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	<title>Babar &#187; Entrevistas</title>
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	<description>revista de literatura infantil y juvenil</description>
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		<title>Entrevista a la ilustradora argentina Romina Quirós</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Apr 2010 08:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paulina del Corral</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Romina Quirós nació en Buenos Aires en el otoño de 1978 y forma parte del nuevo oleaje de ilustradoras que despliegan sus técnicas para crear esos mundos irreales que nos permiten imaginar que lo extraño y fantástico puede estar a la vuelta de la esquina. Hoy en día, la ilustración tradicional de otros tiempos, esa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_2440" class="wp-caption alignright" style="width: 210px"><a href="http://revistababar.com/wp/wp-content/uploads/rq3.jpg"><img class="size-full wp-image-2440   " title="9" src="http://revistababar.com/wp/wp-content/uploads/rq3.jpg" alt="" width="200" height="265" /></a><p class="wp-caption-text">9</p></div>
<p><a href="http://rominaq.ultra-book.com/" target="_blank">Romina Quirós</a> nació en Buenos Aires en el otoño de 1978 y forma parte del nuevo oleaje de ilustradoras que despliegan sus técnicas para crear esos mundos irreales que nos permiten imaginar que lo extraño y fantástico puede estar a la vuelta de la esquina. Hoy en día, la ilustración tradicional de otros tiempos, esa que algunos recordamos de cuentos clásicos como <em>Heidi, Caperucita Roja</em> y otras fábulas de los Grimm o del mismísimo Andersen, ya son historia vieja, y las frescas mareas de ilustradores nos desafían con sus nuevas tendencias. Entre <em>collage</em>, pasteles, recortes, recursos digitales o estampas, el mundo de los niños tiene una nueva forma de imaginar lo inimaginable. Un país de sirenas que obedece a lo onírico, una bruja traidora mitad trozos de revistas y papeles de colores, un calendario subyugado a un señor de cabeza gigante que ordena los días, un monstruo tan pequeño que cuesta encontrarlo entre los mares de lágrimas y un súper hombre que flota entre lluviosas Leónidas, todo eso y más de la mano de una nueva ilustradora de niños, Romina Quirós que en esta entrevista nos desvelará su mundo escondido entre gatos abstraídos, libros y árboles&#8230;</p>
<p><strong>PdC: Romina, una vez leí que no cuentas historias típicas&#8230;</strong></p>
<p>RQ: Cuando me referí en esa entrevista a las historias típicas, entendía esas historias de la vida cotidiana, esas historias que quizás no me permiten dejar volar la imaginación tanto como aquellas historias que tienen como protagonistas a personajes más extraños, personajes que no vemos a diario y que sólo están dentro de nuestras imaginaciones más profundas. En general las historias típicas no nos van a permitir crearnos un mundo paralelo, un mundo donde conviva lo irreal, lo fantástico, lo que nos es difícil creer que sea verdad.</p>
<p><strong>PdC: ¿Qué libros han marcado tu infancia?</strong></p>
<p>RQ: Siempre tuve muchos libros, no sé si hubo alguno que me haya marcado en particular. Pero tengo la suerte de poder decir que de pequeña tuve la posibilidad de tener una gran biblioteca. Recuerdo que tenía esos libros <em>pop up</em> que eran algunos de mis preferidos. Tengo en mi memoria los recuerdos de mis cumpleaños, porque era corriente que me regalaran muchos libros para niños&#8230; He tenido muchas colecciones, una de las más bonitas es un libro con cuentos de los hermanos Grimm. Ya de adulta adquirí uno de los mayores tesoros en materia de cuentos infantiles que leo cada tanto. Se trata de una recopilación de cuentos italianos. Son cuentos clásicos que seguramente todos hemos escuchado alguna vez. Siempre tuve una relación muy estrecha con los libros&#8230;</p>
<p><strong>PdC: Realizaste estudios de diseño, publicidad, fotografía pero ¿cuándo notaste que, después de probar tantas ramas del arte, lo tuyo era la ilustración?</strong></p>
<p>RQ: Cuando iba a la universidad siempre esperaba el momento de los trabajos que requerían del uso de la creatividad más que de la teoría, pero creo que fue después de un viaje que hice a Italia que comencé a bucear más en los mares de la ilustración. Después de realizar algunos trabajos, me di cuenta de que lo mío era contar historias en imágenes.</p>
<p><strong>PdC: ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración a la hora de ilustrar?</strong></p>
<p>RQ: Me gusta la música sin palabras&#8230; La música clásica, la instrumental. La música es una gran fuente de inspiración a la hora de trabajar las ilustraciones. También es muy importante la naturaleza&#8230; Tengo una afición por recolectar hojas secas de árboles. A veces también recojo semillas. La fotografía es otra herramienta fundamental, porque a través de las imágenes que tomo de la naturaleza puedo experimentar sensaciones que luego volcaré en la ilustración. Y como la mayoría de las personas que se dedican al arte, tengo una afición por los días de lluvia y ventosos&#8230;</p>
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<div id="attachment_2439" class="wp-caption alignright" style="width: 160px"><a href="http://revistababar.com/wp/wp-content/uploads/rq2.jpg"><img class="size-full wp-image-2439 " title="Astuzia" src="http://revistababar.com/wp/wp-content/uploads/rq2.jpg" alt="" width="150" /></a><p class="wp-caption-text">Astuzia</p></div>
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<p><strong>PdC: Hace poco una de tus ilustraciones quedó seleccionada para una muestra en Colombia que después continuaba su itinerario en Grecia. ¿Qué fue lo que te llevó a elegir ilustrar el texto de Gabriel García Márquez </strong><em><strong>Un señor muy viejo con unas alas enormes</strong></em><strong>?</strong></p>
<p>RQ: El certamen en el que participé con la obra de Gabriel García Márquez había otros dos escritores que se podían elegir para ilustrar. Elegí a Márquez porque me interesó la poesía de su texto y en lugar de personificar al señor muy viejo, que era una especie de ángel caído, quise darle forma a Pelayo. Ya había leído el texto en años anteriores y recordaba una frase del relato que me gustaba mucho, por eso en el momento de ilustrarlo no tuve dudas de que sería ese cuento y no otro. Además, ya tenía una cierta afinidad con García Márquez desde mis años de adolescencia cuando leí <em>Crónica de una muerte anunciada,</em> que desde entonces se transformó en uno de mis libros favoritos. Creo que por todo eso sentí una especie de comodidad al trabajar su texto y por todo ello, y por la poesía de sus personajes, escogí <em>Un señor muy viejo&#8230;</em></p>
<p><em> </em><strong>PdC: Durante los últimos años estás incursionando en la escritura&#8230; ¿Qué es lo que buscas transmitir con ella?</strong></p>
<p>RQ: La escritura no fue mi primera vocación. En realidad empecé a escribir para mí misma, para crearme los mundos imaginarios de mis ilustraciones. A veces una imagen dispara el texto y otras el texto proyecta el dibujo en mi mente. Creo que busco traer a palabras lo más profundo que hay en mí, por eso intento usar mucha metáfora, porque considero que es a través de ella que puedo expresar mejor las sensaciones de las ilustraciones. Escribir es un arte muy difícil, y decir lo mismo que uno imagina, mucho más.</p>
<p><strong>PdC: En 2008 comenzaste con el proyecto de las ilustraciones para </strong><em><strong>Borug, un monstruo común y corriente, </strong></em><strong>tu primer libro-álbum. ¿Cómo fue el proceso de creación del mundo del monstruo y en qué te basaste para ilustrarlo?</strong></p>
<p>RQ: Cuando me llamaron para ilustrar <em>Borug</em> tuve la suerte de que me dieran mucha libertad desde la editorial para hacerlo. Solo me pidieron que no fuera tan conceptual, como muchos han calificado mi trabajo, y creo que logré cumplir con lo solicitado. La primera vez que tuve el texto en mi mano, comprendí que el personaje central tenía que ser diferente, pero que no por eso debía dejar de tener las características de un monstruo. En general creo que todos los monstruos de <em>Borug</em> transmiten algo diferente, y mucho sentimiento. Desde un principio supe que el libro iba estar íntegramente realizado en <em>collage</em>, porque me parecía que era una buena forma de presentarlo. Considero que más allá de transmitir un mundo, emiten un sentimiento, que se ve en los colores y en la fuerza de las ilustraciones. Creo que se logró una buena amalgama entre dibujos y texto.</p>
<p><strong>PdC: ¿Hoy cómo definirías tu estilo?</strong></p>
<p>RQ: Hoy en día me estoy dedicando mucho más a lo que más me identifica, que es lo conceptual, lo abstracto, lo metafórico, lo irreal. Busco que a quien observa una ilustración mía se le dispare un mundo de preguntas, inquietudes, misterios, una necesidad de búsqueda de respuestas que no siempre hay&#8230;</p>
<p><strong>PdC: A finales del año pasado quedaste seleccionada en CJ 2nd Picture Book Awards de Corea, ¿qué significó este reconocimiento para ti?</strong></p>
<p>RQ: La verdad es que fue una gran sorpresa para mí. Participé con tres ilustraciones del cuento <em>El Manual del Superhéroe</em>, un nuevo proyecto en el que estoy trabajando, y para mí, más que un reconocimiento, significó un reto, porque creo que esto me obliga a mejorar cada día,a seguir estudiando, experimentando, probando y, además, estar compartiendo un mismo catálogo con grandes artistas como Morteza Zahedi, Javier Zabala es un honor y un privilegio.</p>
<p><strong>PdC: Ahora bien, refiriéndonos un poco al campo literario. ¿Cómo crees que está posicionada hoy en día la literatura infantil juvenil?</strong></p>
<p>RQ: Creo que todavía está vista como un género menor. En general considero que la literatura para niños aún no es tomada completamente en serio. A veces pienso que se le hace difícil a un escritor que se dedica a escribir textos infantiles y juveniles ingresar al pedestal de los grandes literatos. En la actualidad es como si existieran dos sendas, una para los escritores consagrados que escriben literatura adulta y otra para los escritores dedicados a los niños. Sin embargo, la importancia de la literatura para niños es fundamental porque es formador de valores.</p>
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<div id="attachment_2438" class="wp-caption alignright" style="width: 210px"><a href="http://revistababar.com/wp/wp-content/uploads/rq1.jpg"><img class="size-full wp-image-2438" title="Regina di acqua" src="http://revistababar.com/wp/wp-content/uploads/rq1.jpg" alt="" width="200" height="125" /></a><p class="wp-caption-text">Regina di acqua</p></div>
<p></strong></p>
<p><strong>PdC: ¿Cómo ves la relación entre editor e ilustrador?</strong></p>
<p>RQ: Creo que es en parte una relación entre profesor y alumno. El ilustrador tiene muchas cosas que aprender del editor. Es indudable que el editor tiene un gran bagaje de mecanismos para guiar al ilustrador a la hora de realizar un libro. Conoce lo que se comercia, conoce lo que puede ingresar al mercado y fundamentalmente tiene esa visión autónoma que le permite al ilustrador aprender de los errores y a cómo manejarse para conseguir un buen producto. Por lo cual considero que es una relación inseparable. Siempre y cuando se logre en base al respeto que debe haber entre ambas partes.</p>
<p><strong>PdC: Hace unos años en los libros para niños importaba mucho más el texto que la imagen, es decir, los libros eran mucho más copiosos en escritura y tenían muy poco de ilustración, ¿por qué crees que esto ha cambiado hoy? ¿Por qué crees que en la vida contemporánea hay más ilustración y menos texto?</strong></p>
<p>RQ: Porque el mundo de hoy es el mundo donde reina la imagen. Muchos dicen que la imagen vale más que mil palabras, y creo que en esa frase se resume todo. También creo que las casas editoriales le están dando mucha importancia a los buenos textos y a las buenas ilustraciones. Quiero decir, hoy la balanza esta equilibrada para ambas partes. Los textos que surgieron en los últimos años, son mucho más poéticos. Pero también creo que es una situación que tiene que ver con cómo y cuánto leen los niños. Hoy es más complicado darles a los niños textos muy extensos.</p>
<p><strong>PdC: En este mundo actual de globalización y constante innovación tecnológica en el cual ya se está pensando mucho más en la digitalización de los libros que en el viejo formato papel, ¿cómo piensas que afecta a la salud de la literatura infantil juvenil? ¿Crees que el avance tecnológico ahuyenta a los niños de los libros?</strong></p>
<p>RQ: En primer lugar, espero que el libro en su formato papel no desaparezca. El libro tiene una importancia irrestricta en nuestras sociedades. El formato papel es el mecanismo que nos relaciona completamente con el libro, lo que nos mantiene unidos a él. En base a esto, recuerdo un texto escrito por Umberto Eco sobre la digitalización de los libros, en el cual el autor esperaba que el formato en papel tenga larga vida. Por otro lado, creo que la virtualidad del libro generará una especie de elitismo. Quiero decir, hoy en día los libros no llegan a todos los niños del mundo. Y tampoco Internet llega a todos ellos. Muchos ni siquiera tienen un ordenador, con lo cual si el libro se digitaliza&#8230; ¿Cuántos tendrán la posibilidad de leerlos? La tecnología puede acercarlos o alejarlos, en realidad, los niños que desde siempre estuvieron distanciados de los libros seguirán de esa manera. Los niños pasan demasiadas horas frente al ordenador y creo que eso también influye. Estoy de acuerdo en que los libros impresos sigan su vida y que además se puedan digitalizar. Es decir, que coexistan los dos formatos. Pero creo que sería prudente y oportuno volver a vincular a los niños con la literatura. De ellos depende la perpetuidad de los libros en su edad adulta. El niño de hoy es el adulto de mañana, por lo tanto hay que inculcarle el respeto y los valores esenciales para que los perpetúe en el futuro.</p>
<p><strong>PdC: Para finalizar, cuéntame cuáles son tus proyectos para el futuro.</strong></p>
<p>RQ: Actualmente estoy trabajando en un proyecto personal. Esta es la primera vez que estoy trabajando un texto de mi autoría y resulta todo un desafío.</p>
<hr />ROMINA QUIRÓS nació en Buenos Aires en 1978. Estudió diseño gráfico, publicidad, fotografía y dibujo. En la actualidad se dedica a la ilustración, y desde 2009 ha comenzado a incursionar en el campo de la escritura, tanto en narración como en poesía. En el mismo año, quedó seleccionada por sus diversos trabajos en el CJ 2nd Picture Book Awards de Corea y en muestras internacionales de Grecia y Colombia. En 2008 ilustró su primer libro infantil, llamado <em>Borug</em>, para la editorial Atlántida de Argentina. Puedes visitar su <a href="http://rominaq.ultra-book.com">portfolio</a> y su <a href="http://rominaquiros.tumblr.com">blog</a>.</p>
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		<title>Entrevista a Xosé Neira Cruz</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Jan 2007 09:20:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ánxela Gracián</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Brujas, gorgonas y sirenas&#8221; ÁNXELA GRACIÁN: Dicen los que le conocen que es un hombre que camina con prisas por la vida, como si el tiempo fuese a escapársele de entre los dedos y para retenerlo, necesitase librar una dura batalla. También dicen los que le conocen que sus ojos reflejan la bondad y la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: bold;"> &#8220;Brujas, gorgonas y sirenas&#8221;</span><br />
<br style="font-style: italic;" /><span style="font-style: italic;"><img src="http://revistababar.com/web/images/stories/neira_foto.jpg" border="0" alt="" hspace="5" align="right" /> ÁNXELA GRACIÁN: Dicen los que le conocen que es un hombre que camina con prisas por la vida, como si el tiempo fuese a escapársele de entre los dedos y para retenerlo, necesitase librar una dura batalla. También dicen los que le conocen que sus ojos reflejan la bondad y la ternura de quien, a pesar de la premura, está siempre a disposición de los demás y en el lugar en donde se le necesita. Nos citamos en una pequeña terraza de Muros. Al fondo un horizonte de dornas, gamelas, lanchas, pailebotes y ya algún que otro velero atracado en uno de los puertos más marineros del litoral galaico. El mar se refleja en su mirada como en un espejo. Atardece. Un enfermizo sol de otoño todavía se afana en entibiar la tarde. El escritor se acerca apresurado pero sosegado al mismo tiempo, exudando afabilidad y cercanía por todos los poros. Dígame, ¿por qué corre siempre tanto? </span></p>
<p>XOSÁ A. NEIRA: Creo que más que correr, es una cuestión de longitud de piernas y, sí, quizás también cierta costumbre de ir de aquí para allá un poco apresurado. Pero no crea que voy tan rápido. Es como los aviones. Desde fuera parece que van a toda pastilla; pero si te acomodas en su interior ni te enteras de la velocidad de crucero.</p>
<p><span style="font-style: italic;">A.G.: Le he citado aquí, en el comienzo de A Costa da Morte, porque me ha dicho que es uno de sus lugares favoritos, que conoce todos sus rincones, sus calas,  sus caminos. El mar embravecido, junto  con Os Ancares y O Courel, así como las riberas sombrías de los mil ríos gallegos, son muchos de sus escenarios literarios como lugares que invitan a la magia.</span></p>
<p>X.A.: Son lugares que siempre me han dicho cosas, con los que entablo una comunicación fácil. En ellos he ido dejando prendidos momentos importantes de mi vida íntima, de ahí que ya formen parte de mi manera de entender el mundo. Me gusta el mar pero creo que la montaña y yo siempre tendremos un diálogo especial.</p>
<p><span style="font-style: italic;"> </span><span style="font-style: italic;">A.G.: </span><span style="font-style: italic;">¿Le molesta si le digo que Xosé A. Neira Cruz ha entrado por la puerta grande de la LIX? En 1988 ganó el Premio Merlín y desde entonces su obra no ha dejado indiferente a ningún jurado. </span></p>
<p>X.A.: No tiene por qué molestarme. Me siento agradecido por cada uno de esos premios, les doy las gracias a cada uno de esos jurados, principalmente porque en su momento fueron mis primeros lectores y hubo algo de mis textos que les gustó hasta el punto de decidir otorgarme un premio. Los premios son caricias para el escritor. A mí me gusta ser acariciado.</p>
<p><span style="font-style: italic;">A.G.: </span><span style="font-style: italic;">Hablemos de aquellos comienzos. Era escandalosamente joven. Para mí ese personaje (Martiño Pedreira) con sus gafas negras para ver la realidad oculta de las cosas es casi primo hermano del Ramón Lamote de Paco Martín.</span></p>
<p>X.A.: No sé si era escandalosamente joven, sin duda era inmensamente más ingenuo de lo que ahora soy, y sigo siéndolo un rato largo. Digo ingenuo y preferiría decir inocente, pero no, inocente, pura y preciosamente inocente es Martiño Pedreira, no yo. Del grado  de parentesco con Ramón Lamote no sabría decirle con exactitud. Nunca he llegado a hablar del tema con Paco Martín. Pero me reconozco en la piel del lector maravillado por la obra de Paco, tan impactante, reveladora y fundamental entonces como ahora.</p>
<p><span style="font-style: italic;">A.G.: </span><span style="font-style: italic;">En 1997 gana el premio Barco de Vapor con </span>Valdemuller<span style="font-style: italic;">, publicado en castellano bajo el título </span>La estrella de siete puntas.<span style="font-style: italic;"> A partir de entonces aparece un tema recurrente en casi toda su obra, que yo definiría como la emergencia del sujeto femenino con voz propia. Parece sentirse cómodo en esa nueva piel. </span></p>
