. Esta edición tiene varias características que la hacen diferente. Una de ellas es la ausencia de texto, lo cual no es un obstáculo ya que todo el mundo conoce la historia, incluso en múltiples variantes. Las ilustraciones, en una gama de colores muy limitada (fondos blancos, figuras en negro y rojo, y algo de amarillo en los ojos del lobo), son de composiciones elegantes y sugerentes, y nos proponen una interesante simbología que da una vuelta de tuerca al relato. El bosque no es sino el lomo del lobo, cuyo pelaje forma los árboles que Caperucita encuentra en su camino.

Otra cosa que sorprende es la forma de contarnos el relato, en una sucesión de escenas entre Caperucita y el lobo que son más simbólicas que narrativas (aunque hay una progresión en la historia). Encontramos elipsis, añadidos (una mariposa con la que el lobo juguetea), incluso imágenes surreales que nos hacen mirar los distintos ángulos de la historia.

La fuerza de la mayoría de imágenes es innegable, y a eso ayuda lo que comentábamos al principio de la elegancia y limpieza en las composiciones, el contraste del negro (lobo) y el rojo (Caperucita, mariposa) con los fondos blancos. La ferocidad del lobo se muestra de un modo más evidente, pero la forma en que está representada Caperucita es intrigante. Cándida pero al mismo tiempo segura de sí misma, confiada.

En definitiva, una revisión muy interesante del clásico cuento que no se limita a reproducir la historia, sino que la recrea desde sus elementos más básicos, y que permite una lectura de imágenes desde muchos puntos de vista.

3 comentarios en “Caperucita Roja

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  2. 24/06/2011 a las 09:47

    Hola Eugenia, tienes toda la razón, lamentamos el error, y ya lo hemos corregido. Muchas gracias por avisarnos, y por leernos.

  3. Eugenia
    24/06/2011 a las 02:14

    Soy fanática de toda publicación que retome a Caperucita, es un cuento inagotable, en cuanto a versiones del texto como a las obras de arte que ha dado lugar. Sin embargo hay algo en su reseña que no encaja. La versión de Perrault de este cuento termina bastante mal. Abuelita y Caperucita terminan comidas. Es en la versión de Grimm que aparece la figura salvadora del cazador. Soy lectora de vuestra revista hace un tiempo y me fascina. Gracias a ustedes es que conocí la versión magnífica de Tomas Nilsson de este cuento, no me canso de pasárselo a mis alumnos adolescentes, que terminan con la boca abierta. Un gran saludo desde Mendoza, Argentina

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