Camilón, comilón

Camilón, comilónAna María Machado
Ilustraciones de Gusti
Traducción de Manuel Barbadillo
Madrid: SM, 1989

Un generoso banquete

Camilo es un cerdito hambriento y bastante gordo, por eso le llaman Camilón. No es un cerdo sucio pero sí muy flojo. Es tan flojo que no quiere saber nada de trabajar para ganarse la comida. Prefiere comer cada día en la casa de un amigo o pedir un poco de comida a los demás. Por suerte para Camilón, es muy querido por todos y nadie se molesta con él. Un día Camilón sale de su casa con una canasta vacía. A lo largo del camino se irá encontrando con distintos personajes, y a cada uno de ellos Camilón pedirá algo para comer. Al final de su paseo ya no tiene un canasto vacío. ¿Qué hace entonces un glotón, que siente que va a desmayarse de hambre, con un cerro de comida?

Ana María Machado construye una obra narrativa que, por extensión, podríamos denominar un cuento, pero que en el contexto editorial se inscribe dentro de las llamadas Novelas para primeros lectores. Estas son ediciones de textos breves, modeladas como novelas por el hecho de publicarse en el soporte libro que todos reconocemos como literatura adulta, pero acompañada de ilustraciones. Los textos son breves, escritos en caracteres grandes y a primera vista de estructura simple. El sentido de la historia está explícito en el texto. Es un relato de construcción tradicional. Personajes definidos, conflicto claro, desarrollo del conflicto y desenlace.

Camilón es un goloso insaciable y bajo esa premisa la autora se sirve de un recurso para conectar al lector con la forma literaria. Existe en la literatura infantil, sobre todo en la folclórica, el recurso de la repetición y enumeración. A medida que Camilón avanza en su paseo, va encontrando más amigos a quien pedirles comida, por lo tanto su canasta cada vez va más llena. Y en el recuento de la comida la autora trabaja con una forma rítmica en su escritura, que por repetición captura al lector, de alguna forma lo hace parte del texto en la medida que este es capaz de anticiparse, puesto que antes de leer es capaz de “tararear”.

Y allá marchó Camilón, camino adelante, con su cesta.
Y en la cesta, una sandía, dos calabazas, tres quesos, cuatro litros de leche y cinco mazorcas de maíz. Y encima de todo la servilleta.
(Pág. 33)

Esta forma de construir el relato acerca la historia en la forma literaria, y así al lector.

Ana María Machado es una autora respetuosa de la infancia. Sus textos son delicados, construidos con sutileza, con amor por el lenguaje y por la forma en que ese lenguaje va a anidarse en el lector. La autora es consciente del género en el que trabaja. ¿Cómo podrá terminar esta historia? No engaña al lector con trucos, le muestra que, como escritora, puede reorientar la historia del modo que mejor le parezca, y que en esa decisión la ética o la moral es hacia el género literario.

4 comentarios en “Camilón, comilón

  1. Rosa Saldaña
    13/05/2014 a las 20:47

    PODRÍAN MANDARME EL CUENTO COMPLETO DE CAMILO COMILÓN

  2. 18/11/2012 a las 13:27

    Este cuento es magnífico. Me encantaba de pequeña, a mi hermana también… Simplemente entretenido con unas ilustraciones geniales y unas ocurrencias aún más estupendas.
    ¡Genial recomendación!

  3. 30/10/2012 a las 17:53

    Gracias, María, corregido está.

  4. María Elena
    30/10/2012 a las 03:47

    Estimados, solo quiero felicitarlos y pedirles que pongan el acento a la í del cerdito que “sí” era muy flojo. Saludos.

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