<p>X.A.: Fíjese, es una pregunta que me hacen con frecuencia, un tema que parece extrañar, y a mí lo que me causa sorpresa es precisamente eso, que sorprenda. Me siento cómodo, como narrador, en esa segunda piel, si quiere llamarlo así, pero no creo que sea una nueva piel para mí ni para nadie. Creo en la idea de que todos nacemos con las dos pieles, o con una piel reversible y, en la medida en que la tenemos, somos personas más o menos completas.</p>
<p><span style="font-style: italic;">A.G.: </span><span style="font-style: italic;">Son voces que surgen del ámbito privado e interior pero que trascienden con vehemencia hacia una dimensión pública, porque estimulan otras ideas, otros lenguajes. Esto nos lleva a hablar de una literatura performativa, pedagógica cuya finalidad es mostrar la necesidad de una absolución del canon del patriarcado.</span></p>
<p>X.A.: El enunciado de la pregunta me desborda, se lo confieso. Creo que si llegase a plantearme todas esas ideas antes de escribir, no llegaría ni a sentarme ante el ordenador, me asustaría. Solo puedo decirle que nunca me propongo -al menos de forma consciente, lo inconsciente, ya sabemos, también hace de las suyas sin nosotros pretenderlo- darle una dimensión pedagógica ni educativa a mis obras. La sola idea de que la tengan me preocupa.</p>
<p><span style="font-style: italic;">A.G.: </span><span style="font-style: italic;">Esfinges, gorgonas y serenas. Sus protagonistas son  diosas desafiantes que osan responder al enigma. Mujeres que  demuestran al mundo que la sabiduría femenina es uno de los aspectos más reprimidos por la sociedad. </span></p>
<p>X.A.: Realmente, son siempre mujeres que quieren decir, que quieren pensar, que quieren sentir, amar, existir, ser&#8230; No quiero caer en eso tan manido de la sabiduría femenina. Hay una sabiduría femenina, como la hay masculina. No es el género o el sexo el que determina el grado de sabiduría. Es la persona, con su bondad, su corazón, sus sentimientos, sus experiencias y su inteligencia la que configura el concepto complejo, cambiante y profundo de verdadera sabiduría que, para mí, no está ligado necesariamente al ámbito de los conocimientos adquiridos sino de los sentidos. Realmente, los maniqueísmos me espantan. No creo en esas divisiones entre hombre y mujeres, buenos y malos, listos y tontos&#8230;</p>
<p><span style="font-style: italic;">A.G.: </span><span style="font-style: italic;">Sigamos hablando de </span>Valdemuller/La estrella de siete puntas. <span style="font-style: italic;">Esa saga de magas que guardan memoria de la quema de las brujas europeas y cuyas energías y potencialidades las dotan de fuerza, de conocimiento, de dignidad. </span><br style="font-style: italic;" /><br />
X.A.: La metáfora de la bruja es eso, una metáfora. Me gustaba y me interesa, porque muchas de las condenadas por prácticas de brujería, lo sabemos, eran simplemente mujeres que se rebelaron o que supieron más de lo permitido. Creo que independientemente de la metáfora de la bruja -de la cual no estoy desertando, es más, me encanta-, lo que hay detrás de Valdemuller/La estrella de siete puntas es la historia encadenada de generaciones de mujeres que se comunican secretos de una forma casi genética. Porque hablar en secreto, durante mucho tiempo, fue la única forma posible de hablar. Y lamentablemente sabemos que de este tema no hay que hablar solamente en pasado. La forma extrema de comunicarse en secreto sería hacerlo a través de la sangre o de los genes.</p>
<p><span style="font-style: italic;">A.G.: </span><span style="font-style: italic;">No será la única vez que presta su voz a las minorías. En </span>As cousas claras/Las cosas claras <span style="font-style: italic;">afronta el tema de la homosexualidad, colocándonos un espejo en donde se refleja el verdadero rostro de una sociedad hipócrita.</span></p>
<p>X.A.: Creo que en esa obra tuve la intención de hablar, como el mismo título indica, claro de muchas cosas, de todas esas cosas que se les ocultan, escatiman o mutilan a los más jóvenes (y no solo a ellos). Si es un espejo que denuncia&#8230; puede. Creo que para bastante lectores y lectoras ha sido un espejo en el que se han reconocido, de un modo u otro, y solo eso ya me hace pensar que en algo he debido acertar. El tema de la homosexualidad, como tantos otros temas que se tratan en la novela, es uno más de lo que aparecen. No pondría el acento en que es una novela sobre la homosexualidad, porque no es así. Ni siquiera es una novela sobre las minorías. Creo que es una novela que defiende el concepto de que tenemos derecho a ser como somos, como queramos ser y que nuestra isla de libertad personal es sacrosanta. Porque es en esa isla donde habitamos cómo y con quién queremos, sin necesidad de más explicaciones. Además, disiento un poco de la creación de novelas, obras o productos sobre o para minorías. Es la forma realmente de reforzar el sentido de minoría, de señalar a los que no son como la mayoría.</p>
<p><span style="font-style: italic;">A.G.: </span><span style="font-style: italic;">Sigamos con las minorías. </span>Eu son adoptada e que?/Yo soy adoptada, ¿y qué? <span style="font-style: italic;">Una obra que reflexiona sobre la diversidad cultural y la desigualdad social de los países del tercer mundo. ¿Cree que todavía resulta necesario decirle a la sociedad: por favor, miremos a la persona y no a su color, a su  sexo, a su orientación sexual o a su estrato social? </span></p>
<p>X.A.: Creo que solo desde el momento en que hemos empezado a decirnos todas esas cosas la sociedad ha empezado a moverse de algún modo. Pero aún queda muchísimo por hacer. El día en que no tengamos que escribir de nada de eso, o que ser como uno quiera ser no signifique nada necesariamente bueno o malo, ese día podremos decir que efectivamente se ha producido el cambio. Los cambios parciales, los pasos adelante, son bienvenidos pero insuficientes por ahora.</p>
<p><span style="font-style: italic;">A.G.: </span><span style="font-style: italic;">¿Eso nos lleva a concluir que, en realidad, todas sus novelas  son una reivindicación por la igualdad y la libertad  en un sentido absoluto?</span></p>
<p>X.A.: Mis novelas son o quieren ser, ante todo, una apuesta por la literatura que se lee con las tripas porque antes fue escrita también con las tripas. Ahí, sí, donde más sentimos y donde más humanos, vulnerables y cotidianos somos. Como ser humano reivindico esa igualdad y esa libertad absolutas. Y además se da la circunstancia de que soy un ser humano que escribe historias. Y, claro está, se noten muchas de las cosas que pienso. Pero se notan porque quiero que sea así. Cuando escriba una novela de asesinatos en cadena espero que no se me acuse de practicar lo mismo en la intimidad.</p>
<p><span style="font-style: italic;">A.G.: </span><span style="font-style: italic;">Una última pregunta, Neira Cruz insiste en no abandonar el género de literatura para niños y adolescentes, aunque en ocasiones a los escritores de LIJ se les relegue a una categoría inferior. ¿No le tienta la mal llamada &#8220;literatura para mayores&#8221;?</span></p>
<p>X.A.: Es esa pregunta que inevitablemente siempre llega, y generalmente siempre llega al final de todo, como con cierto pudor del que pregunta. Y yo suelo responder que el día que me apetezca escribiré obras exclusivamente para adultos, porque entiendo que para adultos también estoy escribiendo. Es cosa de ellos si me quieren leer o no.</p>
<hr style="width: 100%; height: 2px;" />XOSE ANTONIO NEIRA CRUZ nació en Santiago de Compostela en 1968. Es doctor en Ciencias de la Comunicación y licenciado en Filología Italiana. Trabajó como periodista en <span style="font-style: italic;">La Voz de Galicia</span>, y también como guionista en programas infantiles de la Televisión de Galicia. Fundador y director de la revista <a href="http://www.filix.org/revistas/fada.html" target="_blank"><span style="font-style: italic;">Fadamorgana</span>,</a> también colabora con la revista CLIJ y con la portuguesa <span style="font-style: italic;">Malasartes</span>. Desde el 2000 al 2004 fue miembro del comité ejecutivo del IBBY. Actualmente, imparte clases en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Santiago de Compostela. Entre sus numerosos premios literarios, podemos mencionar el Premio Merlín en 1988 por <span style="font-style: italic;">O outro lado do sumidoiro</span> (Xerais) y en 2000 por <span style="font-style: italic;">As cousas claras </span>(Xerais/SM), Premio O Barco de Vapor 1997 por <span style="font-style: italic;">Valdemuller</span> (SM) y en 1999 por <span style="font-style: italic;">Os ollos do Tangaleirón</span> (SM), Premio Raíña Lupa  en 2002 por <a href="http://revistababar.com/wp/?p=79&#038;Itemid=53"><span style="font-style: italic;">O armiño dorme</span></a> (Galaxia/SM) y Premio Lazarillo en 2004 por su obra de teatro <span style="font-style: italic;">A noite da raíña Berenguela</span> (Planeta/Oxford).</p>
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		<title>Entrevista a Antonio A. Gómez Yebra</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Oct 2006 07:33:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darabuc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Darabuc: Antonio, hablemos primero de cantidades, para situarnos. En España, ¿se publica mucha o poca poesía para niños? Antonio A. Gómez Yebra: Se publica poca poesía para niños. La editorial Hiperión tiene una colección de ese tipo, Ajonjolí, con ilustraciones a una tinta, y unos cincuenta títulos. Yo dirijo la colección Caracol en la Diputación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: bold;">Darabuc</span>: Antonio, hablemos primero de cantidades, para situarnos. En España, ¿se publica mucha o poca poesía para niños?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Antonio A. Gómez Yebra</span>: Se publica poca poesía para niños. La editorial Hiperión tiene una colección de ese tipo, Ajonjolí, con ilustraciones a una tinta, y unos cincuenta títulos. Yo dirijo la colección Caracol en la Diputación Provincial de Málaga, con 29 títulos ya, a todo color, en la que han publicado los mejores escritores españoles dedicados al género en España y algunos hispanoamericanos. A principios de este nuevo curso, con cuatro títulos, ha salido otra colección, Tus Versos, también dirigida por mí, en la Editorial Bròsquil, de Valencia. Algunas otras editoriales esporádicamente publican algún libro de poesía dentro de sus colecciones.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: En relación con la literatura infantil en general, ¿qué posición ocupa la poesía para niños?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: Ocupa el segundo lugar, a demasiada distancia de la narrativa infantil. Calculo que de cada 100 títulos de narrativa sale uno de poesía.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: Y dentro del género, ¿qué parte corresponde a las antologías tradicionales (nanas, villancicos, canciones de juego y de corro, adivinanzas), a las de poetas clásicos de la modernidad (Juan Ramón, Lorca, Alberti), y por último, a la de poetas actuales?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: Las grandes editoriales son las que no se atreven con la poesía de ahora para niños de hoy. Es más &#8220;seguro&#8221;, en términos mercantilistas, publicar poesía de autores consagrados, o recopilaciones de textos populares archiconocidos ya. Aportan poco al género, pero algo es algo.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: Hablemos ahora de calidad, que sin duda es un factor más importante. ¿Cómo valora usted la actual poesía para niños en España?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: La poesía para niños no va a la zaga de la narrativa en ningún aspecto. Hay gran variedad, calidad y dedicación en los autores. Por fortuna, además, tenemos muy buenos poetas en todas las lenguas del territorio nacional: en gallego, vasco, catalán, incluso en valenciano, además, lógicamente, del español, cuyos cultivadores son más numerosos por razones obvias.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: Repasemos un poco la historia. Desde el anonimato y la creación colectiva de las canciones tradicionales hasta los primeros autores conocidos de poesía para niños -Gloria Fuertes y tantos otros: Celia Viñas, Carmen Conde-, ¿cómo se ha ido transformando la poesía para niños?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: Positivamente. No nos hemos quedado anquilosados. Yo mismo me considero un renovador, por ejemplo, de un género tan clásico como son las adivinanzas, de las cuales he escrito miles, y han sido publicadas en varias editoriales. Y han surgido no pocos seguidores de este subgénero.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: ¿Contamos con un género actual, en el que se perciban influencias claras de la vida de finales del siglo XX y principios del XXI, o predominan los aspectos tradicionales?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: En la poesía infantil hay de todo, desde lo más clásico hasta lo más innovador. Desde quien utiliza el verso octosílabo únicamente a quien utiliza todas las posibilidades métricas y rítmicas, también las más actuales, las más modernas, incluso la poesía para ser cantada.</p>
<p>En la poesía para niños caben todos los temas propios de nuestro siglo, desde la ecología hasta los valores, y, desde luego, hacen su aparición elementos propios de la jerga informática, de los juegos de ordenador, etc. Creo que se está a la última.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: Las principales transmisoras del folclore han sido las mujeres, y en el caso de la poesía para niños en España, además, han destacado mucho las escritoras. En el panorama actual, ¿qué posición ocupan las mujeres? Conceptos tan discutidos como los de &#8220;literatura escrita por mujeres&#8221;, ¿son útiles en este contexto?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: Sigo sin creer en una Literatura de mujeres o de hombres. Con todo, parece que las mujeres están mejor dotadas, por su capacidad para asumir y transmitir sensaciones, que los hombres, a la hora de hacer poesía para niños.</p>
<p>Sin embargo, ha de observarse que algunos de los mejores poetas en este género son varones: Miquel Desclot, en Cataluña, Antonio García Teijeiro, en Galicia, Juan Cruz Igerabide, en el País Vasco, Marc Granell, en Valencia.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: Otra cuestión se refiere a la importancia que en España puedan tener América y sus autores, desde María Hortensia Lacau o María Elena Walsh a propuestas actuales como la de &#8220;Eduardo Polo&#8221; y su fantástico <span style="font-style: italic;">Chamario</span>. Desde mi punto de vista la comunicación entre las dos orillas es escasa. ¿Cuál es su opinión al respecto?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: Es imprescindible recuperar el contacto entre las dos orillas del Atlántico. Y de hecho ya se está haciendo, tanto en las editoriales más conocidas como en otras de menor relieve.</p>
<p>De hecho, en mi antología <span style="font-style: italic;">Don Quijote cabalga entre versos</span>, publicado el pasado año por la editorial Everest, incluí a algunos poetas de América. También en la colección Caracol han tenido ya cabida poetas americanos. Y el próximo número de la colección, que será el 30, lleva por título <span style="font-style: italic;">Poemas de América</span>. Contiene textos escritos por poetas de allá, y puede considerarse un homenaje a América en general, a sus aportaciones literarias, pero también de toda índole. Pero se puede hacer más.</p>
<p>La Colección Tus Versos, que saldrá próximamente, como advertí antes, se distribuirá en toda América, desde Estados Unidos hasta Chile y Argentina.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: La colección Caracol se presenta con una combatividad que casi recuerda a los himnos de Celaya: &#8220;dispuesta a paliar la necesidad de poesía para niños editada con rigor y belleza&#8230;&#8221;. Además de lo dicho anteriormente, ¿qué caracteriza a la colección y qué ha aportado a la poesía española?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: Caracteriza a la colección su independencia de todo: política, tendencias literarias, editoriales, grupos y grupúsculos&#8230; y también el hecho de estar impresa a todo color. Desde el primer número lleva un pequeño prólogo, destinado tanto a los pequeños lectores como a padres y educadores.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: ¿Cuál es la tirada media de un libro de Caracol?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: Mil ejemplares. Algunos títulos, desde luego, han tenido que ser reeditados, cosa infrecuente en este tipo de obras, y en el tipo de institución que los subvenciona.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: Cuando uno va por las bibliotecas de España, le parece percibir claramente esta necesidad: a los niños les entusiasman determinados aspectos formales típicos de la poesía, como la rima, los paralelismos y estribillos, las acumulaciones, las adivinanzas&#8230; Además, cuando uno escucha a los cuentacuentos infantiles le parece estar oyendo muchas veces estructuras poéticas. Y sin embargo, esos mismos bibliotecarios se quejan de que no existe apenas oferta de libros de versos e historias en verso. ¿Hay una demanda insatisfecha, soterrada? ¿Es acaso un producto demasiado complejo para la mayoría de editoriales?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: No sólo se quejan los bibliotecarios. También lo hacen los padres, los profesores, y muchos niños.</p>
<p>No se trata de un producto complejo para las editoriales. Es cuestión de ventas. Mientras un libro de narrativa puede vender entre 3.000 y 100.000 ejemplares, uno de poesía raramente llega a la primera cifra, aunque se produzcan hermosas excepciones.</p>
<p>El libro de poesía suele utilizarse como recurso didáctico más que como recurso lúdico. Y de esta forma, con un ejemplar se satisfacen las necesidades de todos los niños de un aula, incluso de un colegio.</p>
<p>Sólo se vende aquel que se promociona adecuadamente. Aquel que se hace llegar a sus destinatarios a través del colegio, con una labor previa de recomendación muy importante.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: A mi modo de ver, uno de los aspectos principales de la poesía es el pedagógico: cuanto mejor manejamos el lenguaje, más libres podemos ser. ¿Conserva la poesía el valor revolucionario que se le ha concedido en otras épocas, y el de &#8220;actividad&#8221; o &#8220;acción&#8221; que está en la propia etimología de la palabra?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: Los niños que desde pequeños oyen, leen y aprenden poesía están más dispuestos a favor de la Literatura, están más preparados lingüísticamente, están más capacitados para expresarse oralmente y por escrito. Además, los lectores de poesía suelen sentir la necesidad de hacer sus pinitos, de expresar sus sentimientos, sus necesidades, su vida.</p>
<p>Entre un niño que, laboriosamente mira y cuenta estrellas a las doce de la noche y otro que, enérgicamente mata todos los marcianos que aparecen en su ordenador a las doce de la mañana, me quedo con el primero.</p>
<p>Creo que las televisiones públicas deberían tener algún espacio para que se diera rienda suelta a los más jóvenes lectores de poesía. La poesía favorece la no-violencia, mientras que la mayoría de los juegos de ordenador y otros que algunos niños llevan a cabo ante las cámaras engendran violencia.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: Cuéntenos ahora sobre su propia obra de poesía para niños. ¿Qué obras son las que prefiere personalmente, y qué obras ha ido encontrando que son las preferidas de los demás? Y aunque se lo hayan preguntado mil veces, ¿por qué escribe poesía para niños?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AGY</span>: Empecé escribiendo poesía para mis alumnos, cuando comenzaba mi andadura como maestro, en los setenta. Pretendía que los chicos de entonces, que son padres hoy, se enamoraran de la poesía, cobraran gusto por la poesía. No había muchos libros que poder utilizar. Descubrí que aquellos poemas les hacían cierta gracia. Incluso, con algunos, se reían.</p>
