Antes, cuando Venecia no existía

Victoria Pérez Escrivá
Anaya, Col. Leer y Pensar, Madrid, 2002

Alguien debería premiar esta colección. “Leer y pensar”, es su nombre. Tapa dura, papel de alto gramaje, cuidada tipografía, ilustraciones a color y, lo que es más importante, sus textos. Textos poco convencionales para todos los públicos. La cabina mágica, Aprendiz de horizonte, Días de Reyes Magos, El hombre del techo…, son algunos de sus títulos.

Antes, cuando Venecia no existía es el último libro de esta colección y el primero que publica Victoria Pérez Escriba.

El simple viaje de un elefante y un ratón es el pretexto para que esta joven pianista desarrolle todo su talento. También sus obsesiones más personales. Tantas como teclas tiene un piano. Pero, cuidado, no es este un libro de prosa preciosista, pretenciosa, repleto de grandes máximas. No. Antes, cuando Venecia no existía es un libro-sorpresa, de una inteligencia desbordante, de un humor fino y soterrado que nos recuerda a otro libro de la misma colección: Cuando el mundo era joven todavía. Y es que los dos son un conjunto de relatos soportados por diferentes títulos que da sentido a la obra.

Afirma su autora que todo cuanto leamos en este libro le ha acontecido de verdad. Me lo creo. Me creo que el punto de partida para cada relato haya podido ser un sucedido real, pero sólo eso. El resto, un alto tanto por ciento, es un ejercicio de imaginación sin límites. Un salto al vacío.

El lector está obligado a divertirse con el continuo desfile de escenas ingeniosas e imprevisibles: “Un camello caía en paracaídas. Lo tiraron de un avión en llamas”. “Un hombre metió una estrella en una caja. No le costó mucho”. Y más.

Pero no contenta con escribir, V. P. E. también ilustra. Y bien. Cada relato esta encabezado por una ilustración. Ilustraciones que complementan al texto de una manera perfecta. Primeros planos de personas que nos recuerdan a viejas estrellas del cine de los 30, de los 40, a retratos del alemán August Sander.

Si me lo permite, el libro de V. P. E. es el regalo perfecto para cualquiera que le guste leer y pensar. Y para los que alguna noche duermen con el pantalón del pijama vuelto del revés. Como V. P. E. ¿qué nos jugamos?

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