Buzón de voces

Juan Carlos Martín Ramos
Ilustraciones de Juan Vidaurre
Madrid: Oxford, 2011

La buena poesía infantil sigue siendo posible. Una poesía inteligente, ocurrente, elaborada y bella, que puede leer un niño, un joven y un adulto. Juan Carlos Martín Ramos lo ha demostrado en todos sus libros, desde el ganador del Lazarillo Poemamundi. Este Buzón de voces está dividido en tres partes. En la primera los poemas utilizan la primera persona de sus protagonistas, ya sea la noche, un bosque centenario, las palabras, la noche, el tiempo. En el segundo, se utiliza la tercera persona y la mezcla de voces y estilos es más variada. Y en la última parte, “Y entre las voces, una”, es el propio poeta el que habla al lector, recordando lecturas y ensalzando la palabra, el libro y la poesía.

Los versos de Juan Carlos Martín Ramos (Bélmez, Córdoba, 1959) siempre tienen algo de sorprendente, de epifanía, disparan sus palabras justo en el medio de nuestra intuición, abriendo imágenes nuevas, verbalizando sensaciones que nosotros no hemos sabido explicar, mostrándonos la realidad desde un punto de vista divergente, provocándonos reflexiones inmediatas que iluminan nuestra mente durante la lectura.

Las pisadas de mi gato
no suenan a nada,
pero a veces,
si pongo atención,
puedo escuchar
el roce de su sombra
por el suelo
de mi habitación.
Y por si esto no bastara, los poemas de este libro tienen el mejor acompañante en Juan Vidaurre (Madrid, 1970), un poeta visual que hace con sus collages lo mismo que el que escribe los poemas. Combinando objetos y formas de maneras sorprendentes, crea su propia poesía, igualmente brillante, reveladora y fascinante. Sus imágenes limpias, de fondos blancos y objetos de otra época, condensan multitud de metáforas, significados y sugerencias. La cabeza de un martillo se convierte en un tren, un anzuelo sobre un pentagrama en el sonido del mar, un sacapuntas en una escuela.

Hace falta una mirada muy interesante sobre el mundo para crear estas imágenes y estos poemas, y el tándem que firma este libro posee una voz propia que merece la pena escuchar.

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