<p>Muchos eran poemas para invitar al movimiento; otros, a la reflexión; más de uno con motivos pedagógicos en el fondo. Poemas para niños de 6 a 8 años.</p>
<p>Con el tiempo esos niños crecían, y también variaban sus intereses. También me fui adaptando a los niños, y buscando aquello que pudiera llegarles con más eficacia.</p>
<p>Poco a poco mi obra se fue configurando. Mis libros casi nunca son para un determinado grupo de niños, para ciertas edades exclusivamente. La poesía no tiene edad, aunque algunos poemas concretos puedan estar dirigidos a un destinatario muy específico.</p>
<p>Los destinatarios, desde luego, suelen sorprender. A veces un poema que ya no me gusta es el preferido por un niño o una niña. Y otro que me complace particularmente por su mensaje, no llega a todos.</p>
<p>Citar un libro y excluir otros parece un desorden natural. Todos son hijos míos: los he parido a todos con cariño y con esfuerzo. Quizás citaría algunos de mis poemas preferidos: &#8220;Con un euro&#8221; y &#8220;Siseando&#8221;, de <span style="font-style: italic;">Travesuras poéticas</span>; &#8220;Contador de estrellas&#8221;, &#8220;La señal&#8221;, de <span style="font-style: italic;">Versos de pluma</span>; &#8220;Oso panda&#8221;, &#8220;La cabra negra&#8221;, de <span style="font-style: italic;">Animales poéticos</span>; &#8220;Cometa&#8221; y &#8220;Sueño&#8221;, de <span style="font-style: italic;">Pequeños poemas y cuentos</span>; &#8220;Escondite&#8221; y &#8220;Des-concierto matinal&#8221;, de <span style="font-style: italic;">Versos como niños</span>;  &#8220;Mal asunto&#8221;, &#8220;Guillermina&#8221;, y tantos de <span style="font-style: italic;">Versos diversos</span>; &#8220;El chucho de Chicho&#8221;, &#8220;Aleluyas vocálicas&#8221;, y muchos más de <span style="font-style: italic;">Menuda poesía</span>; &#8220;Lagartija&#8221; y &#8220;La mona de Gibraltar&#8221;, de <span style="font-style: italic;">Los versos de Noé</span>; &#8220;La lámpara de Aladino&#8221;, &#8220;El jalapo y la jalapa&#8221;, entre otros de <span style="font-style: italic;">La lámpara de Aladino</span>&#8230;, etc.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">D</span>: Muchas gracias, Antonio, y mucha suerte con los nuevos proyectos.</p>
<p><span style="font-style: italic;">(Junio-octubre de 2006)</span></p>
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		<title>Entrevista a Care Santos</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Nov 2005 05:39:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Fern&#225;ndez Etreros</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Las palabras de Care Santos irradian pasión por la literatura y por la vida. Escritora de narrativa para adultos y narrativa juvenil, crítica literaria en el diario El Mundo y profesora de talleres de narrativa, acaba de recibir el V Premio Alandar de Literatura Juvenil otorgado por la Editorial Edelvives por su nueva novela El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-style: italic;">Las palabras de Care Santos irradian pasión por la literatura y por la vida. Escritora de narrativa para adultos y narrativa juvenil, crítica literaria en el diario </span>El Mundo<span style="font-style: italic;"> y profesora de talleres de narrativa, acaba de recibir el V Premio Alandar de Literatura Juvenil otorgado por la Editorial Edelvives por su nueva novela </span>El anillo de Irina.<span style="font-style: italic;"> En esta entrevista charlamos con ella de su labor como escritora de novelas para jóvenes y del panorama actual de la literatura juvenil.</span></p>
<p><span style="font-weight: bold;">En los últimos años has escrito novelas para jóvenes como  <span style="font-style: italic;">Los ojos del lobo,</span> <span style="font-style: italic;">Operación Virgo</span> o <span style="font-style: italic;">Hot dogs.</span> ¿Por qué escribes literatura juvenil? ¿No te parece un terreno de arenas movedizas? </span></p>
<p>Me lo parece, y precisamente por eso me gusta. Detesto lo facilón. Escribo literatura para jóvenes por diversos motivos: porque me ofrece retos cada vez distintos y también -sobre todo- porque los lectores a los que me dirijo, los adolescentes, me gustan. Me gusta tenerles de interlocutores.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">¿Qué crees que puede encontrar un lector joven en tus libros?</span></p>
<p>Espero que encuentren lo que me gusta encontrar a mí en toda novela: emoción, personajes creíbles e interesantes, situaciones que les den ganas de seguir leyendo, complicidad y, por encima de todo, inteligencia: alguien que no les trate como si fueran tontos, que les dejen participar.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">¿Cómo describirías el estado de salud de la literatura infantil y juvenil en España? ¿Crees que necesita algún tipo de empuje o ayuda y si es así quién podría darlo los profesores, los medios de comunicación, las  editoriales&#8230;?</span></p>
<p>Cada vez mejor. Hay buenas colecciones, buenos editores, buenos autores y muchos lectores. Echo de menos una crítica especializada seria, algún congreso de nivel donde se debatan aspectos académicos relacionados con la LIJ (y no sólo comerciales) y más presencia de la LIJ en los grandes medios de comunicación.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Según el último Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España de la Federación de Gremios de Editores de 2004 el grupo de población de la minoría lectora que más lee es el de las edades comprendidas entre los 14 y 24 años con un 72% de los lectores, ¿cómo crees que se puede mantener esta buena tendencia lectora entre los jóvenes? ¿Cómo puede competir un libro con la televisión o la playstation?</span></p>
<p>Creo en la calidad. Debemos luchar por ella. Todos: autores (los primeros, nos conviene ser muy autocríticos), los editores, los distribuidores, los libreros&#8230; También convendría que se dejara de hablar de libros como de algo elevado e intelectual y se reivindicara el papel lúdico de la lectura. ¿Por qué en las páginas dedicadas a &#8220;Ocio&#8221; de las revistas y periódicos encontramos cine, música, teatro&#8230; pero raras veces libros? No lo entiendo. ¿Qué es la literatura, pues, sino una de las maneras más estupendas, baratas y asequibles de divertirse? Mi infancia y mi adolescencia hubieran sido muy tristes sin libros. A eso me refiero.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">¿Cuáles piensas que son las claves del éxito de una novela juvenil: su capacidad para entretener, su posibilidad de conexión con la psicología de los jóvenes, la dosis justa de aventura e intriga, la posibilidad de conectar con mundos fantásticos o mágicos&#8230;?</span></p>
<p>Si alguien tuviera las claves del éxito esto resultaría muy aburrido. Yo sólo sigo dos reglas: debe haber algún personaje que tenga una edad parecida a la del supuesto lector para que a éste -que no es un lector con muchas horas de vuelo- le sea más fácil identificarse con lo que se le cuenta. La segunda: el peor pecado que puede cometer un escritor es aburrir. El resto, lo aplico a cualquier literatura: quiero emocionar, contar lo mejor posible, que resulte creíble (incluso dentro de lo más increíble).</p>
<p><span style="font-weight: bold;">¿Piensas en tus lectores jóvenes cuando escribes? ¿Qué les diferencia de los lectores adultos? ¿Mantienes algún tipo de contacto con ellos?</span></p>
<p>Pienso en ellos y en su enorme capacidad para apasionarse con lo que hacen, también con lo que leen. Una pasión que, por cierto, no tienen ningún reparo en mostrar abiertamente. Eso raras veces sucede con los lectores «adultos». Y sí, mantengo un estrecho contacto con ellos a través del correo electrónico y de mi página web. Es una relación que me alimenta, que me da argumentos y motivos para seguir escribiendo.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">En tu última novela <span style="font-style: italic;">El anillo de Irina</span> desarrollas el tema de la pasión por la lectura, ¿cuáles fueron esas lecturas que despertaron tu vocación escritora y qué recomendarías a tus lectores? </span></p>
<p>Hubo muchas, y no todas confesables. En concreto, <span style="font-style: italic;">El anillo de Irina</span> habla de literatura rusa. Yo la descubrí a los doce años, leyendo una novela de Iván Turguéniev llamada <span style="font-style: italic;">Primer amor.</span> Desde entonces, jamás he dejado de leer autores rusos. Las cosas que contaban, los paisajes que describían, aquellos personajes de la vieja burguesía, las vicisitudes de la última etapa zarista&#8230; todo eso me alejaba de una infancia feliz pero, me temo, muy aburrida. Más tarde descubrí las biografías de algunos de mis escritores rusos más admirados -Chejov, Turguéniev, Tolstoi, Gógol&#8230;- y me apasionaron aún más que sus obras. Cuando empecé a escribir quería parecerme a ellos. Por cierto, creo que también empecé a escribir porque me aburría.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">También esta última novela se centra en el amor complicado de un hombre y su hijo por la misma mujer, Irina, de ascendencia rusa. ¿Crees que el amor sigue siendo uno de los grandes temas de la literatura?</span></p>
<p>De la literatura y de la vida. Los libros hablan de la vida, o deberían hacerlo. Y el amor, por fortuna, sigue siendo una de nuestras mayores fuerzas motrices. En realidad, hay muy pocos grandes temas. El amor, la muerte, el aprendizaje (es decir, la vida misma)&#8230; Toda la literatura de todos los tiempos versa sobre ellos.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">¿Qué significa otro premio en la obra literaria de Care Santos?</span></p>
<p>Otra alegría, claro. Los premios siempre lo son: una buena palmadita en la espalda que hay que tomar en su justa medida, sin permitir que se te suba a la cabeza. Y también la posibilidad de llegar a más lectores, muchos de los cuales tal vez no me conocerían sin este galardón. La oportunidad de incorporarme a un catálogo -el de Edelvives- que me parece admirable, y de trabajar con un equipo de personas que me gusta. Y más seguridad para seguir escribiendo, claro.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Si miras hacia atrás, ¿qué cambiarías de tu trayectoria, qué has dejado en el camino y qué te gustaría hacer en el futuro?</span></p>
<p>No cambiaría nada, ni siquiera los errores (que los ha habido). De los errores se aprende muchísimo, pobre del que jamás haya dado un paso en falso. No soy consciente de haber dejado nada importante por el camino. Me pasé la adolescencia escribiendo, que era ni más ni menos lo que deseaba hacer. Cuando pienso en el futuro me imagino con la hipoteca pagada, los niños más independientes y escribiendo, escribiendo, escribiendo. Todos los días. Como siempre.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">¿Qué aconsejarías a un joven escritor que quisiera dedicarse a la literatura juvenil?</span></p>
<p>Que escriba y lea todos los días. Escribir, cualquier cosa. Leer, seleccionando bien. Que no tenga prisa (ya sabéis, los versos de Machado: <span style="font-style: italic;">Sabe esperar, aguarda que la marea fluya, / así en la costa un barco, sin que el partir te inquiete&#8230;),</span> que sea muy exigente consigo mismo y que se acorace frente a los sinsabores que da el mundo editorial antes de atreverse a conocer a su primer editor.</p>
<p><span style="font-style: italic;">Página web de Care Santos: </span><a style="font-style: italic;" href="http://www.caresantos.com" target="_blank">www.caresantos.com</a><span style="font-style: italic;"> </span></p>
<p>Carmen Fernández Etreros</p>
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		<title>Entrevista a Ana Juan</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Jul 2005 11:54:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elena de Santiago</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde que publicó Frida, en el año 2002, gracias a la editorial norteamericana Scholastic, Ana Juan no ha pasado desapercibida para los amantes de la literatura infantil y juvenil. Ese mismo año, pudimos admirar su trabajo en un libro publicado en España, Cuentos populares españoles, junto a otros ilustradores. Pero su carrera no empezó ni [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde que publicó <span style="font-style: italic;">Frida</span>, en el  año 2002, gracias a la editorial norteamericana Scholastic, Ana Juan  no ha pasado desapercibida para los amantes de la literatura infantil y juvenil. Ese mismo año,  pudimos admirar su trabajo en un libro publicado en España, <span style="font-style: italic;">Cuentos populares españoles, </span>junto a otros ilustradores. Pero su carrera no empezó ni acabó en este simbólico año, capicúa para más inri. En la entrevista que Elena de Santiago ha realizado para Babar, esta  artista valenciana nos habla del antes, el después y el ahora de una  trayectoria que aún tiene muchas páginas que recorrer.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Elena de Santiago:</span> La primera obra tuya que llegó a mis manos fue el álbum ilustrado <span style="font-style: italic;">Frida</span>. Después, poco a poco, he ido tirando de ese hilo que me ha llevado a conocer (y disfrutar) de otros trabajos tuyos dentro y fuera del ámbito de la literatura infantil. Alternando siempre tu obra pictórica con la producción artística, has realizado carteles, portadas en importantes revistas internacionales, cubiertas de libros de adultos, carátulas de CD&#8221;s, posters, ilustración infantil e ilustración para obras adultas&#8230; Creo que desde que me topé por primera vez con tu trabajo, he sentido la fascinación de estar ante una gran artista con un estilo muy definido y una capacidad extraordinaria de comunicación plástica, no importa cuál sea la técnica o el soporte elegido. ¿Cómo describirías tu estilo o cuáles son los criterios artísticos que persigues?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Ana Juan:</span> Un estilo propio es el resultado de muchos años de trabajo, sinceramente y después de tantos años lo único que me preocupa es conseguir transmitir todo aquello que la imagen y el texto requieran al margen de estilos. Si se esto se consigue, mis imágenes funcionan. Creo que conseguir la comunicación entre el autor y el lector es primordial. No me importa para conseguirlo alguna veleidad artística o plástica que otra.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">ES:</span> Háblanos de tu evolución como artista: de las etapas en tu carrera y los hitos que trazan esas fronteras.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AJ: </span>Cuando acabé la carrera de Bellas Artes, tuve la suerte de empezar a trabajar enseguida como ilustradora en revistas como <span style="font-style: italic;">La Luna</span> y  en la mítica <span style="font-style: italic;">Madriz,</span> donde realicé mis primeras y últimas historias gráficas. Al mismo tiempo que publicaba, iba aprendiendo y desarrollando un estilo personal. Puedo considerarme privilegiada por haber tenido esa suerte. Siempre he compaginado la ilustración con la pintura y la escultura, algo que me satisface mucho. Pero no me ha interesado exponer mis trabajos, aunque lo haya hecho en alguna ocasión: el libro es mi gran pasión.</p>
<p>No soy consciente de hitos en mi carrera. Todo se ha ido desarrollando tan poquito a poco que nunca he sentido la sensación de que un trabajo haya cambiado radicalmente mi vida profesional, a excepción de <span style="font-style: italic;">Frida, </span>que me abrió las puertas del mundo de la literatura infantil.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">ES:</span> Ciñéndonos al ámbito de la ilustración infantil, ¿cómo se produjo tu acercamiento a esta, qué es lo que te ha movido a introducirte en este universo tan peculiar?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AJ:</span> Sinceramente creo que la ilustración infantil  se acercó a mí y no yo a ella, nunca deseé ser una ilustradora de libros infantiles hasta que me ofrecieron el manuscrito de mi primer libro ilustrado, <span style="font-style: italic;">Frida.</span> Sin darme cuenta, me vi dentro de un mundo fascinante donde podía dar rienda suelta a mi imaginación. Pero, por supuesto, siempre al servicio de un texto.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">ES: </span>Tu primer álbum infantil, <span style="font-style: italic;">Frida,</span> lo has publicado en EE UU con la editorial Scholastic. En un mercado tan diferente al nuestro como es el norteamericano, ¿qué relevancia tiene el álbum como género?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AJ: </span>Tiene una gran importancia. Solo hay que comparar las cifras de las tiradas de los libros infantiles: en EEUU son mucho más grandes que en España, existen muchas publicaciones dedicadas a la crítica, listas de ventas y exposiciones organizadas por La Sociedad de Ilustradores. Pero lo más importante es que no se considera la ilustración infantil como  &#8220;ilustración menor&#8221;.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">ES:</span> Y continuando con las diferencias culturales entre el mercado editorial estadounidense y el nuestro, ¿percibes allí una mayor preocupación por lo &#8220;políticamente correcto&#8221; y/o moral en los contenidos literarios de la literatura infantil? ¿Cómo afecta este aspecto a tu libertad creadora?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AJ:</span> Hay una gran preocupación  por lo &#8220;políticamente correcto&#8221;. Se examinan con lupa todos los textos, cualquier tema o imagen que pueda ser causante de polémica se revisa o rechaza pero felizmente aún se pueden encontrar trabajos imaginativos y editores dispuestos a arriesgarse en la publicación de un libro &#8220;diferente&#8221;, y a veces suele ocurrir el milagro de convertirse este libro denostado en un best-seller. Hay que seguir los impulsos del corazón, tanto como ilustrador como editor.</p>
<p>Creo que hay una gran falta de ideas y la recuperación de antiguos libros de los años 50-60 (Dr. Seuss, <span style="font-style: italic;">Madelaine</span>&#8230;) es una práctica normal hoy en día, lo que demuestra la falta de ideas, gracias a esa autocensura que por desgracia existe.</p>
<p>Inevitablemente, cuando el ambiente no es de completa libertad, a veces no es fácil dar rienda suelta a tus ideas, aunque esto puede servir como revulsivo y hacer que tu imaginación consiga salvar estos obstáculos.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">ES:</span> Aunque corra un poco el riesgo de quitarle la magia a un asunto como este, me gustaría que describieras cómo es el momento en que, por primera vez, te acercas a un texto que vas a ilustrar. ¿Cómo comienzan a cobrar cuerpo los personajes, cuál es el proceso?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AJ:</span> Cuando recibo un texto, normalmente me acerco al texto leyéndolo con atención y documentándome sobre el tema o la ambientación del lugar donde la historia se desarrolla.</p>
<p>Más tarde suelo pasar al diseño de los personajes y de ahí al diseño global del libro. Cuando esta idea está clara, paso al diseño de las páginas, cuidando que texto e imágenes se integren sin que esto impida la lectura de la historia.</p>
<p>Luego pasamos a la realización de los bocetos de las páginas, y cuando estos están aprobados por el editor, paso a la realización de los originales. El último y más problemático momento es el de la portada, que normalmente necesita muchos bocetos e inevitables discusiones.</p>
