Aventuras en espiral

Diego Arboleda
Ilustraciones de Raúl Sagospe
Madrid: Anaya, 2011

Aventuras en espiral es la continuación de Mil millones de tuberías, libro publicado en el año 2009, aunque si no has leído el libro anterior puedes comenzar por este, y seguro que luego querrás buscar el primero.

Esta serie transcurre en un reino azul y gris, edificado sobre un universo de mil millones de tuberías que interconectan toda la ciudad. M, el protagonista, es un niño al que hace dos meses le pasó algo increíble: en su patio cayó un meteorito. Lo que pasó con el meteorito constituye la trama del primer libro.

En esta segunda entrega, en el patio de M, donde cayó el meteorito, ha ocurrido algo extraordinario: ha crecido hierba verde. Pero, en un reino donde todo es azul y gris, el color verde es raro, diferente, digno de análisis, ¡sorprendente! y hasta temible. Precisamente es debido a esto por lo que han encerrado la hierba con un muro de cuatro costados por orden del rey.

Al mismo tiempo, en el reino se van a celebrar elecciones, y el malvado Carpio desea ser uno de los candidatos. Es un ser ambicioso que esta vez ha puesto de su lado a los científicos para que construyan un “Vertigoscopio Espiral Hipnotizante”, con el que pretende controlar a todos los habitantes del reino. Sin embargo, M, ayudado por su amigo Gatucho y el trío formado por Bigotto, Barbuno y Barbadós, harán frente a Carpio. Eso sí, hay que reconocer que Carpio, en este libro, es bastante astuto, y por un minuto logrará confundir al protagonista y a los lectores.

Los hechos se suceden con rapidez y un delicado sentido del humor. Las acertadas ilustraciones de R. Sagospe, esta vez no solo apoyan el texto de D. Arboleda, sino que en ocasiones –muy cuidadas– la imagen reemplaza a las palabras. De igual manera, en un lenguaje muy próximo a los jóvenes lectores, el libro tiene pasajes en viñetas, lo que da frescura a toda la aventura.

Especial guiño presta el libro al teatro como una estrategia de comunicación de masas. Carpio reconoce sus virtudes y lo utiliza para atraer y seducir a los habitantes del reino, y luego, para confundir a M y sus amigos. También es el teatro, en forma de ópera musical, la manera en que pasan el rato “los Indeseables” en sus largas jornadas dentro de las tuberías.

El libro es en sí mismo una espiral que sorprende permanentemente al espectador. Te hace recorrer múltiples caminos, y cuando crees estar seguro de algo, te muestra lo contrario. El ingenio y la fraternidad de Gatucho no pasan desapercibidos ante el lector. Y si algún niño ha deseado tener un rayo paralizante para dispararle a unos pobres pajaritos…, tras leer el final del libro recordará que nunca hay que hacer a otros lo que no quieres que te hagan a ti.

Los juegos de palabras destacan y divierten al lector, poniendo en evidencia cómo los medios de comunicación pueden “vender una imagen” que no es, necesariamente, la real. Además, en esta segunda entrega, hace aparición un personaje femenino, la princesa Armilla. Aunque ese no es su “real” nombre, y para conocerlo tendremos que esperar la siguiente entrega de tuberías. Menos mal que son mil millones, y esta es solo la segunda historia.

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