<p>ES: Aún más enriquecedor habrá sido el proceso en el caso de <span style="font-style: italic;"><a href="http://revistababar.com/wp/?p=104&#038;Itemid=53">Comenoches</a>,</span> el primer álbum ilustrado del que, además, tú eres la autora. ¿Qué relación has experimentado entre la Ana Juan autora y la Ana Juan ilustradora? ¿No hay en esta doble función algo de esquizofrenia?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AJ:</span> Las dos Anas se llevan muy bien, quizá porque pienso en imágenes en lugar de con palabras y esto hace que este sea proceso muy sencillo.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">ES:</span> Hemos hablado en otra ocasión sobre la dificultad de encontrar textos interesantes para ilustrar. ¿Qué temas te atraen más, o qué buscas en un texto para que te decidas a ilustrarlo?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AJ:</span> Ante todo me interesa la universalidad de las historias, suelo huir de localismos. Me gusta que sean sugerentes, divertidas y  con una puerta a la fantasía  siempre abierta. Tengo debilidad por las historias transgresoras y un poco irreverentes, pero como ya te he explicado no es fácil conseguir su publicación, las grandes editoriales están muy preocupadas por las cifras de ventas. Menos mal que, gracias a las pequeñas editoriales que se arriesgan a publicar libros &#8220;diferentes&#8221; que en alguna ocasión dan la sorpresa de convertirse en superventas, hay todavía una esperanza.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">ES:</span> Seguro que hay en tus recuerdos un lugar especial para esos álbumes que llegaron a tus manos cuando eras pequeña. ¿Qué libros recuerda Ana Juan? ¿Alguno, en concreto, hizo despertar en ti una vocación temprana?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AJ:</span> Conservo un libro heredado de mi hermana, la autora es María Teresa León, mujer de Rafael Alberti. Se llama <span style="font-style: italic;">Cuentos para soñar,</span> y las ilustraciones, que iban pegadas como si fuesen cromos, son  maravillosas y llenas de misterio. La autora de las ilustraciones, Rosario de Velasco, es desconocida, este es el único de sus trabajos al que he tenido acceso.</p>
<p>Como curiosidad te contaré que hace un par de años encontré en un VIPS una reedición de este libro, burdamente hecha, que le robaba toda la magia a la edición original.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">ES:</span> Y, para finalizar, ¿qué te parece si, como si se tratara de uno de esos menús &#8220;largos y estrechos&#8221;, escoges 10 álbumes ilustrados que te parezcan auténticas <span style="font-style: italic;">delicatessen?</span> Da igual la época y la nacionalidad.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AJ:</span> En esta lista el lugar que ocupan en ella los libros no indica el lugar que tienen en mi corazón. No son todos los que están ni están todos los que son:<br />
<span style="font-style: italic;">- The cat in the hat</span> (Dr. Seuss)<br />
<span style="font-style: italic;">- </span><span style="font-style: italic;">Where the wild things are</span> (Maurice Sendak)<br />
<span style="font-style: italic;">- </span><span style="font-style: italic;">Olivia</span> (Ian Falconer)<br />
<span style="font-style: italic;">- </span><span style="font-style: italic;">Silent Night</span> (Sandy Turner)<br />
<span style="font-style: italic;">- </span><span style="font-style: italic;">The happy Lion</span> (Louise Fatio, ilustrado por Roger Duvoisin)<br />
<span style="font-style: italic;">- </span><span style="font-style: italic;">The wolves in the wall</span> (Neil Gaiman, ilustrado por Dave McKean)<br />
<span style="font-style: italic;">- </span><span style="font-style: italic;">La historia del topo que quería saber quién se había hecho eso en su cabeza</span> (Werner Holzwarth, ilustrado por Wolf Elrbruch)<br />
<span style="font-style: italic;">- </span><span style="font-style: italic;">The doubtful Guest</span> (Edward Gorey)<br />
<span style="font-style: italic;">- </span><span style="font-style: italic;">Alicia en el País de las Maravillas</span> (Lewis Carroll)<br />
<span style="font-style: italic;">- </span><span style="font-style: italic;">Gerald, McBoing Boing</span> (Dr. Seuss)</p>
<p><span style="font-weight: bold;">ES: </span>Alguna vez me has confesado tener una pequeña obsesión: cuando algo te gusta, lo compras doble. Ya que no podemos esperar que hagas álbumes por duplicado, ni que haya dos &#8220;Ana Juan&#8221;, ¿podemos esperar, eso sí, que continúes con asiduidad en este camino de la ilustración infantil?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">AJ:</span> Sí, pero necesito DOS vidas paralelas o una después de otra no me importa, para realizar todos los proyectos  e ilusiones que tengo.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">ES:</span> Muchas gracias por tu tiempo respondiendo a estas preguntas, Ana. Espero que sigamos disfrutando en España de tu trabajo por mucho tiempo.</p>
<p><span style="font-style: italic;">Entrevista realizada por Elena de Santiago.<br />
Página web de Ana Juan:</span> <a href="http://www.anajuan.net/" target="_blank">http://www.anajuan.net/</a></p>
<p>Algunos libros de Ana Juan publicados en España:</p>
<p><a href="http://revistababar.com/wp/?p=300&#038;Itemid=53"><span style="font-style: italic;">- Snowhite.</span></a> Alicante: Edicions de Ponent, 2001<br />
<span style="font-style: italic;">- Frida.</span> Texto de Jonah Winter. Madrid: Alfaguara, 2003<br />
<span style="font-style: italic;">- La Bella Durmiente.</span> Texto de J. y W. Grimm. Madrid: Anaya, 2003<br />
<a href="http://revistababar.com/wp/?p=104&#038;Itemid=53"><span style="font-style: italic;">- Comenoches.</span></a> Madrid: Alfaguara, 2004<br />
<span style="font-style: italic;">- Los libros de la selva.</span> Texto de Rudyard Kipling. Madrid: Anaya, 2004</p>
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		<title>Entrevista a Jutta Bauer</title>
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		<pubDate>Sun, 01 May 2005 11:31:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Ventura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante las pasadas Jornadas Europeas del Libro Infantil y Juvenil celebradas en Madrid, Babar pudo conversar con la ilustradora alemana Jutta Bauer. Junto a la también ilustradora Birte Müller, inédita en nuestro país, y que gentilmente hizo de traductora, nos recibió en el Instituto Francés, en el mismo escenario en el que ambas realizaron durante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://revistababar.com/img/bauer_selma.jpg" border="0" alt="" hspace="10" vspace="0" width="282" height="170" align="right" />Durante las pasadas Jornadas Europeas del Libro Infantil y Juvenil celebradas en Madrid, Babar pudo conversar con la ilustradora alemana Jutta Bauer. Junto a la también ilustradora Birte Müller, inédita en nuestro país, y que gentilmente hizo de traductora, nos recibió en el Instituto Francés, en el mismo escenario en el que ambas realizaron durante esos días su taller de ilustración para niños.</p>
<p><strong>Babar:</strong> En España, se han publicado sólo tres libros suyos -excelentes libros, a nuestro juicio-, todos ellos en la editorial Lóguez: <em>Madrechillona,</em> en 2001; <em>El ángel del abuelo,</em> en 2002, y <em>La reina de los colores,</em> el año pasado. Pero ¿cuándo comienza usted a ilustrar?, y ¿cuándo empieza a escribir sus propias historias?</p>
<p align="right"><strong>Jutta Bauer:</strong> Durante 15 años aproximadamente, ilustré textos escritos por otras personas, mientras publicaba regularmente textos e ilustraciones en forma de tiras de cómic en la revista <em>Brigitte</em> (Nota de la Traductora: conocida revista bimensual dedicada a la mujer). Mis propias historias comencé a escribirlas relativamente tarde. El primer libro infantil que escribí e ilustré fue <em>La reina de los colores.</em></p>
<p><img src="http://revistababar.com/img/bauer_reinacolores.jpg" border="0" alt="" hspace="5" vspace="5" width="506" height="208" /></p>
<p><strong>Babar:</strong> A nuestro juicio, este libro presenta una propuesta estética muy interesante, tanto desde el punto de vista del contenido como desde el punto de vista formal. ¿Pretende aproximar a los niños algún tipo de teoría o análisis sobre los colores?</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> No, no lo pretende. Cuando lo escribí no partí de una idea teórica o filosófica; el libro surgió de mi experiencia -sobre la que antes o después todos reflexionamos- como ilustradora, al observar que al mezclar todos los colores, siempre obtenemos el gris, algo que me sucedía muchas veces en el curso del trabajo. Aunque, sin duda alguna, existe un trasfondo filosófico.</p>
<p><strong>Babar:</strong> La resolución del conflicto que se plantea en <em>La reina de los colores</em> se produce a través del llanto&#8230;</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> Sí, en efecto, y justamente, eso es lo importante. Pues creo que para poder resolver los conflictos hay que pasar primero por la tristeza o el dolor.</p>
<p><strong><img src="http://revistababar.com/img/bauer_petit_bleujaune.jpg" border="0" alt="" hspace="10" vspace="5" width="150" height="190" align="left" />Babar: </strong>¿Conoce usted un libro de <a href="http://revistababar.com/wp/?p=28">Leo Lionni</a> que se llama <em>Pequeño azul, pequeño amarillo?</em> En él, el conflicto también se resuelve a través del llanto.</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> Sí, lo conozco. Como en mi libro, el llanto será lo que resuelva la tensión de la historia. Me gustó muchísimo, pienso que es la obra de un maestro&#8230; Sin duda, es un libro bastante más abstracto que el mío. Hacía mucho que no lo veía, y ahora que lo tengo delante, me llama la atención que Lionni nunca utiliza el gris. Parece que sustituye el gris por el negro aunque, evidentemente, son dos colores que significan cosas muy distintas. En este caso, el conflicto se resuelve con la separación de los colores. El llanto de los pequeños es lo que permite que recobren su color y sean reconocidos por sus padres.</p>
<p><strong>Babar:</strong> Estéticamente, <em>La reina de los colores</em> es muy distinto a <em>Madrechillona</em> o a <em>El ángel del abuelo&#8230;</em></p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> Eso se debe, simplemente, a que <em>La reina de los colores</em> no fue concebido como libro, sino como dibujo animado. Para no volverme loca reproduciendo una y otra vez todos los detalles, simplifiqué las figuras lo máximo posible, las reduje a los trazos elementales. Durante muchos años trabajé haciendo dibujos animados. En este caso, opté por la forma de realización más sencilla: la <em>cut-out-animation.</em> Al comienzo, la manera de animar los dibujos consistía en reproducir muchas veces el mismo dibujo con ligeras variaciones de posición y luego pasarlas a la velocidad adecuada. El método que utilicé aquí, que podríamos llamar animación por recorte, consiste en recortar el personaje e ir variando su posición sobre un mismo fondo.</p>
<p><strong><img src="http://revistababar.com/img/bauer_madrechillona.jpg" border="0" alt="" hspace="10" vspace="0" width="158" height="151" align="right" />Babar:</strong> En <em>El ángel del abuelo</em> y <em>Madrechillona</em> resulta muy interesante la manera en que se complementan texto e imagen. Si separásemos un elemento del otro perderían su sentido&#8230;</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> Exacto. Esto tiene que ver con mi forma de trabajar. A veces se me ocurren primero unas palabras que me llevan a una imagen, o viceversa, y así se van sucediendo hasta que termino el libro. Hasta ahora, nunca he escrito un texto completo al que luego he añadido la ilustración; tampoco al contrario, nunca de un conjunto de ilustraciones ha surgido un texto. Generalmente, realizo primero un storyboard como el que se utiliza para hacer dibujos animados, es decir, una lámina dividida en casillas pequeñas en las que voy plasmando el desarrollo secuencial de las ilustraciones; luego las voy completando, a medida que se me van ocurriendo el texto u otras imágenes. Al principio lo escribo y dibujo todo muy pequeñito y, cuando el conjunto está terminado, voy retocando algunas partes de los dos elementos.</p>
<p><strong>Babar:</strong> La relación entre el texto y las ilustraciones en <em>El ángel del abuelo</em> resulta paradójica&#8230;</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> No sé si se refieren a que el texto omite cosas que muestran las imágenes. Si no reparas en ellas, puede llegar a no entenderse la historia que quiero contar o, incluso, entenderse otra distinta.</p>
<p><strong>Babar:</strong> Es poco frecuente encontrar álbumes ilustrados alemanes, al menos entre los que se han publicado en España, en los que aparezcan imágenes sobre el nazismo&#8230;</p>
<p><strong><img src="http://revistababar.com/img/bauer_angelabuelo.jpg" border="0" alt="" hspace="10" vspace="0" width="200" height="270" align="left" />Jutta Bauer:</strong> Cierto, pero es que es un tema muy difícil de tratar. No me propuse conscientemente tratar el tema -aunque es interesante-, pero mientras escribía apareció y fue entonces cuando me di cuenta de la dificultad de hablar sobre ello. Simplemente quería poner un ejemplo de que no todo el mundo tiene un ángel de la guarda. Quería contestar a la pregunta que muchos niños pueden hacer a sus madres sobre por qué a los niños iraquíes o palestinos les pasa lo que les pasa, si también tienen un ángel de la guarda. Una persona no está siempre protegida, ni tiene suerte siempre.</p>
<p><strong>Babar:</strong> ¿Cuál ha sido la recepción del libro entre el público alemán?</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> Se ha aceptado, no ha sido criticado en el sentido de que fuera un tema políticamente incorrecto o inapropiado, pero a alguna gente le he escuchado decir que la presencia del tema resulta forzada.</p>
<p><strong>Babar:</strong> <em>Selm</em>a es un cuento que, aunque está traducido al castellano, es casi inencontrable en España. De todos modos, hablemos de él. ¿Podríamos considerarlo un cuento zen?</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> Totalmente. Es más, justo ése fue el problema que tuvo el editor que lo publicó, no conectaba con el contenido filosófico del texto, no sé si porque él tiene una ideología muy de izquierdas.</p>
<p><strong>Babar:</strong> Al comienzo de <em>Selma</em>, el zorro está bebiendo vino, pero no sólo eso, diríamos que más vino del que debiera&#8230;</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> (Se ríe.) Quizá sólo unos traguitos de más, ¿no? Como cuando los viejitos están de tertulia en el bar&#8230;</p>
<p><strong>Babar:</strong> Exacto, esa es la imagen. En España sería impensable que en un libro infantil apareciera una copa de vino.</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> En Alemania también. Selma no es un libro infantil. Entiéndanme, los libros están a disposición de todos, si un niño lo lee y le sirve, me parece maravilloso, pero cuando lo escribí, lo hice como un cómic para adultos. (Se ríe.) La verdad es que cuando escribí e ilustré este libro ni siquiera pensé en venderlo. Les cuento lo que sucedió porque fue muy divertido: la historia se me ocurrió unas Navidades como regalo para mis amigos. Hice unos cuantos ejemplares artesanalmente, sin la menor pretensión, en blanco y negro, y se los regalé a mis mejores amigos. El editor de Lappan se quedó tan entusiasmado con el librito que al día siguiente vino a verme y me dijo que era «cuestión de vida o muerte» (se ríe) que ese libro se publicara. Me negué en redondo; si lo publicaba perdería el valor que tenía para mí. Lo había escrito para mis amigos y eso lo hacía especial&#8230; Insistió e insistió, y ya ven que lo consiguió, pero fue difícil. Sólo cedí después de la segunda botella de vino (se ríe).</p>
<p><strong>Babar:</strong> En <em>Selma</em>, a la oveja protagonista le preguntan qué haría si le tocara la lotería. Nosotros queremos saber si usted haría lo mismo que ella.</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> (Se ríe.) Sí, efectivamente. Seguiría haciendo lo mismo que ahora, pero supongo que viviría en una casa más grande y que bebería un vino mejor; quizá me compraría también más zapatos&#8230; Pero viviría como hasta ahora, tengo mucha suerte de hacer lo que hago.</p>
<p><strong>Babar:</strong> Llama la atención la estética de sus libros al compararla tanto con la tradición de la ilustración alemana como con la obra de sus contemporáneos. La suya es muy minimalista, muy vacía, frente a ese mundo tan expresionista o, en algún caso, hiperrealista.</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> Eso es todo un piropo. Nunca había pensado en ello; es la forma que tengo de dibujar y no lo podría hacer de otra manera. Pero ahora que lo dicen ustedes, siempre que entro en una librería o voy a una feria, como esta tarde, automáticamente los libros que más me llaman la atención son los que han llamado minimalistas, los que tienen las imágenes más sencillas.</p>
<p><strong>Babar:</strong> En España sus libros se publican más o menos al mismo tiempo que los de otras dos ilustradoras alemanas también muy valoradas aquí: Rotraut Susanne Berner y Jutta Bücker&#8230;</p>
<p><strong><img src="http://revistababar.com/img/bauer_eswareine.jpg" border="0" alt="" hspace="10" vspace="0" width="150" height="200" align="left" />Jutta Bauer: </strong>¡Qué gracia, las tres «bes» alemanas! Conozco a Jutta Bücker y su obra, pero no sabía que también había publicado en España. Susanne y yo tenemos una relación de amistad, por un lado, y de, digamos, rivalidad, por otro. Siempre estamos bromeando entre nosotras diciendo que somos las mejores ilustradoras de Alemania&#8230;</p>
<p><strong>Babar:</strong> Hay un libro suyo, que no ha sido publicado en España, donde aparecen textos de Bertolt Brecht, Tolstoi, Italo Calvino&#8230; ¿Afronta de manera distinta los textos literarios, en cierta manera más complejos, que las historias que usted escribe para niños?</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> No es la primera vez que trabajo con textos literarios, ya lo he hecho en otras ocasiones. Lo que me interesa de este tipo de libros, además de seleccionar los textos e ilustrarlos, es encargarme de la maquetación, del diseño del conjunto del libro, tanto en sus detalles como en la distribución de los textos y las imágenes, tanto de los contenidos como de su presentación.</p>
<p><strong>Babar:</strong> Pues el resultado es, a nuestro juicio, excelente. Cuando se abre el libro nos damos cuenta de que tanto en las pequeñas ilustraciones como en la distribución de los textos hay todo un trabajo con intención estética&#8230;</p>
<p><strong><img src="http://revistababar.com/img/bauer_foto.jpg" border="0" alt="" hspace="10" vspace="0" width="250" height="278" align="right" /></strong><strong>Jutta Bauer:</strong> Me encanta hacer este tipo de trabajos y, obviamente, es muy distinto a escribir mis historias. Este trabajo es como un juego, lo centro sobre todo en buscar el equilibrio interno del libro, el equilibrio entre las ilustraciones y el texto, en los colores&#8230; Es como si me encargaran ilustrar un libro sobre Winnie the Pooh&#8230;, sería incapaz de ilustrar a Winnie the Pooh, Winnie ya está ilustrado, es un clásico, no es posible reinventarlo o mejorarlo, simplemente es. Si me encargaran un libro sobre Winnie podría compararlo con otros osos y presentarlo como el más famoso, en algún momento podría utilizar algo con el cine y hacerlo aparecer, es decir, jugar con esa figura en otros medios. Jutta Bauer puede dibujar otros ositos, pero no a Winnie the Pooh.</p>
<p><strong>Babar: </strong>Entre los actos en los que ha participado en estas Jornadas Europeas, ha realizado varios talleres con niños. ¿Le gusta este trabajo?</p>
<p><strong>Jutta Bauer:</strong> Normalmente sí, cuando no son tan aburridos como el grupo que nos ha tocado esta tarde. Con los más pequeños es con los que mejor me lo paso, además, se puede aprender tanto de ellos&#8230;</p>
<p><strong>Intérprete: </strong>Birte Müller<strong><br />
Traducción y transcripción:</strong> Moka Seco<br />
<strong>Guión de la entrevista:</strong> Lupe Rodríguez y Antonio Ventura<br />
<strong>Diseño y maquetación:</strong> Pablo Cruz</p>
<p>Más información: <a href="http://revistabloc.es/index.php?seccion=numero0&#038;idioma=es" target="_blank">Revista Bloc, número 0: entrevista a Jutta Bauer</a></p>
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		<title>Entrevista a Mirjam Pressler</title>
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		<pubDate>Sun, 01 May 2005 11:28:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Ventura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya en el año 1990, la redacción de Babar dedicó un número monográfico a la autora alemana Mirjam Pressler. Desde entonces hasta hoy han cambiado muchas cosas, pero se ha mantenido intacto el interés por esta escritora tanto por parte de los fundadores como por algunos colaboradores posteriores de la revista. Invitada a participar en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://revistababar.com/img/pressler_foto1b.jpg" alt="" hspace="10" vspace="0" width="254" height="335" align="right" />Ya en el año 1990, la redacción de Babar dedicó un <a href="http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12471752802359386310846/index.htm" target="_blank">número monográfico</a> a la autora alemana Mirjam Pressler. Desde entonces hasta hoy han cambiado muchas cosas, pero se ha mantenido intacto el interés por esta escritora tanto por parte de los fundadores como por algunos colaboradores posteriores de la revista.</p>
<p style="text-align: left;">Invitada a participar en las I Jornadas Europeas del Libro Infantil y Juvenil que se celebraron en Madrid entre los días 6 y 14 del mes de mayo, aprovechamos la oportunidad para conocerla y poder charlar con ella. La entrevista tuvo lugar el martes 11 de mayo en el despacho del director del <a href="http://www.goethe.de/" target="_blank">Instituto Goethe.</a> Desde aquí nuestro agradecimiento tanto al Instituto, como a su director, así como a la persona del gabinete de prensa que realizó las gestiones pertinentes para que esta entrevista fuera posible. Y, por supuesto, a Mirjam Pressler quien tan amablemente se prestó a contestar todas nuestra preguntas.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Babar:</strong> En nuestra opinión, de la lectura de su obra se deduce que usted concibe la existencia humana, la vida, como algo problemático y complejo. O sea, que reconoce la dificultad del ser humano para entender el mundo, para entender a los demás y para entenderse uno mismo. ¿Está de acuerdo? ¿Cuál es su opinión?</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Mirjam Pressler:</strong> Pues sí, pienso que la vida es complicada, sobre todo cuando se es pequeño. Normalmente, todas las infancias son difíciles y creo que una de las cosas más importantes es que los niños saquen lo que tienen dentro, que no se encierren en sí mismos y piensen sólo en lo que les falta. Resolver los conflictos internos es una cosa importante a lo largo de todas las etapas de la vida, claro. Pero cuando se es adulto, esto ya se ha aprendido, uno ya sabe qué le conviene y qué no, con quién hablar y con quién mejor callar. Cuando se es pequeño se está más indefenso, se depende más del otro y por eso la libertad o la posibilidad de elegir es menor. En uno de mis libros: <em>Y por fin habló,</em> la necesidad de poner palabras a los conflictos internos es uno de los temas más importantes.</p>
<p><img class="alignleft" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" src="http://revistababar.com/cub/pressler_elimitador.jpg" alt="" width="150" height="254" /></p>
<p><strong>B:</strong> Julio Cortázar escribió las siguientes palabras acerca del poeta argentino Juan Gelman: &#8220;Acaso lo más admirable en su poesía es su casi impensable ternura allí donde más se justificaría el paroxismo del rechazo y la denuncia, su invocación de tantas sombras desde una voz que sosiega y arrulla, una permanente caricia de palabras sobre tumbas ignotas&#8221;. Nosotros le aplicamos estas mismas palabras a usted. ¿Cómo se llega a ser tan comprensivo?</p>
<p><strong>MP</strong>: Seguramente porque tenemos una biografía distinta. Mi infancia fue realmente muy dura y tuve que defenderme, tuve que poner un límite que asegurara mi espacio, por eso las cosas que hacen mis personajes no me resultan tan horribles. Cuando en <em>El imitador de pájaros</em> Nickel desinfla las ruedas de las bicicletas, o cuando en <em>Arañazos en la pintura</em> el protagonista raya el coche, simplemente se trata de reacciones a lo que les sucede. Y no hay nada que juzgar, es así.</p>
<p><strong>B</strong>: Usted se ha referido a <em>El imitador de pájaros,</em> háblenos de él.</p>
<p><strong>MP</strong>: Lo que me llevó a escribir ese libro&#8230; (Busca entre los libros que están sobre la mesa.) ¿Dónde está el libro? ¡Ah!, aquí. ¿Ven lo que pone en la dedicatoria? Para Nana, Vanessa. A esta niña la conocí por carta. Cuando me escribió era una niña pequeña que todavía no sabía escribir, sólo leer, y el primer libro que leyó en su vida fue Katherina y todo lo demás. Después de leer el libro le dictó a su madre una carta dirigida a mí que empezaba diciendo: &#8220;Querida Mirjam, gracias por haber escrito este libro pensando en mí&#8230;&#8221;. Me conmovió tanto que decidí escribir realmente un libro para ella. Yo no la conocía, no sabía nada de ella. Este año la he visto por primera vez. Sólo tenía una foto que me había mandado con la carta: era una niña de pelo castaño, con dos coletas y que llevaba un jersey verde, así que decidí escribir el libro sobre un amigo que inventaría para ella. El resto de la trama salió porque, el año anterior a que empezara a redactar el libro, nos habían robado tres bicicletas. Tengo tres hijas. Lo mejor de todo es que este año, cuando fui a Leipzig a recoger un premio, hice una lectura en público y al terminar, cuando todos los asistentes al acto se habían marchado, se quedó una chica joven que me dijo: &#8220;Usted escribió un libro para mí&#8230;&#8221;. Me salió del alma: &#8220;¡Vanesa!&#8221;. Ha sido la primera vez que la he visto en persona. Ahora está estudiando Medicina y el año próximo terminará la carrera.</p>
<p><img class="alignright" src="http://revistababar.com/cub/pressler_chocolate.jpg" alt="" width="150" height="249" /></p>
<p><strong>B:</strong> En <em>Chocolate amargo,</em> Eva, la protagonista, dice: &#8220;Encuentro que para que un libro sea bueno hay que poder llorar por lo menos una vez al leerlo&#8221;. ¿Está de acuerdo con esta afirmación?</p>
<p><strong>MP:</strong> (Risas) La verdad es que escribí eso porque&#8230; Sí, creo que es así, sobre todo con las películas. Me gusta muchísimo cuando, sin caer en la sensiblería, llegas a ese momento en el que sí, lloras o podrías llorar.</p>
<p><strong>B:</strong> No sabemos si se considera feminista, pero en sus libros hay una clara llamada a las mujeres para que sean independientes, en primer lugar, económicamente. Por ejemplo, en <em>Chocolate amargo,</em> dice: &#8220;Evita, hazme caso, aprende un oficio para no depender nunca de un hombre. De su dinero, quiero decir&#8221; dijo la Schmidhuber. O en <em>Malka Mai,</em> cuando escribe: &#8220;De su título de licenciatura no podía separarse tan fácilmente, no importaba lo que pudiera ocurrirle. Su trabajo era su vida; había luchado demasiado para llegar a ser médico, había renunciado a tanto para conseguir ese objetivo, que ese papel era para ella realmente mucho más importante que cualquier otra propiedad. Eso es lo que hacía que ella fuera quien era, su identidad, era la prueba de que tenía derecho a vivir su vida como ella quisiera&#8221;.</p>
<p><strong>MP:</strong> Sí. He pertenecido y pertenezco a un grupo del movimiento feminista, aunque ahora no de forma activa. Y sí, me considero una mujer emancipada. Sin embargo, no escribo los libros esperando que se conviertan en algún tipo de manifiesto. Hay otros escritores que sí, como por ejemplo lo que hicieron los componentes de uno de los movimientos literarios de los años 60 con <em>Fünf Finger sind keine Faust</em> (Cinco dedos no hacen un puño). No escribo ese tipo de libros. Por otra parte, quizá es posible que en mis libros aparezcan bastantes mujeres que tienen que sacar adelante solas a sus hijos, pero este hecho no procede de un modelo estereotipado que yo tenga en la cabeza, describo lo que veo en la realidad, en la calle.</p>
<p><strong>B:</strong> Nos ha llamado la atención que en sus obras se refleje sobre todo una Alemania pobre. Nos referimos a que a menudo habla de familias en las que se sufre escasez, como en <em>Gatos de noviembre,</em> o el viejo de <em>Katharina y todo lo demás,</em> o Michel en <em>Chocolate amargo. </em></p>
<p><strong>MP:</strong> Esa es una cara de Alemania, pero todavía, y recalco el todavía, existe una Alemania mucho más pobre. A mí lo que me interesa es hablar de la gente que, por una u otra razón, vive al margen de la sociedad, y de esos hay muchos en Alemania, aunque no se vean desde aquí.</p>
<p><img class="alignleft" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" src="http://revistababar.com/img/presser_cita1.gif" alt="" width="150" height="270" /></p>
<p><strong><img src="http://revistababar.com/img/pressler_foto2b.jpg" alt="" hspace="10" width="245" height="245" align="right" />B:</strong> Hasta ahora hemos hablado mucho de los temas. Nos parece que una característica evidente de su obra, como también de la de Gudrun Mebs o Peter Härtling, es que por un lado hay una distancia respecto a lo que se está contando, pero, al mismo tiempo, hay algo, quizá una característica de la literatura alemana en general, que hace que el lector esté muy pegado a los personajes que, paradójicamente, les entienda muy bien.</p>
<p><strong>MP:</strong> Creo que se debe a que, como también en algunos libros de Peter Härtling y, de algún modo, en Gudrun Mebs, la historia se narra desde un solo personaje de tal manera que al lector sólo le llega una forma de ver y de sentir las cosas, la de ese personaje, aunque, en muchas ocasiones, puede ser injusta con la realidad. No existe ese narrador que, desde arriba, conoce y describe lo que está pasando.</p>
<p><strong>B:</strong> En este sentido, hay otra característica suya común con la literatura alemana de su generación, naturalmente con los matices en cada caso, que hace especialmente verosímiles las historias y los personajes. Parecería que los autores, en especial usted, al contar las historias tienen verdadera necesidad de contarlas. Frente a lo que sucede en bastante literatura infantil española, en la que se nota desde el principio que se trata de un artefacto. Como dice André Gide, irónicamente: &#8220;El escritor eficaz escribe lo que quiere, el verdadero artista, lo que puede&#8221;.</p>
<p><strong>MP:</strong> Sí. Creo que los escritores de mi generación, incluida yo, hemos escrito un tipo de libros en el que ha quedado el poso de las circunstancias que hemos vivido. Antes sólo existía una literatura infantil y juvenil pedagógica, y lo que teníamos muy claro es que no queríamos más libros pedagógicos, queríamos crear algo vivo, criar unos niños fuertes. Naturalmente, cada uno hemos escrito y partido de nuestra propia biografía, pero un rasgo común es que ésta siempre había sido muy dura. Y los escritores alemanes de la generación actual, que podrían ser por edad nuestros hijos, diría que sus libros, desgraciadamente, también se han convertido en artefactos, como le sucede a una parte de la literatura infantil y juvenil española, según han comentado.</p>
<p><strong>B:</strong> Juan Benet, un escritor español de posguerra, se refiere a algunos libros escritos en los años 50 como &#8220;libros necesarios&#8221; Cuando leemos muchos de los libros de autores de su generación, como Gudrun Mebs, Gudrun Pausewang, Peter Härtling e incluso Christine Nöstlinger (haciendo muchas salvedades en la obra de esta autora), sentimos que están escritos desde la necesidad.</p>
<p><strong>MP:</strong> Estoy de acuerdo, pero con Christine Nöstlinger es muy claro que, como han dicho, tiene obras muy diferentes. Creo que los libros de Erich Kästner se han quedado desfasados. Cuando mis hijas eran pequeñas, les leí a Kästner, pero tengo que decir que desde el punto de vista social, actualmente, el contenido de sus libros resulta <em>kitsch.</em></p>
<p><img class="alignleft" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" src="http://revistababar.com/cub/pressler_cuandoyoera.jpg" alt="" width="150" height="250" /></p>
<p><strong>B:</strong> Puede ser, pero en España se tradujo su obra: <em>Cuando yo era un chiquillo&#8230;</em> Lo importante de este libro no es qué cuenta, sino cómo lo cuenta.</p>
<p><strong>MP:</strong> Bueno, este libro no es una novela infantil, es una autobiografía. Kästner era el autor de su generación que escribía más libremente, sin estar encorsetado en ciertos cánones que dominaban en aquel momento. Sus personajes hablaban como la gente de la calle y, en este sentido, efectivamente, se le puede considerar como el antecesor de la nuestra.</p>
<p><strong>B:</strong> Y, ¿cómo influye su generación en los autores de la generación siguiente? Esa generación de autores que son unos 10 años más jóvenes, en la que entraría, por ejemplo, Jutta Richter que, a nuestro juicio, mantiene muchas de las constantes de aquella generación.</p>
<p><strong>MP:</strong> No lo sé, de verdad no lo sé. Supongo que hemos influido, ya que cualquier persona que escribe, puedo suponer que también lee, y todo lo que leemos, experimentamos y oímos queda almacenado de alguna manera en la cabeza y conforma a la persona que escribirá, pero, realmente, no sé si hemos tenido, o tenemos, una influencia sobre ellos.</p>
<p><strong>B:</strong> Lo decimos porque cuando leemos a Jutta Richter nos encontramos con el mismo mundo literario, con la misma necesidad de contar sobre lo que escribe. Podríamos decir que también son libros con alma.</p>
<p><strong>MP:</strong> Sí, pero no se puede decir que Jutta Richter pertenezca a la siguiente generación, pues empezó a escribir prácticamente al mismo tiempo que yo.</p>
<p><strong>B:</strong> Pero en la voz y en la mirada se nota una diferencia de edad&#8230;</p>
<p><strong>MP:</strong> Efectivamente, Jutta Richter empezó a escribir con 20 años, y yo, con 40.</p>
<p><strong>B:</strong> En España, cuando miramos a los autores de su generación, hay una especie de mito sobre Ursula Wölfel, como si fuera la persona que hubiera liderado esa generación, si es que puede considerarse como tal. Sobre todo, su libro: <em>Campos verdes, campos grises,</em> que aquí llegó a ser casi un libro-manifiesto que respaldó todos los movimientos de renovación pedagógica.</p>
<p><strong>MP:</strong> Este es un libro muy bueno. Cuando lo escribió, mis hijas iban al jardín de infancia, uno bastante especial, porque lo montamos un grupo de gente, ya que no creíamos en la escuela convencional, sino en una educación antiautoritaria. Pues bien, cuando lo leímos, fue el primer libro con el que todos estuvimos de acuerdo en que lo pudieran leer también los niños; por aquel entonces, yo todavía no escribía&#8230; Lo curioso es que no fue un libro que se vendiera mucho, pero tuvo una influencia enorme. Sin duda alguna, fue un libro muy importante.</p>
<p><img class="alignright" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" src="http://revistababar.com/cub/pressler_gatos.jpg" alt="" width="150" height="251" /></p>
<p style="text-align: left;"><strong>B:</strong> Ha dicho que sus novelas más autobiográficas son <em>Gatos de noviembre</em> y <em>Si llega la suerte.</em> Tenemos la impresión de que durante su vida ha tenido que luchar mucho y que ha hecho muchas cosas, desde trabajar en una tienda de vaqueros a vivir durante un tiempo en un kibbutz&#8230;</p>
<p style="text-align: left;"><strong>MP:</strong> <em>Gatos de noviembre</em> retrata el momento de mi vida que pasé con unos padres adoptivos que, a su vez, estaban criando a cuatro nietos, los cuatro personajes del libro. Los niños eran hermanos: una de las niñas era guapa, buena y le salía todo bien. La otra era todo lo contrario y los otros dos eran chicos. Después llegué yo. Nos llevábamos muy poco tiempo los unos con los otros, habíamos nacido en el transcurso de 5 años, y esta segunda niña que sufría mucho por ser menos agraciada, la más pequeña, se desahogaba conmigo. Ya desde muy pequeña entendí por qué pasaba lo que pasaba y siempre quise escribir un libro sobre esa niña. Cuando llegó el momento y me puse a ello, las ideas y las palabras comenzaron a salir, así que al final quedaron los cuatro personajes: la niña guapa, los dos chicos y una niña pequeña, que terminó siendo una mezcla de esa segunda niña poco agraciada y de mí misma.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>B:</strong> ¿Qué edad tenía?</p>
<p style="text-align: left;"><strong>MP:</strong> No sé, bueno&#8230;, estuve con ellos hasta los 11 años. Luego ingresé en el internado que aparece en Si llega la suerte&#8230;</p>
<p style="text-align: left;"><strong>B:</strong> ¿Y su experiencia en un <em>kibbutz?</em></p>
<p style="text-align: left;"><strong>MP:</strong> Quise ir por razones políticas. En primer lugar, soy judía y no tenía familia, quería vivir en un <em>kibbutz.</em> Quería vivir en una sociedad en la que no existieran personas superiores ni inferiores, en la que no existiera la propiedad&#8230; ¡Era un sueño! Allí cada uno era responsable de sí mismo y ayudaba a los demás, y todos teníamos que trabajar; políticamente hablando, era un sueño. Pero no lo pude aguantar, socialmente fui incapaz de vivir así.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>B:</strong> Háblenos de los galardones que ha obtenido por su obra. ¿Qué supone para usted que le hayan concedido los premios más importantes de la literatura infantil y juvenil de su país, y también algunos en otros países? Ha recibido el Oldenburger Jugendbuchpreis en 1980, el Bücherpreis en 2002, La vache qui lit en 2002, el German Book en 2004, etc. ¿Confía en ganar el Andersen? ¿Le gustaría?</p>
<p style="text-align: left;"><strong>MP:</strong> Desde luego. Cuando uno se dedica a escribir está muy solo, se tiene sólo a sí mismo y a la mesa que le sirve para apoyarse. Los premios son un reconocimiento, un empujoncito que te ayuda a continuar escribiendo&#8230; Me resulta incluso divertido, de vez en cuando, no vienen nada mal para el propio ego. En todos los trabajos se recibe algo a cambio: dinero, el reconocimiento de tus compañeros&#8230; Cuando se escribe se está solo.</p>
<p><img class="alignleft" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" src="http://revistababar.com/img/presser_cita2.gif" alt="" width="150" height="285" /> <strong>B:</strong> En España, los escritores de literatura infantil y juvenil suelen hacer encuentros con los niños en los colegios. ¿Hace usted algo parecido?</p>
<p><strong>MP:</strong> Sí, también voy a los colegios. Se hace para fomentar la lectura. Creo que si se escribe para niños y jóvenes, es algo que hay que hacer, forma parte de lo que se pretende. No lo hago muy a menudo. Intento hacerlo sobre todo en primavera y en otoño y dejo que lo organice otra persona. Le digo el tiempo del que puede disponer de mí, por ejemplo, durante tres meses y, eso sí, no me gusta que sean seguidos, e intento pasar algún tiempo en casa entre uno y otro.</p>
<p><strong>B:</strong> ¿Está escribiendo algo ahora?</p>
<p><strong>MP:</strong> En otoño aparecerá un libro para adultos: <em>Rosengift </em>(Veneno de rosas), en la editorial Berlin, y ahora estoy trabajando en una historia que creo que va a terminar siendo un libro infantil. Trata de un niño de 10 años, parecido a Nickel <em>(El imitador de pájaros),</em> pero en unas circunstancias totalmente distintas.</p>
<p><strong>B:</strong> ¿Cómo escribe, en ordenador, a mano? ¿Tiene un lugar en el que se suele poner a trabajar, tiene una rutina de trabajo? ¿Escribe por las mañanas, por las tardes&#8230;?</p>
<p><strong>MP:</strong> Vamos a ver, cuando traduzco, que también lo hago mucho, soy muy metódica y disciplinada, quiero decir, sé la fecha en la que lo debo entregar, las páginas que tengo que traducir y los días de que dispongo. Cuando escribo el proceso es totalmente diferente. Sólo escribo cuando realmente tengo ganas y, normalmente, una vez que empiezo, es como si estuviera poseída y no pudiera parar. Luego el proceso de cada libro es completamente distinto. Por ejemplo, en <em>Si llega la suerte&#8230;</em> fue un encargo que me hicieron para que escribiera una autobiografía de unas 6 u 8 páginas, y ya ven, se convirtió en una novela&#8230; Nunca sé en qué se va a convertir la historia en la que trabajo. En las últimas obras, mi forma de escribir ha sido la siguiente: tengo un despacho en la planta baja con todo: ordenador&#8230; Escribo algo en el ordenador, lo imprimo y me subo al piso de arriba, a un rincón maravilloso que tengo allí, y me siento, a veces incluso me tumbo, y empiezo a leer, a tachar, cambiar y escribir con lápiz, a veces incluso sigo escribiendo con el mismo lápiz en un bloc que llevo&#8230; Vuelvo a bajar, me siento delante del ordenador, cambio, añado o quito, lo imprimo de nuevo y subo. Así todo el rato, de arriba abajo&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://revistababar.com/img/pressler_foto_todos.jpg" alt="" width="416" height="319" /></p>
<p><strong>De la parte gráfica se ha encargado:</strong> Pablo Cruz<br />
<strong>De la traducción:</strong> Moka Seco<br />
<strong>Y del guión de la entrevista:</strong> Lupe Rodríguez y Antonio Ventura</p>
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		<title>Entrevista a Víctor Moreno</title>
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		<pubDate>Sun, 01 May 2005 11:24:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julia Otxoa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Victor Moreno es autor de una extensa nómina de obras, entre ellas: El deseo de leer, El deseo de escribir, Va de poesía; De brumas y de veras (La crítica literaria en los periódicos), Leer para comprender, No es para tanto. Divagaciones sobre la lectura, Escritura creativa o ¿Qué sabemos hacer con la gramática?. Leer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Victor Moreno es autor de una extensa nómina de obras, entre ellas: <em>El deseo de leer, El deseo de escribir, Va de poesía; De brumas y de veras (La crítica literaria en los periódicos),</em> <em>Leer para comprender, No es para tanto. Divagaciones sobre la lectura</em>, <em>Escritura creativa</em> o <em>¿Qué sabemos hacer con la gramática?</em>.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Leer con los cinco sentidos</em>, exquisitamente editado en la colección pedagógica de editorial Pamiela (Pamplona), es uno de esos libros joya, cuyo destino por lo menos en lo que a mí respecta, es acabar con evidentes síntomas de haber sido usado hasta la saciedad, leído, releído, manoseado, en una palabra: amado. Un libro que es, entre otras muchas cosas y en su exhaustivo y apasionado recorrido por autores y obras, un homenaje a la literatura y a la vida. Un libro al que regresar con frecuencia como quien viaja a un paisaje en el que encontrar siempre la posibilidad de nuevos universos, búsquedas en todas direcciones, conduciéndonos felizmente hacia otras variantes, hacia otras preguntas. Y en el fondo de todo, la alegría del conocimiento unido a la vida, a la pasión por la literatura, que en Victor Moreno es una misma cosa. Un libro, en suma, de pedagogía universal para todas las edades, que habla al modo de aquellos otros del Renacimiento, de la interrelación de los saberes, de las interrogantes de mil exploradores dentro de nuestra curiosidad, de algo tan esencial como es vivir, observar, conocer y sentir con los cinco sentidos. Un maravilloso texto que desde la filosofía, la literatura, las ciencias, la pedagogía, el arte, trata de ese increíble prodigio de atrapar y disfrutar el ser en el tiempo en una dimensión más profunda y lúdica a través de la sensibilidad y el conocimiento. Esto, claro está, a contracorriente de este virtual mundo del simulacro llamado modernidad.</p>
<p><img class="alignleft" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" src="http://revistababar.com/img/victormoreno1.jpg" alt="Víctor Moreno" width="113" height="201" /></p>
<p style="text-align: left;"><strong>JULIA OTXOA:</strong> Hablas en tu libro, dentro del apartado del sentido del tacto, del excesivo toque intelectualista en el sistema educativo, que nunca se ha avenido a reconocer el estatuto de la sensibilidad. Incidir en esto me parece de una importancia esencial, desvelar, denunciar como grave error, endémico lastre, la búsqueda del conocimiento, la lectura, la escritura como suma tan solo de ideas, en una especie de &#8220;asepsia de la razón&#8221; sin interrelación alguna con las sensaciones, los sentimientos, sin comunicación apenas con los cinco sentidos como tamiz de la existencia. ¿Crees que todo eso ha influido y sigue influyendo no solo en la propia educación literaria dada a los alumnos sino en la propia dirección del conocimiento en todo Occidente?</p>
<p style="text-align: left;"><strong>VICTOR MORENO:</strong> Probablemente. La realidad que yo conozco es que todo lo que se hace en el aula va directo a las meninges. Algo tan elemental y tan sencillo como aquello que decían los antiguos, &#8220;nada hay en el intelecto que no haya pasado por los sentidos&#8221;, se sigue marginando y no teniendo en cuenta en ningún tipo de aprendizaje, sea literario o, para entendernos, científico. Es imposible, o al menos muy difícil, cautivar a una persona mediante el acomodo puro y duro de la idea o de las abstracciones más hermosas. Los sentidos son las puertas naturales de cualquier propensión positiva hacia el conocimiento. Todo lo que realmente importa está en ellos. Desgraciadamente, seguimos doblegados ante la racionalidad más casposa, que considera que ésta funciona al margen de los sentidos. El ser humano es un todo que no funciona por compartimentos estancos. Lo que afecta al tacto nos conmueve también intelectualmente. Del mismo modo que una idea puede estremecernos la piel. Desgraciadamente, la sociedad está volcada en el cultivo exagerado de las ideas. Se da una hinchazón de éstas. Los enfrentamientos ideológicos están a la orden del día, no así los estéticos. Hablar y discutir sobre la sensibilidad se considera una blandenguería. Occidente ha padecido, y sigue padeciendo, la obsesión por la idea y por la racionalidad.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>J.O.:</strong> También me ha parecido muy interesante el modo de relacionar cada sentido con el aprendizaje y la literatura en general; primero una ficha técnica, física, en el caso de la vista, hablando en términos muy claros, de ese mecanismo increíble del ojo, desde un punto de vista (y nunca mejor dicho) cargado de sentido común, como cuando dices que en el mundo de hoy nos enorgullecemos absurdamente de conocer los últimos artilugios electrónicos desconociendo por completo el universo, los universos orgánicos de nuestro propio cuerpo, sin los cuales sería imposible percibir, sentir el mundo exterior.</p>
<p style="text-align: left;">Volviendo a los sentidos en tu libro, tras esa primera ficha acercas al lector a ese binomio vista y mundo del libro, con los ojos bien abiertos por la sensibilidad, apertura plena como la del búho. Y de un libro hay que ver mucho, no solo de su contenido, también de sus alrededores, tapas, tipo de papel, tipografía, prólogos, etc. Esta apasionada observación de los objetos me hace recordar aquella otra filosofía de Georges Perec que, mediante la enumeración y la clasificación de toda clase de cosas, parecía querer decirnos: deteneos a pensar sobre todo cuanto os rodea y atrapareis el tiempo y no rodareis por él como pelotas sin rumbo ¿no?</p>
<p style="text-align: left;"><strong>V.M.:</strong> Pienso que Perec es la antiprisa, la antiviolencia, la suma contemplación activa de la realidad. Su técnica de la enumeración es más que una técnica. Es una actitud ética ante la vida y ante los procesos intelectuales y afectivos que se dan en todo conocimiento. Quien tiene prisa, no observa, no mira, no distingue, no matiza. No le interesa el saber, de <em>sapere</em>, gustar. Para llevar a cabo esta operación enumerativa es necesario prestar atención. Leer es, en definitiva, eso: un acto de atención. Lo mismo que escribir. Son actos conscientes de la sensibilidad artística. Lo que se hace de forma inconsciente no educa, no cultiva el yo interior de la mirada. La actitud de Perec, que a muchos les parece una técnica para producir aburrimiento, es, curiosamente, la que rompe la linealidad del discurso y, por tanto, de la rutina. Enumerar lo que vemos, lo que sentimos y lo que pensamos con todo lujo de detalles lleva, en definitiva, al conocimiento de uno mismo, que, aunque no sirva para mucho, sí sirve para no caer en la inexactitud y en la falta de rigor, tan comunes estos vicios en quienes incluso escriben.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>J.O.:</strong> Yo diría que este libro es un cofre lleno de sugerencias, posibilidad de combinatorias, asociaciones, puntos diferentes de observación. Sobre todo, es un cofre lleno de alegría, experimentación y libre pensamiento, una saludable receta para mirar, escuchar, pensar, tocar, oler y gustar cuanto nos rodea, no desde una actitud lineal momificada frente a las cosas , sino con la sensibilidad floreciendo en todos los sentidos, en la mente también. Desde el ojo ágil, móvil, mirando en redondo y hacia todos los lados del pez. Leer, escribir, vivir desde un ojo de pez, es vivir mil veces más. Todo esto también me hace recordar el espíritu del Oulipo, tan presente en todos tus libros ¿No sería interesante que se conociera la experiencia del Oulipo (Taller de literatura potencial fundado en 1960 en Paris por Raymond Queneau y François Le Lionnais al que también pertenecieron Georges Perec, Cortázar e Italo Calvino, entre otros), no solo ya en el sistema educativo de la literatura sino como educación integral para una nueva percepción de las cosas? ¿Tal vez como una filosofía que evitara mucho pensamiento único, mucho análisis dogmático de la historia de nuestra propia cotidianeidad?</p>
<p style="text-align: left;"><strong>V.M.:</strong> Para mí, el Oulipo representa la apuesta más revolucionaria que se ha hecho tanto en literatura como en la formación literaria de las personas durante estos cincuenta años. No hay ninguna propuesta que se la pueda comparar. Ninguna. Sus aportaciones han hecho trizas cantidad de tópicos que circulaban como moneda: la inspiración, la técnica, la originalidad, la intertextualidad, la concepción de obra y autor, y, sobre todo, la impermeabilidad a la que estaban sometidas la literatura y las ciencias. El hecho de que el sistema educativo no se haya enterado de sus planteamientos, que van más acá o más allá de lo meramente literario y didáctico, obedece a que, caso de haberlos integrado en dicho sistema, éste habría saltado por los aires. Como señalas, si algo hace trizas el Oulipo es la estrechez de miras de un programa, de unas lecciones que hay que dar porque lo manda la autoridad, en muchos casos ignorante. El Oulipo no sólo rompe el orden dogmático de los currículos esos, sino también la misma concepción del profesor verbalista, rutinario, serio, incapaz de romper la linealidad de un discurso autoritario, disciplinar y monocorde. Es lógico, por tanto, que la comodidad institucional, en la que está instalada la enseñanza y el aprendizaje de la literatura, no quiera saber nada del Oulipo y de toda su apuesta intelectual y vital.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>J.O.:</strong> Este libro desvela, entre otras muchas cosas, un evidente drama en nuestros días, y aquí retomo la primera pregunta, pero no desde el lado del que recibe la educación sino del que de algún modo la hace o ayuda a hacer la cultura: escritores, filósofos, profesores, etc., todos aquellos que viven respirando una aparente normalidad dentro de un estancamiento espiritual total, en un peligroso estado de separación entre la mente y el cuerpo en su relación no solo con la literatura o el conocimiento si no también en su relación con el mundo, esto me parece muy grave y respondería sin duda a esa paradójica realidad de hombres y mujeres inmersos en el mundo de la cultura cuya sensibilidad está a menudo bajo mínimos. Como si fueran entes bunquerizados en los libros, en la pintura, en cualquier disciplina estética o intelectual, impermeables al resto de los humanos, ¿no?</p>
<p style="text-align: left;"><strong>V.M.:</strong> Paradójicamente, suele decirse que para entrar en el mundo hay que salir de él. Para mí es pura falacia retórica. La visión romanticona que se tiene todavía del proceso artístico sigue haciendo estragos en muchas personas que se dedican a la creación. El artista se considera a sí mismo como un tipo fuera de este mundo, pero, contradictoria e insensatamente, se cree que sólo él es capaz de dar sentido a las cosas que pasan, cuando en realidad es un impotente para explicarse a sí mismo las cosas más cercanas que tiene alrededor. La distancia existente entre lo que podría denominarse &#8220;potencial artístico&#8221; e &#8220;inteligencia social&#8221; es enorme en muchos artistas. Es algo incomprensible, pero real. Personas que parecen comerse el mundo manejando la pluma y en la vida real son unos auténticos crápulas, unos egocéntricos de cuidado y con una falta de sensibilidad hacia el tiempo de los demás de órdago. Para mí sigue siendo un misterio que el cultivo de las letras no nos lleve realmente a ser más inteligentes socialmente. Quizás eso se deba a que, precisamente, no existe ese cultivo de la sensibilidad que es lo que nos humaniza, mucho más que la elaboración de un sistema compacto y organizado de ideas. Sin sensibilidad no hay educación, ni aprendizaje.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>J.O.:</strong> Y ya para finalizar, me voy al comienzo del libro, éste se abre con una cita de Nietzsche, que aparece frecuentemente mencionado a lo largo de la obra, ¿cree que el desconocimiento de este autor se ha debido a la mala fama acarreada por sus ideas sobre el superhombre que luego los nazis interpretaron a su modo y manera? Se descubre en este libro un Nietzsche vital, saludable, con un apasionado sentimiento por las preguntas dentro de esa amalgama tan necesaria de intelecto y sentidos, razón y sensibilidad, mente y cuerpo, en la búsqueda de respuestas.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>V.M:</strong> A mí nunca me ha interesado el Nietzsche del superhombre. Al contrario, el Nietzsche menor, el que naufraga interiormente en un mar de contradicciones, porque quiere amar y no se siente correspondido, es el que ha suscitado mi interés. Para mí, Nietzsche es el mayor espectáculo intelectual del siglo. Todo lo que toca se convierte en paradoja inquisitiva. Es una auténtica mosca cojonera. Un comentario de Nietzsche vale más que todo lo que Marías y Muñoz Molina juntos han podido escribir sobre la tensión de la escritura y los efectos de la lectura. En el pensador alemán, existe una teoría de la experiencia lectora, diseminada a lo largo de toda su obra. Leerla rebajaría la transcendencia y la grandilocuencia que muchos fundamentalistas culturales otorgan tanto a la lectura como a la escritura. Curiosamente, el eje de esa reflexión nietzsacheana se sostiene en el análisis que hace de cada uno de los sentidos, en especial, el gusto y el tacto, los dos sentidos que fueron, tradicionalmente, más perseguidos. De ella me he servido para escribir <em>Leer con los cinco sentidos</em>.</p>
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		<title>Entrevista a Miquel Desclot</title>
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		<pubDate>Sun, 01 May 2005 11:21:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Ventura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1971 usted publica su primer libro infantil, El blanc i el negre (El blanco y el negro) en la editorial La Galera y en esta misma editorial treinta años más tarde, en 2001 publica Més música, mestre!, un poemario por el que se le concede el Premio Nacional de Literatura Infantil 2002. ¿Cuál sería [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="5" width="100%" align="right">
<tbody>
<tr>
<td width="150" height="500" valign="top">
<div><img src="http://revistababar.com/img/desclot_mes_musica.jpg" alt="" width="100" height="165" /></div>
</td>
<td style="text-align: left;" rowspan="5" width="79%" valign="top"><em>En 1971 usted publica su primer libro infantil, </em>El blanc i el negre<em> (El blanco y el negro) en la editorial La Galera y en esta misma editorial treinta años más tarde, en 2001 publica </em>Més música, mestre!<em>, un poemario por el que se le concede el Premio Nacional de Literatura Infantil 2002. ¿Cuál sería para usted el balance de la Literatura Infantil catalana y española de estos treinta años? ¿Qué ha sucedido desde su punto de vista? ¿Qué se ha ganado y qué se ha perdido?</em></p>
<p>La verdad es que nunca he sido un especialista en literatura infantil. No soy más que un escritor que también escribe para niños. Por eso nunca he podido estar al corriente de lo que se publicaba en el ámbito infantil, y no puedo presumir de tener una opinión fundada en un conocimiento suficiente. Mi percepción es que durante estos treinta años la literatura infantil ha pasado de un estado de carencia a otro de puro exceso, por lo menos en cuanto a edición se refiere. Ha aumentado exponencialmente la cantidad de títulos publicados, pero me temo que la calidad de esos títulos no ha aumentado en la misma proporción. Se ha ganado en normalización de la edición de literatura infantil, pero sospecho que se ha perdido en exigencia literaria: en nombre de la sacrosanta comercialidad imperante, se publican bodrios inapelables y se rechazan más de cuatro perlas auténticas. Pienso que el boom de la llamada literatura juvenil (en la que no creo demasiado) ha sido particularmente nefasto.</p>
<p><em>La normalización de la edición, como usted dice, no tiene que implicar necesariamente el imperio de la comercialidad, ni el rechazo de originales de calidad. ¿Piensa usted que esto se está produciendo? Y otra cuestión, ¿la calidad es necesariamente no comercial o, dicho de otra manera, todo lo comercial es malo? </em></p>
<p>Desgraciadamente, sí se está produciendo. Yo he visto rechazar buenos títulos por el mero hecho de pertenecer a géneros minoritarios como la poesía o la narración corta, o por exceder la extensión media de la colección a la que se hubieran podido incorporar. Y estoy pensando en editoriales muy fuertes que podían permitirse perder dinero en títulos de prestigio. Ahí, la calidad literaria ni siquiera entraba en consideración.</p>
<p>Por supuesto, ni la calidad es poco comercial, ni todo lo comercial es malo. Lo que es funesto es la pereza mental y el miedo al riesgo de ciertos editores que merecerían el título más exacto de fabricantes de libros.</p>
<p>Por otra parte, quiero decir que no me parece mal que exista una literatura de consumo de menores pretensiones literarias. Debe haber literatura para todos, como en el mundo de los adultos. Lo que no soporto es comprobar que este tipo de literatura se está convirtiendo en el referente de la literatura infantil y juvenil, hasta el límite de barrer la literatura que debería satisfacer a los más exigentes.</p>
<p><em>Usted comienza a publicar muy joven, pues si nació en 1952 y sus primeros libros vieron la luz en el 71, usted tenía entonces 19 años. </em></p>
<p>En efecto. Mi primer libro, de título luliano, <em>Ira és trista passió</em>, con el que gané el Premi Amadeu Oller para poetas inéditos, apareció cuando yo acababa de cumplir los 19. Desde luego, era escandalosamente joven. E inexperto. Aun así, al cabo de pocos meses apareció ya mi segundo libro, el mencionado <em>El blanc i el negre</em>.</p>
<p><em>¿Cuáles son las motivaciones que le conducen entonces a publicar para niños?</em></p>
<p>En aquellos años, toda persona decente estaba embarcada en una forma u otra de lucha antifranquista. Como yo siempre he recelado de la libertad de pensamiento que se pueda disfrutar en un partido político (y los acontecimientos más recientes siguen dándome la razón), nunca me enrolé en ninguno. Pero tampoco me resignaba a estar de brazos cruzados, y por eso dirigí todos mis esfuerzos cívicos hacia el movimiento de renovación pedagógica, que en aquellos años era muy importante en Cataluña. Así pues, aunque por las mañanas estudiaba filología catalana en la universidad, por las tardes me dedicaba a la enseñanza en una escuela de mi barrio y en la escuela de maestros Rosa Sensat. Y fue así, gracias a la confluencia de mi vocación literaria y mi militancia pedagógica, cómo nació mi interés por la literatura infantil. Mis amigos Fina Rifà y Josep M. Cormand me presentaron al editor de La Galera, que era una editorial pionera, y en pocos días me encontré con mis primeros encargos.</p>
<p><em>Hace usted referencia a los movimientos de renovación pedagógica. Desde su punto de vista, ¿cuánta influencia han tenido en la generalización y difusión de la lectura, si es que han tenido alguna? Y ¿hasta qué punto su influencia en la literatura infantil no ha derivado en una contaminación de índole didáctica, en vez de haber incidido de manera bénefica en la creación?</em></p>
<p>Hace ya muchos años que puse fin a mi carrera docente, y la verdad es que no me siento muy seguro al contestar a esta pregunta. Sí creo que los movimientos de renovación pedagógica de los setenta, por ejemplo, contribuyeron a elevar el nivel de lectura en el ámbito escolar. Lo malo es que, nos guste o no, aquellos movimientos fueron relativamente minoritarios y hoy en día parecen poco menos que fagocitados por la vulgaridad y la rutina de siempre.</p>
<p>Hubo un momento en que, efectivamente, la renovación pedagógica revirtió en una aberrante didactización de la literatura infantil. Luego se corrigió un poco la tendencia, por fortuna. A mi entender, la literatura infantil tiene que ser tan poco didáctica como la literatura para adultos.</p>
<p><em>Desde el principio de su trabajo como escritor, usted alterna una mirada, digamos, de autor canónico y una mirada de autor para niños. Estas dos facetas conviven a lo largo de todo este tiempo. ¿Cómo conviven estas miradas? ¿Existe alguna diferencia entre una y otra? </em></p>
<p>Conviven fraternalmente. Desde el punto de vista de la exigencia estética, no hay ninguna diferencia entre ellas. Lo único que debe tener en cuenta un escritor que se dirija a los niños es que no puede exigirles una experiencia (lingüística, cultural o vital) que exceda a sus posibilidades reales. En cuanto a lo demás, un niño es una persona como nosotros: más o menos inteligente, más o menos sensible, más o menos despierto, intrínsecamente igual que un adulto. Un escritor debe considerar a su lector como a su igual.</p>
<p><em>No solamente en el ámbito de la creación conviven el autor de literatura para adultos y el escritor de libros infantiles, también en su faceta de traductor-adaptador se produce esta doble vertiente. Usted ha llevado al catalán a poetas como William Wordsworth, William Blake, William Shakespeare, Dante, Petrarca o Walt Whitman, este último junto a Agustí Bartra, y al tiempo al <a id="auto-Roald-Dahl-258" href="http://revistababar.com/wp/?p=31">Roald Dahl</a> versificador. ¿Qué diferencias, si es que las ha habido, ha encontrado entre estos dos quehaceres? ¿Ha sentido en algún caso una responsabilidad diferente?</em></p>
<p>Desde el punto de vista del oficio, no hay ninguna diferencia. Pero no puedo negar que son empeños muy distintos. La responsabilidad que entraña verter un texto canónico y architraducido no es la misma que se experimenta ante un texto menos histórico, menos &#8220;fosilizado&#8221;. Aun trabajando siempre dentro de unos márgenes de fidelidad muy estrechos, un texto como el de <a id="auto-Roald-Dahl-259" href="http://revistababar.com/wp/?p=31">Roald Dahl</a> me daba una libertad de movimientos mucho mayor que los libros proféticos de Blake o las rimas pétreas de Dante. Y la aproveché. En 1988 me dieron el Premio Nacional de Traducción de Literatura Infantil por aquella versión.</p>
<p><em>Es frecuente, sobre todo desde hace unos años, el acercamiento de escritores conocidos al mundo de la literatura infantil. Los casos más recientes son los de Isabel Allende o José Saramago. ¿Qué opinión le merecen estos acercamientos?</em></p>
<p>La mejor. Me parece muy higiénico que las primeras plumas de una literatura se dirijan de vez en cuando a los niños. Contribuyen a levantar el listón hasta lo más alto. Uno de los mejores libros de poesía para niños en lengua inglesa se debe a la pluma de T. S. Eliot, ¡nada más y nada menos!</p>
<p><em>Usted antes decía que un escritor debe considerar a su lector como a un igual, sea este niño o adulto. ¿Cree que esta máxima, que yo comparto, en general preside la creación de textos para niños por parte de los autores españoles tradicionalmente de literatura para adultos?</em></p>
<p>De nuevo tengo que excusarme por mi conocimiento insuficiente de lo que se publica. Pero, aun no atreviéndome a generalizar, sí puedo decir que he visto a algunos de esos escritores dirigiéndose a los niños como si fueran medio tontos. Es un error imperdonable que dice muy poco en favor de su conocimiento de la naturaleza humana.</p>
<p><em>¿Qué relación existe entre este libro por el que usted gana el Premio Nacional de Literatura Infantil, </em>Més música, mestre!<em> y el que publicó en 1987 en la editorial Empùries,</em> Música, mestre!<em>?</em></p>
<p>Empúries se cansó muy pronto de su colección La Poma Verda y la descatalogó. Al cabo de unos años, La Galera me sugirió la idea de reeditar mi libro, que era el tercer número de la colección. Pero como el libro de 1987, nacido como canciones para una cantata infantil, sólo contenía 15 poesías, me comprometí a aumentarlo un poco, sin salir del mismo tema musical. Al final, el libro llegó a las 57 poesías. De ahí el cambio de título.</p>
<p><em>Hubo un momento en los años 80 en que encontramos un conjunto de excelentes autores catalanes de literatura infantil: Miquel Obiols, Joles Senell, Emili Teixidor, por citar sólo tres. Quizá, fue un momento especialmente bueno de la literatura infantil en Cataluña. ¿Comparte esta opinión? ¿No cree que en el presente hay una cierta crisis en la producción de literatura infantil en catalán?</em></p>
<p>Como ya dije antes, no estoy muy al corriente de todo lo que va saliendo. Pero sí parece cierto que ni Obiols ni Sennell publican con la regularidad de hace unos años. No puedo decir si es un síntoma o una casualidad.</p>
<p><em>¿Cree que la materia prima de la ficción literaria es diferente si nos referimos a la literatura para adultos y a la literatura infantil? Y de ser diferentes, ¿según usted, cuáles serían los componentes de una y de otra? ¿Sucede lo mismo con la poesía?</em></p>
<p>Creo sinceramente que la materia prima no es diferente. Como dije antes, lo único que cambia es que el ámbito de experiencia compartible es un poco más restringido en literatura infantil, ya sea narrativa o poesía.</p>
<p><em>¿Cuáles son los poetas que usted registra como referentes de su universo poético?</em></p>
<p>Mi Parnaso es bastante clásico. En la cumbre, siempre están Homero, Ásquilo, Sófocles, Dante, Petrarca, Shakespeare y Goethe (en el Parnaso de mi propia tradición, la cumbre la ocupan Ausiàs March, Josep Carner, J. V. Foix y Carles Riba). En los aledaños de mi cumbre conviven nombres como Ovidio, Blake, Leopardi, Baudelaire, Hardy, Maragall, Machado, Apollinaire, Basho, y otros muchos. Mi gusto es bastante variado, incluso ecléctico.</p>
<p><em>En la literatura infantil existe un elemento, muchas veces no suficientemente valorado, que es la ilustración y que raras veces aparece, lamentablemente, en los libros para adultos. ¿Cuál es su valoración al respecto?</em></p>
<p>En general, no me gusta demasiado la ilustración que sigue servilmente el texto. Me gusta más bien la ilustración que, sin traicionarlo, acompaña al texto creativamente. Hace unos años publiqué una antología de poesía erótica universal, con unos dibujos espléndidos de Albert Ràfols Casamada. Naturalmente, no es para niños, pero se trata de una simbiosis ejemplar.</p>
<p><em>Cita a Ràfols Casamada, uno de los grandes pintores españoles de la segunda mitad del S. XX, como &#8220;ilustrador&#8221; de un libro para adultos. ¿Cuál piensa usted que es la razón por la que no existen en nuestro país publicaciones ilustradas para adultos?</em></p>
<p>Por falta de tradición. En comparación con la cultura francesa, por ejemplo, nuestra tradición en edición de libros ilustrados es ridícula. Claro que también nuestro índice de lectura es ridículo comparado con el del país vecino. Una tradición no se improvisa. Y la generación que habría podido cambiar las cosas fue barrida salvajemente por la más incivil de las guerras. Nos costará muchísimo levantarnos de aquel cataclismo. Y no parece por ahora que vayamos por el buen camino.</p>
<p><em>Díganos algunos ilustradores que le gusten especialmente.</em></p>
<p>Ha sido un placer compartir unos cuantos libros con Fina Rifà, Lluïsa Jover y Carme Solé. También algún libro con Roser Capdevila, <a id="auto-Asun-Balzola-257" href="http://revistababar.com/wp/?p=210">Asun Balzola</a>, Mabel Piérola y Miguel Calatayud.</p>
<p><em>Por último, ¿comparte con Wordsworth que &#8220;aunque ya nunca podremos recuperar el esplendor en la hierba de los días felices, no debemos afligirnos pues siempre la belleza subsiste en el recuerdo&#8221;? </em></p>
<p>Sí. Aunque, afortunadamente, todavía no he llegado a la edad en que uno se resigna a contentarse con la belleza recordada. ¡Wordsworth ya vivía del recuerdo a sus treinta años!</td>
</tr>
<tr align="left">
<td width="150" height="500" valign="top"><img src="http://revistababar.com/cub/desclot_mes_de_set.jpg" alt="" width="100" height="156" /></td>
</tr>
<tr align="left">
<td width="150" height="500" valign="top"><img src="http://revistababar.com/cub/desclot_saps_terra.jpg" alt="" width="100" height="156" /></td>
</tr>
<tr align="left">
<td width="150" height="500" valign="top"><img src="http://revistababar.com/cub/desclot_a_la_punta.jpg" alt="" width="100" height="157" /></td>
</tr>
<tr align="left">
<td width="150" valign="top"><img src="http://revistababar.com/cub/desclot_cancons_lluna.jpg" alt="" width="100" height="156" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
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		<title>Entrevista a Michi Strausfeld</title>
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		<pubDate>Sun, 01 May 2005 11:19:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Ventura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Quizá, antes de comenzar a hablar de &#8220;Las Tres Edades&#8221;, procedería recordar, aunque sea brevemente, tu recorrido como editora hasta llegar al presente Me parece bien. Tú sabes que yo comencé a dirigir la colección infantil y juvenil de Alfaguara en 1977 y la llevé hasta 1989. El trabajo se resume en cerca de cuatrocientos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Quizá, antes de comenzar a hablar de &#8220;Las Tres Edades&#8221;, procedería recordar, aunque sea brevemente, tu recorrido como editora hasta llegar al presente</strong></p>
<p>Me parece bien. Tú sabes que yo comencé a dirigir la colección infantil y juvenil de Alfaguara en 1977 y la llevé hasta 1989. El trabajo se resume en cerca de cuatrocientos libros y más de cien álbumes infantiles, además unos treinta álbumes de gran formato.</p>
<p><strong><img src="http://revistababar.com/img/michi8.jpg" border="1" alt="" hspace="10" vspace="0" width="120" height="185" align="right" /></strong>Al inicio de aquella aventura era impensable ir a un autor español a solicitarle un texto para niños; le hubiera parecido un insulto, algo denigrante, algo así como no tomar en serio su valor como autor. Por ello en Alfaguara nos decantamos en un principio por una política editorial de literatura infantil universal, pero claro, faltaban los autores españoles. Y es que los originales españoles no tenían la calidad literaria de los demás libros que formaban la colección.</p>
<p><strong>Estás hablando de finales de los años 70, es decir, momentos de mucho cambio en la sociedad española&#8230;</strong></p>
<p>Efectivamente eran tiempos de cambio, de un cambio verdaderamente formidable, en los que toda la sociedad se autocuestionaba. Era un buen momento en el campo de la literatura infantil y juvenil, pues en este país tenían que cambiar muchas cosas, y así fue, con paciencia de años y con insistencia, hablando con los autores, transmitiéndoles la idea de que escribir textos infantiles no menguaba su talento literario. Que era una práctica habitual en los países anglosajones. Era algo totalmente natural que un autor con fama internacional, reconocido dentro y fuera de su país, escribiera también para niños. Entonces algunos autores empezaron a considerar la posibilidad; yo creo que fue José María Merino el primero que en Alfaguara rompió el fuego con esa trilogía maravillosa sobre América que hoy esta publicada bajo el título <em>Las Crónicas Mestizas</em>. También por entonces lo hizo Juan José Millás con <em>Papel Mojado</em> en <a id="auto-Anaya-256" href="http://www.anayainfantilyjuvenil.com" target="_blank">Anaya</a>.</p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="5" width="200" align="left">
<tbody>
<tr>
<td class="cita">
<div><img src="http://revistababar.com/img/pix_azul.gif" alt="" width="130" height="1" /></div>
</td>
</tr>
<tr valign="top">
<td class="cita">
<div>Era impensable ir a un autor español     a solicitarle un texto para niños.</div>
</td>
</tr>
<tr>
<td class="cita">
<div><img src="http://revistababar.com/img/pix_azul.gif" alt="" width="130" height="1" /></div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Creo, en todo caso, que aquella colección de Alfaguara era un poco el punto de mira tanto por la calidad de los libros como por la cantidad de títulos. Fue un trabajo apasionante que se produjo al mismo tiempo que el auge de la narrativa española y los cambios sociales de este país. A mediados de los años 80 muchos escritores consideraban bueno escribir también para niños. El auge de la narrativa española y el cambio de la sociedad hicieron posible que los escritores ahora pensaran: &#8220;bueno, también podemos escribir para niños&#8221;. Y además ya lo dijo Andersen: &#8220;quien escribe para los niños no escribe para una vida, sino escribe para la eternidad&#8221;. Entonces vieron también que con literatura infantil bien hecha se puede ganar mucho dinero, ahí tienes a Roal Dahl y Michel Ende y muchos otros autores. Esto contribuyó al cambio. De todos modos, es lógico que persistieran muchas resistencias: &#8220;eso para los niños tan pequeños&#8221; o también argumentos de fondo que respeto mucho, como cuando los autores dicen &#8220;es muy difícil escribir para un niño y no lo puedo hacer, no me sale, ellos exigen algo que yo de momento no puedo darles&#8221;. Esto como antecedente.</p>
<p><strong>Bueno, las Tres Edades, si no me falla la memoria, aparece en otoño del 90.</strong></p>
<p>Exactamente.</p>
<p><strong>Y nace como, yo creo, la primera colección de literatura para todas las edades.</strong></p>
<p>Es cierto.</p>
<p><strong> Entre los cuatro primeros títulos encontramos ya a dos autores españoles tradicionalmente no infantiles, que son Gándara y Martín Gaite. Esto parecería, al menos desde el receptor, que marcara ya unas señas de identidad de la colección. ¿Cómo fue este proceso?</strong></p>
<p><img src="http://revistababar.com/img/michi2.jpg" border="1" alt="" hspace="10" vspace="10" width="120" height="186" align="right" />Entonces fue cuando empezamos con &#8220;Las Tres Edades&#8221; a ofrecer otra panorámica, otro concepto de decir &#8220;solamente existe buena literatura y mala literatura&#8221; (eso lo había dicho yo siempre). Pero estas fronteras de la edad son muy artificiales en gran parte, no del todo. Y hay textos que son aptos para todo el mundo. Entonces, con esta definición, por supuesto, resultaba un poco más fácil convencer a algún que otro autor: &#8220;mira, ahora no se trata de escribir para niños, ahora la tarea es incluso más difícil, escribir para todas las edades&#8221;. Y entonces claro, cuando tú sales con una colección nueva en un momento preciso, en el 90 aquí, queríamos empezar con un autor español, esto era un deseo muy fuerte. Entonces dio la casualidad de que, mientras que Jacobo y yo estábamos pensando, montando la colección y todo lo demás y buscando un escritor que pudiera escribir un texto -finalmente Gándara nos ofreció un texto que sigue siendo, a mi modo de ver, un texto formidable-, llega Carmen Martín Gaite con un texto que ella había escrito y del que ella pensaba: &#8220;yo no se que hacer con él, dónde cuaja&#8221;. Y así, digamos, llegó <em>Caperucita en Manhatan</em> a la editorial por la amistad que tenía Carmen con Jacobo. Y nos vemos con un regalo de verdad caído del cielo. Y entonces pudimos salir muy bien y, efectivamente, tienes razón, salimos con cuatro libros porque estaba también<em> Narradores de la noche</em>.</p>
<p>Entonces claro, eran dos españoles, y además un libro que nunca ha tenido la recepción que a mi modo de ver se merece: <em>Los perros de la Morrigan</em> de Pat O&#8217;Shea; y <em>Narradores de la noche</em>, de Rafik Schami.</p>
<p><strong>Bueno avanzamos en el tiempo: hemos hablado de la salida de los cuatro primeros títulos, cuando la colección aparece. Avanzamos y llegamos a los diez primeros títulos. Nos encontramos con dos autores ya más infantiles o juveniles que propiamente adultos, que son a mi juicio dos referentes de dos coordenadas geográficas muy distintas: Rafik Schami y Peter Härtling, que habíamos tenido la suerte de conocer a través de Alfaguara Roja. El sentimiento que tenemos, y creo que no hablo solamente a nivel individual, sino de un colectivo importante de mediadores, es que con esos diez títulos &#8220;Las Tres Edades&#8221; comienza a ser referente de un nuevo proyecto editorial que participa en parte de las señas de identidad de lo que era la Alfaguara Roja pero que ha conseguido crear un espectro de oferta literaria de calidad más amplio. ¿Cómo se vivió esto?</strong></p>
<p>Si bueno, mi idea era claramente que la colección &#8220;Las Tres Edades&#8221; fuese para lectores de entre 8 y 80 años. Entre los primeros diez títulos hay claramente dos que están pensados para los niños más bien de ocho años que es <em>Kai el de la caja</em> de Wolf Durian y <em>Flor de Miel</em> de Alice Vieira. Uno es un clásico de los años treinta, porque también la idea era la de rescatar algunos clásicos, sobre todo de los años treinta que, en el mundo europeo, desde Rusia hasta España, con Antonio Robles, fueron importantes desde el punto de vista de creación literaria y ruptura de moldes. Por lo tanto era un poco eso de volver a algunos clásicos pero también atender a la Francia de los ochenta y ocho años; y en la Francia de los ochenta y ocho años, por supuesto, <em>Narradores de la noche</em> es un libro en la clásica generación del cuento oriental efectivamente para todas las edades, y <em>Caperucita en Manhattan</em> otro tanto. Entonces era con los diez títulos decir: otra vez somos internacionales y esto es el abanico de público que intentamos alcanzar. Y de ahí en adelante, por supuesto continuaba la búsqueda y captura, si se podía, de autores españoles con una política decidida de <a id="auto-Siruela-253" href="http://www.siruela.com" target="_blank">Siruela</a> en esta colección, porque pensabamos que ya estabamos en la normalidad y tenía que haber muy buenos autores de literatura infantil y juvenil para &#8220;Las Tres Edades&#8221;. Entonces, se incorporó Rosa Montero con su primer texto infantil, después Álvaro del Amo, José María Merino reincidió, con un libro absolutamente maravilloso, <em>No soy un libro</em> por el cual recibió el premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, también muy merecidamente, me parece. Luego también algunos autores de América Latina -para decir que ahí también estamos cubiertos- como Carmen Boullosa de Méjico, luego José Antonio Millán&#8230; Es decir que esto era ya política decidida y yo creo que es evidente por el catálogo lo que queremos y lo que buscamos, pero que además somos exigentes.</p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="5" width="200" align="right">
<tbody>
<tr>
<td class="cita">
<div><img src="http://revistababar.com/img/pix_azul.gif" alt="" width="130" height="1" /></div>
</td>
</tr>
<tr valign="top">
<td class="cita">
<div>¿Qué sabemos de los niños     que viven en la India? ¿No es también necesario     ampliar nuestros horizontes e intentar comprender algo que     está supuestamente lejano pero quizás no tan     extraño?</div>
</td>
</tr>
<tr>
<td class="cita">
<div><img src="http://revistababar.com/img/pix_azul.gif" alt="" width="130" height="1" /></div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Esto digamos es un poco la cosa. Y por lo demás, claro, yo pienso que ahora que todo el mundo habla de la globalización pensando solamente en la economía, yo pienso que los niños desde un principio y los mayores y la gente de todas las edades tienen también que hacer un cambio mental en el sentido de estar muy abiertos a lo que pasa en otros países, es decir que no es suficiente buscar solamente lo propio y mirar el ombligo propio y pensar que somos los mejores. Esto no nos lleva a ninguna parte. Por una parte tenemos la concepción de Europa, por lo tanto tenemos que saber qué pasa, cómo piensan los niños en los países nórdicos y cómo piensan los niños de los países del sur, qué es lo que hay en común. Por ejemplo: en este momento se está haciendo otra vez un censo en la India. En la India hay mas de mil millones de personas viviendo, en China sabemos que hay 1.3 mil millones, más América Latina; solamente en estos tres bloques más o menos tenemos tres mil millones de personas, es decir, la mitad de la población mundial. ¿Qué sabemos de los niños que viven en la India? ¿No es también necesario ampliar nuestros horizontes e intentar comprender algo que está supuestamente lejano pero quizás no tan extraño? Siempre y cuando lo podamos leer en algún texto literario. Para mí, un buen libro es una llave que me abra mundos, que me abra países, que me abra conocimientos, que me ponga cuestiones, que me de respuestas. Todo esto contiene un buen libro. Entonces, con esta curiosidad e inquietud he intentado y sigo intentando abrir &#8220;Las Tres Edades&#8221; en este aspecto. Es decir, que tengo un libro maravilloso encima de la mesa del mejor cineasta de la India, tengo textos de Rusia, tengo un clásico Checo, los países del este que ahora quieren entrar en la Unión Europea ¿Por qué no abrir a través de una colección este mundo a los lectores para que se familiaricen con este pequeño contexto? Yo he concebido esto como un ideal con el cual me identifico y que me da fuerzas para luchar.</p>
<p><strong> <img src="http://revistababar.com/img/michi3.gif" border="1" alt="" hspace="10" vspace="0" width="120" height="183" align="left" />Bueno, tu has ido haciendo un recorrido en el tiempo de la colección utilizando como referentes determinados títulos, yo de alguna manera he ido haciendo también ese recorrido, y no quisiera que quedase sin señalar <em>La novia del bandido</em> de Eudora Welty.</strong></p>
<p>Fantástico. Bueno los grandes clásicos otra vez el aire. Pensad en los grandes autores: ellos también han escrito para niños, y ahí tengo varios, tengo Eudora Welty, que era uno de los primeros, Russell Hoban, a ver, Karel Capek, Silvio Blatter, Jostein Garden, supongo que hablamos punto y a parte&#8230; Bueno, y así podríamos seguir.</p>
<p><strong>Yo, antes de acercarnos más al presente, quisiera detenerme un momento en un libro, <em>Los Tres Gordinflones</em> de Yuri Olesha. Aparte de ser excelente texto, a mi juicio ofrece, probablemente, uno de los trabajos más rigurosos de Javier Serrano. Quisiera que hablásemos un momento del aspecto estético plástico de la colección en donde, a mi juicio insisto, libros como <em>Los Tres Gordinflones</em> ponen el listón altísimo. </strong></p>
<p>Bueno, tu sabes que las ilustraciones&#8230; si las ilustraciones ¿no eran ilustraciones de la época? ¿No eran ilustraciones rusas?</p>
<p><strong>¿El de <em>Los tres gordinflones</em> no son de Javier Serrano y son grabados, no son dibujos a grafito que evocan el mundo del arte centroeuropeo, más del este, que occidental&#8230;?</strong></p>
<p>Ya, porque casi todos estos títulos de rescate llevaban las ilustraciones de la época y por esto&#8230;</p>
<p><strong>Yo no sé si Javier utilizaría como modelo ilustraciones de la época, pero desde luego el trabajo&#8230;</strong></p>
<p>Ya, es propio, entonces de verdad en este caso me confundo. Gracias por ayudar. Bueno, en la parte gráfica es obvio que estamos en la casa <a id="auto-Siruela-254" href="http://www.siruela.com" target="_blank">Siruela</a>. Es decir que esto, digamos, es la definición de nuestra ambición en cuanto a presentación e ilustración. Y ahí es Jacobo la voz que ha marcado toda la parte gráfica. En ilustración hemos decidido conjuntamente y en la parte gráfica él tiene la voz cantante. Y en la parte de ilustración casi siempre es él quien finalmente, viendo la calidad de pruebas y todo lo demás ha decidido &#8220;bueno yo creo que es esto&#8221; y yo he aportado digamos, el conocimiento del texto diciendo &#8220;yo creo que esto es de verdad lo más apropiado&#8221; y entonces nuestra meta ahí también ha sido de hacer, dentro de unos medios finalmente modestos, porque no hacemos mucha ilustración en color, salvo contadas excepciones, pero de encontrar allí también los creadores del momento que son particularmente interesantes, que destacan por su creatividad, por su novedad, su inquietud y creo que hemos hecho libros muy bonitos. Por ejemplo, <em>Niños y bestias</em>, de Álvaro del Amo con ilustraciónes de Fuencisla del Amo me parece que es una pequeña joya. Y así, cuando se ha podido, <em>C, el pequeño libro que aún no tenía nombre</em>, también con Perico Pastor, es una combinación muy lograda. Es decir, que siempre lo hemos intentado, y a veces lo hemos logrado muy bien como para estar de verdad orgullosos y otras veces hemos salido decorosamente, que también puede pasar.</p>
<p><strong>En la linea de lo que dices,a mi me gustaría referenciar, porque viene a cuento, los dos trabajos de <a id="auto-Jes%FAs-Gab%E1n-251" href="http://revistababar.com/wp/?p=225">Jesús Gabán</a>. El de fotografías en <em>Los zapatos de Murano</em> y el último en el libro de Martín Garzo, yo creo que esos dos mundos plásticos, los dos muy específicos, de la mirada de Jesús y, bueno, dos referentes dentro de su obra. </strong></p>
<p>Como digo, siempre intentamos hacer lo que se puede porque a mí me gustaría trabajar todavía más con color pero ahí entramos en la problemática consabida, entonces el trabajo tiene que ser mayor y esto es arriesgado y si el trabajo es muy pequeño y hacer ilustración en color entonces es un riesgo, el precio del libro sale demasiado alto. Pero, por ejemplo, si pudiéramos yo haría muchos más libros tipo Enzensberger <em>(El diablo de los números</em>), que es un modelo a seguir. Pero hacemos lo que podemos y también la ilustración en blanco y negro o bicolor puede dar mucho de sí siempre y cuando se haga con arte.</p>
<p><strong>Proyectamos la mirada sobre toda la colección, hemos hablado de algunos textos, pero yo quisiera detenerme en la línea de lo que dice Antonio Tabucchi de que para él no hay buenos autores, que lo que hay son buenos libros, en algunos muy buenos libros, que al menos yo registro. <em>El libro del verano</em> de Tove Jansson, de los libros que yo he vivido me parece el mejor. Y me parece además que es como si fuera un libro en el que no pasase nada. Y esto me gustaría si puedes&#8230;.</strong></p>
<p><strong><img src="http://revistababar.com/img/michi5.jpg" border="1" alt="" hspace="10" vspace="0" width="120" height="185" align="right" /></strong>Bueno, yo creo que la literatura de los Países Nórdicos, para ponerlo en un marco un poco más amplio, tiene características muy propias y esto que tú dices, que uno tiene la sensación de que prácticamente no pasa nada y en el fondo pasa todo. El cambio de la protagonista, lo que vive aquel verano que la marcará por el resto de su vida o de todas maneras por muchos años, es de manera tan suave, tan imperceptible&#8230; La capacidad para narrar cosas importantes también la ves en Henning Mankell, un autor sueco. <em>El perro que corría hacia una estrella</em>: si tú lees este libro y lo comparas con Tove Jansson algunas semejanzas. Porque también pasa muy poco, la vida es una monotonía: la vida del chico con su padre y también un tono muy suave. Entonces, por eso yo creo que es importante ver un libro también en su contexto. Es decir, que si uno lo ve individual le parece fascinante y a continuación dice: &#8220;Pero qué curioso. Estos ahí del norte de Finlandia, cómo es su vida&#8221; y yo diría que la literatura infantil y juvenil de los países escandinavos es particularmente rica, particularmente seductora para todo el mundo.</p>
<p><strong>El otro título al que quiero hacer referencia es un título de un autor español al que me vincula además un registro casi afectivo. Me refiero a <em>Los zapatos de Murano.</em> Es un libro que tuve la oportunidad de leer antes de publicarse, me lo pasó Miguel Ángel, y desde mi modesta opinión, yo le dije a Miguel Ángel, es un libro para &#8220;Las Tres Edades&#8221;. Y me produjo una enorme satisfacción verlo en esa colección y además creo que fue un libro aceptado antes de la concesión del Lazarillo. Bueno, un poco como metáfora de la literatura española que está presente en la colección te parece que utilicemos este&#8230;</strong></p>
<p><strong><img src="http://revistababar.com/img/michi8.gif" border="1" alt="" hspace="10" vspace="0" width="120" height="186" align="left" /></strong> <em>Los zapatos de Murano</em> efectivamente fue un libro que me hizo particularmente feliz porque lo leí e inmediatamente me quedó claro que lo quería publicar, y al poco tiempo, a las dos semanas, o algo así cayó el premio, muy bienvenido. Entonces claro, lo que hace el autor en este libro es revisar un cuento de hadas, situarlo en otro contexto, es decir que es un ejercicio de libertad literaria utilizando viejos moldes, el cuento de hadas, para ponerlo en otro pasado concreto, mientras que el cuento de hadas es atemporal y no tiene lugar, lo sitúa en una época, en un tiempo, lo mezcla con otros géneros propios de la edad y convierte todo este texto en un texto contemporáneo. Porque lo sitúa ahí en Venecia pero también uno se puede imaginar que lo hubiera situado en el mundo actual. También hubiera sido válido. Entonces esto para mí es la libertad del creador de utilizar lo que hay, me parece perfectamente legítimo, para pasarlo por la imaginación de elaborarlo y presentarnos un texto con una alta calidad literaria, con una fuerza de seducción y perfecto. Así que todo es posible siempre y cuando se haga bien.</p>
<p><strong> Y por último, en cuanto al repaso de títulos de libros, inevitablemente teníamos que pasar por <em>El mundo de Sofía</em>. ¿Qué significa que un libro de una colección que está navegando a una velocidad crucero de golpe salta y se convierte en una especie de algo que ya no es literatura, que es una especie de suceso más allá de lo puramente literario?</strong></p>
<p>Bueno, es algo que por supuesto a cada editor le llena de felicidad y de orgullo, porque era una apuesta literaria para una editorial de las dimensiones de <a id="auto-Siruela-255" href="http://www.siruela.com" target="_blank">Siruela</a>, que es una editorial pequeña. Y entonces un libro de seiscientas páginas sobre la historia de la filosofía&#8230; Fue un atrevimiento. Pero digamos, quizás, por la labor de Alfaguara también donde se hizo una apuesta parecida con Michel Ende y <em>La historia interminable</em> que se tuvo que imprimir en dos colores, lo cual en aquel momento para Alfaguara, editorial muy pequeña, también era un riesgo enorme y, bueno, fue lo que salvó la editorial hasta&#8230; bueno se sigue <strong><img src="http://revistababar.com/img/michi4.gif" border="1" alt="" hspace="10" vspace="10" width="120" height="187" align="right" /></strong>vendiendo hasta ahora y muy bien. Entonces es ahí quizás donde el editor se juega. Y yo siempre digo que nunca vuelvo a hacerlo si no estoy muy convencida y solamente me convence si yo misma he leído un libro desde la primera hasta la última línea, ese fue mi criterio. Yo estaba segura con este libro, de verdad me sentía muy segura pero sabía que era un riesgo y claro, con Jacobo estudiábamos los números, los riesgos y todo lo demás y lo hicimos. Y ganamos.</p>
<p><strong>Pues enhorabuena por el riesgo que asumiste.</strong></p>
<p>Y luego hemos continuado con este libro que también dentro de la panorámica mundial de la literatura juvenil abría una brecha nueva porque esto de acercar en forma de narración el mundo de la filosofía, el mundo de las religiones, <em>El viaje de Teo</em>, el mundo de las matemáticas, con <em>El diablo de los números</em>, era también una cosa que salía nueva, y entonces claro, quién lo coge primero. Es decir que son estos fenómenos y resulta que en los años ochenta estaba el fenómeno de Michel Ende, a los noventa es el fenómeno de Jostein Gaarder más todas las secuelas y ahora tenemos el fenómeno de Harry Potter. Entonces es curioso que esto siempre pasa en el mundo infantil y juvenil y además, como el caso de Harry Potter , como el caso de Jostein Gaarder como con el caso de Michel Ende, eran claramente libros para todas las edades.</p>
<p><strong>Salimos un momento de &#8220;Las Tres Edades&#8221; y te hago dos preguntas genéricas que serán las últimas, aparte de que luego tú al final quieras añadir algo que no haya contemplado la entrevista, que es: ¿Cómo ves el mundo de la literatura infantil española en estos momentos en comparación a aquellos años dorados que, yo me atrevería a decir, fueron los principios de los ochenta? </strong></p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="5" width="200" align="left">
<tbody>
<tr>
<td class="cita">
<div><img src="http://revistababar.com/img/pix_azul.gif" alt="" width="130" height="1" /></div>
</td>
</tr>
<tr valign="top">
<td class="cita">
<div>Yo a veces tengo la sensación cuando     veo las novedades de que todo vale.</div>
</td>
</tr>
<tr>
<td class="cita">
<div><img src="http://revistababar.com/img/pix_azul.gif" alt="" width="130" height="1" /></div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Mucho más pobre, mucho más superficial. A mi modo de ver hay un riesgo grande porque uno tiene que tomar en serio al niño. El niño no es solamente &#8220;&#8221;quiero la diversión superficial, momentánea, los cinco minutitos de cuentito&#8221;. No. El niño necesita que uno le tome en serio y esto se hace con textos serios, con textos profundos. De acuerdo a la edad que tenga, pero son textos que despiertan su propia imaginación, que quizás contengan respuestas para sus particulares inquietudes. Esto no se hace suficientemente ahora. Yo a veces tengo la sensación cuando veo las novedades de que todo vale. No vale todo. Luego, si ya constatamos el empobrecimiento del lenguaje, es decir, si hoy en día un niño no necesita más de quinientas palabras para expresarse me parece un empobrecimiento peligroso. Estoy en este aspecto muy preocupada y pienso lo que decía antes cuando empezamos con Alfaguara, la sociedad estaba abierta, estaba buscando, estaba en transformación y había retos. Ahora todo tiende a parar de caminar. Horrendo.</p>
<p><strong>Y la siguiente está relacionada con ésta. Ese mismo panorama que describes en España, que comparto además tu mirada, ¿se produce en los demás países europeos a los que tanto queremos acercarnos?</strong></p>
<p>Generalizar siempre es peligroso e injusto. Además yo busco los textos de calidad, entonces en otros países este tipo de literatura basura la hay, en parte, seguro. Pero ni la miro, por supuesto. Pero yo encuentro en donde miro, en los Países Escandinavos, en Holanda, en Alemania, los anglosajones, yo encuentro textos muy profundos y Harry Potter tiene un léxico notable, es decir que no son quinientas palabras, ni muchísimo menos. Aquí me parece que es la tónica dominante. Y ese es el peligro. En otros países quizás exista pero no es dominante. Así lo veo yo.</p>
<p><strong><img src="http://revistababar.com/img/michi7.gif" border="1" alt="" hspace="10" vspace="10" width="120" height="180" align="right" />Si, comparto criterio. Pues, por mi nada más. Si hay algún aspecto que te gustase señalar, que sientes que no he no he contemplado en mis preguntas&#8230;</strong></p>
<p>No, yo creo que has, de verdad, tocado todo. Bueno podríamos hablar de estas antologías Gatos, Perros y Caballos que es una idea también en mi trayectoria un poco nueva. Pero veo que los animales son importantes, por lo tanto trato de incorporarlo. Por ejemplo <em>La ballena varada</em> a mi modo de ver es un cuento ecológico, es un texto ecológico, que son las nuevas inquietudes. Porque claro una colección viva también cambia todo el tiempo e intenta incorporar temas de la época. Es decir que yo no digo que voy a hacer o que quiero publicar un texto sobre las vacas locas, pero sobre las cosas, las preocupaciones ecológicas, sobre una diferente mirada hacia el mundo de la naturaleza, del mundo animal y todo esto, si que me parece importante y estoy buscando, viendo a ver lo que se encuentra. O por ejemplo un libro que si me parece muy importante de los últimos es <em>La historia de un clon</em>. Esto es digamos, la niña clonada al modelo de la madre que se rebela, que no quiero ser clon sino que quiero ser una persona propia, quiero tener personalidad propia. Entonces ahí están contenidos todas las preguntas que ahora en los próximos años se van a hacer más apremiantes y más tremendos para la sociedad, desde el punto de vista ético, desde el punto de vista jurídico, desde el punto de vista biológico. Y en esta novela está el núcleo, está toda esta problemática. Es un gran libro. Un gran libro muy contemporáneo. Intento estar como lo decía Cavafis: &#8220;el escritor&#8221;, yo diría en este caso el editor &#8220;es hombre de su tiempo&#8221;, tiene que reaccionar a su tiempo. Por eso me interesan mucho más los textos vivos y me interesan menos las novelas históricas. Es decir que yo me considero editora de mi tiempo.</p>
<p><strong>Michi, muchísimas gracias.</strong></p>
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